Camping en Ars

Cracovia 2016: Jornada Mundial de la Juventud. Día 2

Diario Póstumo

Ars-sur-Formans

Podría decir que saco muchas cosas buenas de la JMJ, pero si hay algo que sin duda agradecí de corazón, y me atrevo a decir que mis compañeros y amigos estarán todos de acuerdo, si hay algo especialmente agradable que echar en falta durante el resto de nuestras vidas, ese es a Ignasi despertándonos a las cinco de la mañana.

A esa hora creo recordar, o una parecida, que hasta las 10 todas son iguales — lease las 12 en el sur— recogimos todo el campamento, más rápido de lo que yo esperaba, y nos metimos de nuevo en los autobuses que serían nuestro hogar durante tantos días. Algún valiente todavía apuró y se duchó por la mañana; el grueso de gente limpia estaría siempre por la noche, mientras que algunos optaban por soluciones más rápidas como el Torero (las orejas y el rabo), el Francés (cara culo y pies) o demás variantes.

¡Y rumbo a Ars!
Reconozco que era una parada que me hacía especial ilusión ya que desde hace años soy devoto del humilde Cura, sin el cual Ars no aparecería en los mapas. Le sigo en twitter y todo… En serio, recomiendo un librito que se llama Orar con el Cura de Ars que a mí me ha ayudado bastante.
Por supuesto nos hablaron de su vida en el autobús y nos prepararon a todos para aprovechar mejor aquella visita. Del resto del trayecto no recuerdo gran cosa: dormir, hablar con mis compañeros y poco más. No sé si justo fue cuando vino Julia a nuestro autobús (¿para dar una charla, quizá?) pero sobre ella diré que, a lo largo de todo el viaje, cada vez que la veía no hubo ni una sola que no la encontrara sonriente — así que mi mas sincero agradecimiento desde aquí, porque estoy seguro de que algo tan sencillo ayudó a muchos al igual que a mi, y especialmente a los organizadores.
Después la parada para comer, esta vez guisantes: la comida favorita de todos, o eso decía la gente. También aprovechamos para cantar un poco gracias a Juan Antonio — y hasta me dijeron que cantaba bien y todo, así da gusto :3— y repasamos nuestro “himno oficial” de Jovenes con Francisco.

Tras las siempre interminables horas de bus, y un poco de magia romántica para nuestra pareja mexicana favorita, llegamos por fin al pueblecillo, y nos bajamos directamente junto a la famosa iglesia para hacer pronto la misa, tras un ensayo exprés del coro dirigido por Miriam. 
La verdad es que el templo — lo único que había para ver— me gustó bastante, y me sorprendió el tamaño y las ornamentaciones, teniendo en cuenta que siempre había leído lo pequeña y humilde que era; luego nos explicarían que se había ampliado después, cuando el pueblo ganó fama. Lo más interesante es que dentro tenían el cuerpo incorrupto del santo Cura, no sé si una réplica o el original, ya que a veces los guardan del público. Recuerdo que ese día, 26 de julio, asesinaron a un sacerdote en algún lugar de Francia, durante la misa, en nombre del Estado Islamico. Nos conmocionó a todos oír aquello, y creo que más tarde influyó para que dos compañeras nos dejaran en Praga (Lei y Karly) — una pena chicas, nos caísteis muy bien — . Por supuesto pedimos por él en misa.

Lo más divertido llegó después: un chico muy amable nos explicó , o lo intentó más bien, todo lo que pudo sobre el Cura de Ars, pero o decía cosas que ya sabíamos, o nos hablaba de cosas super interesantes que estaban… en la casa cerrada del cura — gracias a la traductora que por desgracia no recuerdo quien fue — . Luego nos habló de un documental estupendo que nos invitó a comprar — ¡Ah, amigo! Para eso si estaba abierto — pero debió de intuir que no íbamos a comprar mucho, porque finalmente se ofreció a regalarnos un DVD, a lo que todos aplaudimos, porque somos gente con valores, entre los que están el agradecer lo gratis.

En el camping no se terminó la diversión: por un lado el reparto de zonas en el que para variar por una vez les dimos la mejor a las chicas. Allí vimos a Álvaro (nuestro miembro más joven con 14) por primera vez hacer una propuesta seria de partido de fútbol, ya que había un campo de hierba. El problema es que se había ido la luz, de esto que se te estropea el sol a ultima hora y no hay quien vea, pero unos chavales franceses nos explicaron que había farolas.
Mientras bajaba deseando jugar, recordé haber visto esas farolas a veinte metros del campo, así que insistí. Eran unos genios, porque vencieron mis dudas sacando el móvil y sugiriendo que jugáramos todos alumbrando los pies con la luz del teléfono. Lógicamente preferí ducharme.

Estas NO son las duchas, no os flipéis, pero no me quedaban fotos pintonas que poner de ese día, y tampoco tengo una mía de ese momento, como tantas me habéis reclamado.

Estas son quizá unas de las duchas que más me gustaron, con la temperatura perfecta. Un ambiente inmejorable gracias al altavoz portátil de Iván, que salvaría muchos días con este. Yo tuve además la suerte de ser el último chico en ducharse antes de que las duchas pasasen a ser mixtas por decisión unánime de las mujeres, así que me salté una cola interminable (para no estropear el relato me he prometido no hacer bromas soeces ni infantiles cada vez que salgan palabras como “cola” junto a adjetivos interesantes, lo siento chicos).

Después la cena: salchichas con puré de patata — menos las celiacas, que por lo que tengo entendido son gente muy fina y no puede comer lo que comemos los demás mortales. Siempre quedará la duda de si sus novios tendrán que lavarse los dientes antes de darles un beso— y ¡melocotón en almíbar! Como los ricos, luego nos quejaremos.
Finalmente un poco de magia, en el único pequeño “show” que pude montar a lo largo del viaje. Me dicen que a todas les encantó… y la magia también ;)
Y como casi todos los días la cosa terminó en el saco, de nuevo estratégicamente alejados de los roncadores, que aunque no lo creáis son más de uno. Aunque si llego a saber la que me esperaba al día siguiente quizá habría dormido más.
Mientras tanto en la cima de la colina alguien sacó la guitarra, quiero creer que no con el único fin de que le rodearan todas las mujeres sin ninguna excepción. Pero sobre todo quiero creer que le sirvió de algo, ya que nos tuvo un rato sin dormir.