“Solo existe el poder y aquellos demasiado cobardes para ejercerlo”

Estas fueron las palabras que Voldemort le había dicho a Harry Potter, tratando de convencerle de que no existía el bien y el mal, solo el poder, para evitar que arruine sus planes de apoderarse de la piedra filosofal.

En Voldemort vemos una imagen nietzschiana dentro de todo, donde el mal representa la debilidad, relativizando los valores y asumiendo que la voluntad de poder debía imponerse.

A efectos prácticos, utilizaremos esta analogía para intentar comprender la naturaleza del poder. Varios son los teóricos clásicos que ubican el inicio del estado moderno con la institucionalización del poder, es decir que el poder ya no residía en una familia, en la sangre o herencia de una persona. El poder residía en la institución, donde las personas eran meros ocupantes temporales.

Para otros, esto no era suficiente, sino que detrás de la supuesta institucionalización del poder se erguía una red de relaciones, imperceptibles para otros. El estado no seria mas que la fachada de estas relaciones de orden económica que se mantenía a través de una estructura económica desigual que dividía a la población en clases sociales.

Para otros el estado era más que el estado formal, existía un estado ampliado donde una serie de instituciones de carácter “privado” asisten a la construcción de un orden, mas allá de las leyes.

También existen quienes decían que el poder no era algo que se obtiene o que se posea, sino que se ejerce, dando a entender que la ley no es mas que una careta, y que el poder es una vasta y compleja red de voluntades y sumisiones, borrando los limites de lo institucional.

Todas estas teorías tienen aciertos y equivocaciones, por ejemplo negar la institucionalidad del poder, el imperio de la ley y el orden Constitucional es cerrarse completamente a los avances en la discrecionalidad del poder estatal y sus limites para el ejercicio de la libertad y los derechos humanos.

Sin embargo, hay que entender que la sociedad es un conglomerado de intereses diversos, que se oponen entre sí, por lo cual el conflicto es inherente a la misma, y exclamar que el Estado es neutral en dicho conflicto es caer una ingenuidad preocupante.

Por lo cual no se puede negar que detrás de la legalidad y el ámbito estatal se muevan relaciones de poder que no emanen de los poderes institucionales establecidos democráticamente.

Pero si solo existe el poder, este se debe sustentar por medio de una serie de discursos y narrativas, muchas inverosímiles y fantasiosas, otras trágicas y espantosas, algunas esperanzadoras y liberadoras. Pero discursos al fin, demostrando que el poder no es mas que la capacidad de movilizar voluntades, de una u otra manera.

Si estos discursos son la fuente de todo poder político, como funcionan, seria una pregunta justa. A través del convencimiento y la adhesión de las personas, aun cuando estas sean coercitivas o libres.

Controlar la acción y voluntad de miles de personas es en definitiva el rol principal del poder político, sea a través del consenso o de la violencia, pero control al fin.

En la contingencia del poder, los discursos se entremezclan, y se funden, de forma contradictoria a veces, pues su función no es entender la realidad sino adueñarse de ella.

Es por ello que Voldemort tenia razón, no existen ideas políticas puras ni ideologías sacras, existe el poder, con aquellos que buscan desatarlo y quienes buscan contenerlo, o en otros casos, destruirlo.

Me conformo con lo segundo