¿12 de Enero y ya fallaste tus propósitos de año nuevo? Aprende el secreto para cumplir tus metas.

por Northwood Themes en Unsplash

Hora de confesión: nunca cumplo mis propósitos de año nuevo. Soy terrible para ello, y después de mucho pensarlo, y viendo lo disciplinada que puedo ser para otras cosas, he llegado a la conclusión de que puede que el problema no esté en mí y mi falta de disciplina, sino en los propósitos que me estoy haciendo. Y quizás ese sea el problema de todos los que año tras año hacemos los mismos propósitos sólo para ver pasar 365 días y darnos cuenta de que una vez más no los pudimos cumplir.

por Glenn Carstens-Peters en Unsplash

Después de mucha incómoda introspección, tuve que admitir que quizás el asunto era tan simple como que realmente no tenía ganas de cumplir mis propósitos. Que muchos de ellos eran ideas abstractas y romantizadas, sueños acerca de una versión ideal de mí misma, pero tan removidos de quien soy en este momento que simplemente no encontraba la motivación suficiente para llevar día a día a cabo el trabajo que haría que hubiera alcanzado la meta a fin de año. Era fácil pensar que a fin de año iba estar súper hot, después de todo, 365 días parece todo el tiempo del mundo para cumplir un propósito, pero se veía mucho más inalcanzable cuando pensaba en no comer nada de comida chatarra en toda esta semana, en hacer ejercicio al menos 4 veces esta semana.

Es un golpe al ego admitir la falta de compromiso pero la verdad es que si no podía convencerme a mí misma de hacerlo esta semana, muy probablemente tampoco la siguiente, ni la siguiente, y antes de darme cuenta miraría a un nuevo año con el descubrimiento de haber fallado una vez más.

La pregunta entonces es, ¿por qué estoy aferrada a sueños que no quiero cumplir? Para responder tuve que hacer un poco más de introspección, y destapar unos cuantos caños desagradables. Me di cuenta de que algunas de las cosas que creía querer, no eran sino expectativas de otras personas, cosas que quería hacer únicamente para complacerles o enorgullecerles, aunque no tuvieran cabida en mi vida. También, había otras que sólo quería alcanzar porque pensaba que iban a ser la solución mágica que me iba a evitar doloroso y lento trabajo en mejorar aspectos de mí misma que cojean penosamente: era mucho más fácil ser hot de repente, que trabajar en mejorar mi autoestima de formas más saludables y menos superficiales; el problema, claro, es que nunca iba a ser sexy de repente, así que me había atrapado a mí misma en un círculo vicioso de fracaso, frustración y estancamiento personal.

por Charisse Kenion en Unsplash

También había otros propósitos que no estaba cumpliendo, aunque no encajaban en ninguna de las dos deprimentes categorías anteriores. Cosas que realmente quiero hacer, que me enriquecen y me hacen feliz cuando las hago, pero que de alguna forma no lograba convertir en un hábito productivo, y después de preguntarme seriamente cuál era el problema descubrí que incluso estos sueños de verdad los estaba enfocando de un modo equivocado, convenciéndome de que era capaz de alcanzar metas grandes sólo porque realmente quiero hacerlo, sin tomar en cuenta que nunca me he concentrado en crear los hábitos, sin tomar en cuenta que una meta enorme se traduce en una cantidad de trabajo diario para la que aún no estoy preparada, ni siquiera con toda la motivación del mundo. Era como pretender pasar de una incapacidad completa a ejercitarse al nivel de un atleta profesional, de un día para otro. De nuevo atrapada en un círculo vicioso, las metas tan exigentes no sólo eran imposibles de alcanzar sino que además, si acaso lograba mantener el ritmo por unos cuantos días o un par de semanas, el burnout era inminente, y al tener en cuenta el tiempo que necesitaba para recuperarme, al final el trabajo intenso no valía mucho la pena porque la cantidad y calidad del progreso eran mediocres, en promedio.

En fin, es definitivo que hasta ahora he sido un fracaso total no cuando se trata de cumplir mis propósitos de fin de año, sino desde el momento de crearlos, ¿qué hacer entonces? El 2018 tiene que ser diferente.

Bueno, lo que hice, y lo que recomendaría a cualquiera en mi situación es un trabajo de varios pasos.

  1. Fui honesta conmigo misma. Y no hay otra forma de decirlo, esta parte no es agradable, y si no duele lo más probable es que no estés haciéndolo bien. Pero vale la pena. Así que siéntate y examina a consciencia tus metas de año nuevo. Date cuenta de cuales son cosas que pretendes hacer sólo por complacer a otras personas, y que no aportarán satisfacción a tu vida, incluso aunque sean buenas. También, mira cuáles son sólo parches con los que pretendes tapar partes de ti con las que no te sientes cómodo.
  2. Dejé ir. Dale la espalda a aquellos propósitos que tienen mucho más que ver con los sueños frustrados de otros que con cualquier cosas que quieras para tu vida; lo duro es ser honesto, pero hecho eso, olvidar estas metas se sentirá como quitarse un enorme peso de encima. Dale también la espalda a las soluciones mágicas, no valen la pena porque ni siquiera puedes cumplirlas, quizás incluso trabajar en ti mismo resulte más sencillo que cualquier cosa con la que pretendías evitarlo.
  3. Hice nuevos propósitos, desde lo pequeño. Encuentra otras formas, unas más sanas y que sí puedas implementar para mejorarte a ti mismo. Encuentra una forma de ser creativo para conectarte con la gente, en vez de querer alcanzar la fama; haz trabajo que haga feliz a otros para conseguir el dinero que necesitas, en vez de querer hacerte rico este año; ejercítate un poco para sentirte más fuerte y mejorar tu autoestima, en vez de querer bajar un específico número de kilos en un año. Al hacer tus nuevos propósitos, no pienses en la meta que quieres haber conseguido al final del año, piensa en cuánto estás dispuesto a hacer esta semana, y multiplícalo por 50 semanas, esa es tu meta; no te descorazones si se ve pequeña, el progreso pequeño pero sostenible te llenará de motivación, y siempre dará más resultados que luchar contra la falta de motivación que genera una meta inalcanzable y el inminente burnout.

Hasta ahora, el nuevo sistema me está funcionando, casi dos semanas del 2018 y he hecho prácticamente todo lo que me he propuesto y un poco más, incluso con imprevistos y tiempo perdido, y aunque no puedo asegurar que vaya a resolver los problemas de todos los que no logren cumplir sus metas, puede que de algo que pensar a cualquiera que esté en la misma situación.

por Emma Simpson en Unsplash

Y a lo mejor, si dejamos de correr en círculos persiguiendo cosas que no queremos, no nos edifican y no nos acercan a la vida que queremos tener, el 2019 nos encuentre en un lugar totalmente inesperado, pero mucho mejor de lo que pudimos haber imaginado.


Originally published at pensandovens.blogspot.com on January 12, 2018.