Reforma educativa
De las reformas propuestas por el gobierno en turno es difícil decidir cuál es la peor. Tampoco es fácil elegir a la más injusta. Pero sin temor a equivocarme creo que la más fácil de echar a andar era la reforma educativa. Previo a la aprobación de la reforma, el gobierno usó todos los recursos disponibles para linchar mediáticamente a los maestros. Contaba entonces con el apoyo de todos los sectores, menos el educativo claro está. Sin embargo, a la fecha el gobierno no ha podido hacer efectiva la reforma que ya fue aprobada. Reporteros incontables se han desgarrado las vestiduras porque aún no se evalúa a los maestros. ¿Cómo es posible que no se evalúe a esos haraganes? Los reporteros se dejan llenar la boca y solo dicen lo que sus dueños les piden que digan. Sin embargo, el daño está hecho. Los medios le han dicho a la gente que los culpables son los maestros y que, efectivamente, son unos haraganes, ignorantes y los principales culpables del desastre educativo que tenemos en el país. La gente les ha creído. No es que la mala fama que tienen los maestros sea gratuita. Es fácil linchar a un maestro si se le juzga desde afuera y a la ligera. ¿Hay maestros que no tienen preparación? ¿Hay maestros aviadores? ¿Hay maestros con dos o tres plazas? ¿Hay maestros que lo último que les preocupa es cumplir con su encomienda?¿Hay maestros que ganan una verdadera fortuna por no hacer nada? La respuesta es sí a todas estas preguntas. ¿Merecen entonces ese linchamiento mediático? Mi respuesta contundente es no. De ninguna manera lo merecen. En primer lugar, en todas las profesiones estás mismas respuestas serían afirmativas, la haraganería, el influyentismo, los aviadores y los corruptos se encuentran en todos lados no solo en el magisterio. No veo en el caldero a los abogados, ni a los doctores, ni a los ingenieros. Entonces la vara con que se mide no es la misma, a esto se le llama doble moral. Analicemos otro punto criticado en los maestros. Descansan mucho y no trabajan tanto. Quien diga semejante barbaridad es obvio que no sabe de lo que está hablando. Los maestros trabajan mucho más fuera del salón de clases que dentro del salón. Tienen que hacer papeleo absurdo y que no sirve para nada, tienen que planear, tienen que asistir a cursos que tampoco sirve para nada. Tienen que calificar exámenes, tienen que revisar tareas, tienen que subir calificaciones, en fin, explicar todo lo que tiene que hacer un maestro es muy extenso. Además aguantar a por los menos a 40 niños, maleducados a los que no puede regañar, a los que no puede reprobar aunque no sepan lo elemental debe ser por lo menos frustrante. El agotamiento mental también cuenta. Organizar festivales, kermes y cualquier evento, también cansa y también requiere de tiempo, la fiesta es para los niños no para los organizadores.
Un tercer punto para analizar es el sueldo. La gente dice que los maestros ganan muy bien. Eso es otra barbaridad y una insensatez. Con las condiciones en que están las escuelas, con lo precario de la economía familiar, muchas veces los maestros tienen que sacar dinero de su bolsillo para poder trabajar. Algunos maestros cargan con los problemas de sus estudiantes, algunos incluso se quitan el pan de la boca y se lo dan a sus alumnos porque muchos niños llegan a la escuela sin nada en el estómago. Un médico del gobierno no tiene que comprar su equipo de trabajo. El maestro sí.
No quiero entrar en el tema de la irresponsabilidad de los padres de familia quienes pretenden que –en el mejor de los casos- las escuelas sean guarderías donde tengan cautivos y entretenidos a sus hijos y en el peor de los casos, los padres de familia quieren que sean los maestros los que se encarguen de educar a sus pequeños monstruos o en otras palabras, los padres quieren que los maestros reparen los errores y las omisiones que los padres cometen con sus hijos. Todo esto sin enojarse con el chiquillo, sin gritarle, sin desesperarse y sin castigarle so pena de enfrentar una demanda por maltrato. Por supuesto no importa si el engendro este patea, grita, escupe, araña y/o insulta al maestro o maestra.
Hace falta una reforma educativa, eso es innegable. Pero una reforma educativa que sea funcional, no el engendro mal hecho que quieren hacer pasar por reforma que de educativa no tiene nada. Las autoridades educativas y el gobierno son los principales culpables del desastre educativo del país. No fue el maestro quien eligió su sueldo, no es el maestro quien decide el calendario escolar, ni cuantos puentes o días de descanso habrá, vaya ni siquiera es el maestro quien hace los planes y programas de estudio, es una insensatez pero es real, los programas de estudios los decide gente que no tiene que ver con la educación. Cómo pretender hacer una reforma educativa sin castigar a los verdaderos culpables de esta debacle. Cómo pretenden hacer una reforma nacional sin hacer adecuaciones, como si las condiciones fueran iguales en todo el territorio nacional. Cómo juzgar el trabajo de los maestros de la sierra y de las comunidades si ni siquiera cuentan con electricidad. Cómo va a funcionar un modelo educativo que fue pensado para un país que no es el nuestro.
¿Hace falta una evaluación a los maestros para sacar a los malos elementos? Por supuesto. Solo que quién dará garantías sobre la legalidad del proceso de evaluación. ¿El ine? Ese es un chiste que se cuenta solo. El ine no puede garantizar la legalidad de las elecciones, no puede castigar a los partidos infractores, en pocas palabras, no puede hacer el trabajo para el que fue pensado ese instituto, qué nos puede hacer pensar que el ine podrá actuar con legalidad a la hora de evaluar maestros. Para sacar a los maestros aviadores no hace falta una evaluación. Tampoco hace falta una evaluación para sacar a los maestros comisionados por el sindicato. La evaluación no contempla a los líderes sindicales que son el cáncer de la educación. La evaluación de los maestros no contempla que el secretario de educación sea alguien que sepa de educación o cuando menos que no tenga un negro pasado como el del actual secretario, ese historia parece la de un delincuente no de un secretario. Todo lo anterior es motivo para que los verdaderos maestros tengan miedo. Es motivo para no querer la evaluación. El gobierno no quiere una mejora educativa, eso es evidente. Antes de la evaluación que haya una depuración, pero que empiece de arriba para abajo como debe ser. Si meten a la cárcel a los lideres sindicales, si desaparecen a los maestros comisionados, si eliminan las dobles plazas, si dejan que los maestros participen de la elaboración de los programas de estudio, la educación dará un gran salto en cuanto a calidad.
Este país no saldrá adelante en tanto no nos hagamos responsables de nuestro trabajo. La educación necesita de todos, no solo de los maestros. Los padres de familia también son culpables de esta situación y a ellos ¿quién los evalúa?