Oculta.

Y es que no tienes opción. Tienes que permanecer oculta. Estás, pero sabes que no puedes estar.

Es muy difícil querer a alguien que no te quiere. Pero es más difícil aún, querer a alguien que no te puede querer. Porque quieres insistir, permanecer, convencer, llamar la atención. Pero no puedes por más que lo intentes.

Creo que todos hemos pasado por esa situación en la vida, donde te enamoras de alguien, quien probablemente es considerado un amor prohibido e imposible desde el inicio. Pero sigues ahí, ilusionada, esperando.

La complejidad de este amor imposible recae en las siguientes reglas:

  • Uno de los dos se siente atraído por la existencia del otro ser. No sabes qué exactamente, pero su sola presencia mueve en ti algo que te emociona sentir.
  • Uno de los dos reconoce (o pretende hacerlo) que no hay nada en común entre los dos. Nada los une. Pero estás seguro, que en un universo paralelo, son dos almas gemelas que están hechas uno para el otro. Por lo que la emoción de permanecer, persiste.
  • Reconoces las grandes cualidades y los pocos defectos que tiene tu imposible, ya que este ser es “perfecto” para ti (aunque sepas que te estás engañando).
  • Cada mañana, armas el mejor guardarropa posible para ser captada por este amor imposible. Gastas parte de tu pago para que pueda mostrar interés en lo diferente que te ves ese día.
  • Buscas la casualidad en todo. Evalúas su rutina y buscas entrar a ella de manera invisible. Y así, poder conocer un poco más a este imposible.
  • Interpretas cada movimiento de este imposible como algo a tu favor. Analizas sus movimientos, gestos, palabras, miradas. Crees que todo tiene que ver contigo, porque es muy probable que “también sienta lo mismo por ti”.
  • Pero lo más terrible, es que todo en tu mundo es perfecto cuando está tu imposible, siempre y cuando no recuerdes que tu imposible tiene un amor correspondido con alguien más.

Todas esas reglas, al menos a mí, me aplican totalmente. Todos los días tengo que lidiar con alguien con quien no debo sentir nada, pero me gusta sentirlo. Me hace feliz de alguna manera extraña. Me motiva. Me emociona. Me gusta. No puedo evitarlo.

Pero me confunde siempre, porque siempre está cerca de mí. Porque siempre busco con qué otra cosa darme esperanza de que en algún momento se fijará en mí. Porque siempre pienso que en su más profundo de su ser, él siente algo por mi que no se atreve a aceptar.

Mientras, lo que siento debe permanecer oculto.

Mientras, yo debo permanecer oculta, pretendiendo no quererlo.

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