Gamer hasta la médula: Pitfall

Atestado de cocodrilos, pantanos, serpientes y hasta calacas medias raras es como recuerdo que comenzó este sentimiento gamer. Por aquellos años que rayan el 1986 el juego de apenas 10 colores y una dinámica totalmente horizontal, narraba la historia de un pobre explorador perdido a la mitad de la jungla de algún lugar del mundo.

Como ya se ha comentado en revistas, blogs y demás medios especializados, el juego de Pitfall cuenta con un ingrediente casi adictivo. aún cuando las acciones del héroe perdido se limitaran solo a brincar toda serie de obstáculos, peligros y agujeros mortales mezclaba en sí mismo el éxtasis de poder llevarlo sano y salvo hasta el final del juego.

El resultado final siempre se enfrascó en el mismo punto: un agujero donde al final del mismo se encontraba toda una tribu de caníbales listos para el festín mayor, el fin del héroe estaba más que escrito. Sin embargo, la ilusión de cumplir con el objetivo siempre estuvo presente en nuestra mente, nuestra pasión en el corazón y nuestro valor en la mano y en el dedo pulgar del control de juego.

Algunos de los lectores son (evidentemente) muy jóvenes para recordar este juego épico que construyera la era de los juegos de video, y los que tengan la oportunidad de verlo no solo lo encontrarán arcaico, incluso alguno sin chiste y poco desafiante. Pero la esencia del juego va más allá, ya que la dinámica del juego exige reflejos de alta velocidad, excelente toma de decisiones y desde mi punto de vista muy particular, un excelente manejo de la entidad espacio — tiempo.

Aunque no es mi favorito, aquí les comparto un demo de este excelentísimo juego desarrollado por #DavidCrane en el lejano #1982 y ensamblado por la casa #Activision

Para terminar esta entrega, debo reconocer que nunca le encontré final al juego, es decir, nunca pude salvar al explorador de su tráfico final ya sea porque terminó ahogado, como festín de los caníbales o siendo mortalmente mordido por una serpiente. En fin y como auto consuelo propio puedo decir que dentro de mi vago recuerdo, se encuentra un record personal de 139,439 puntos que en muchas ocasiones espero le hayan salvado la vida a tan ilustre y valiente personaje.

¡Nos vemos en la próxima!

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