Cómo terminé siendo Diseñador Gráfico en El Salvador (Portfolio 2024 Release Notes)

René Ramos
6 min readMay 4, 2024

La Era Zephyr termina.

Prácticamente, durante dos tercios de mi vida le estaba huyendo al deseo profundo de diseñar.

Siempre había tenido un buen ojo para la estética de las cosas a mi alrededor. Empecé a dar mis primeros pasos expresándome, como muchos en el colegio, en las páginas de atrás de los cuadernos. Manchones, letras, dibujos, que transmitían impulsos del corazón, pero que en ese momento todavía no había descifrado. Especialmente recuerdo la vez que dibujé el escudo del Real Madrid a mano alzada, con todos los detalles de la corona.

Aplicando a La Fábrica del Real Madrid

Mi primer encuentro ferviente con el diseño fue con American Chopper, un programa de televisión donde no había límites para la fabricación de motocicletas con mucho estilo. En ese momento, descubrí que existía una persona encargada de transportar ideas locas, iniciando con bocetos, brindándoles una estructura y finalmente usando la computadora para generar estas máquinas sin sentido; esta persona tenía el cargo de diseñador industrial, Jason Pohl. Así fue la primera vez que expresé lo que quería estudiar: diseño gráfico, lo que más se acercaba a lo que yo veía.

Luego de esto, siempre en el colegio, tuve mi época creativa/urbana. Inspirándome en la ola de grafiteros que surgió en Santa Tecla allá por los años 2006–2007, comencé a crear lo que fue mi primera marca personal, sin tener aún idea de lo que esto significaba. Así nació mi tag, Zephyr. Esta identidad me permitió experimentar con diferentes técnicas e ideas, que en su momento expresaban un sentido de pertenencia.

Rayando circa 2007

Al salir de bachillerato, no sabía qué estudiar. Tenía muchas aspiraciones, pero no actué inmediatamente en ninguna de ellas, por diferentes razones y vueltas que da la vida. Estudié un técnico en el ITCA, por lo que soy Técnico en Ingeniería Eléctrica; sin embargo, no me vi ejerciendo como tal, porque me di cuenta de que me gustaba más diseñar y maquetar los planos que realmente hacer las instalaciones eléctricas. Terminé uniéndome a la fuerza laboral del país, cayendo en las garras de los call centers. No todo fue desgastante; tengo mucho que agradecer a este tiempo, porque fue un medio para poder crecer como persona y conocer a gente que todavía llevo en el corazón. Además, me permitió en 2016 cumplir uno de mis otros sueños: ver al Real Madrid levantar la Copa de Europa en Milán, Italia.

Levantando La Undécima

A finales de 2017, con 23 años, decidí finalmente que debía seguir mis instintos y elegir el diseño gráfico de una vez por todas. Fue en una tarde cualquiera de noviembre, cuando, antes de ir a hacer mi turno, me fui a inscribir en la Escuela de Diseño, una decisión que cambiaría mi vida, y más por el hecho de hacerlo y empezar a dedicarme a lo que siempre quise. Entré con un solo objetivo: sacar la carrera en el tiempo establecido, sin dejar ni una sola materia, porque no me podía dar el lujo de atrasarme.

Improvisando un poco

Y así fue, en 2022 egresé con mi portafolio en mano, trabajo alineado y muchas ganas de culminar de una vez por todas esa etapa de mi vida.

Esa etapa de aceptación por lo que uno es, lo que a uno le gusta hacer, y a lo que le gustaría dedicarse. Comenzando por esos años viendo en la televisión cómo usaban la tecnología para crear cosas chivas, pasando por hacer graffitis en las calles y terminando en la academia una década después.

Ahora evoluciono a una nueva etapa, donde pondré todo lo que tengo en este mundo del diseño.

Diseñando con la piel en el juego.

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Este texto corresponde a las notas de publicación de la versión 2024 de mi portafolio rramos.design

The Zephyr Era ends.

For practically two-thirds of my life I was running away from a deep desire to design.

I had always had a good eye for the aesthetics of things around me. I began to take my first steps of expressing myself, like many in school, on the back pages of notebooks. Scribbles, letters, drawings, which transmitted urges from my heart, which at the time I had not yet decoded. I especially remember the time I drew the Real Madrid crest freehand, with all the details of the crown.

After applying for La Fábrica of Real Madrid

My first passionate encounter with design was with American Chopper, a TV show where there were no limits to the manufacturing of highly stylish motorcycles. At that time, I discovered that there was a person in charge of translating crazy ideas, starting with sketches, then giving them a structure and finally using the computer to generate these nonsense machines; this person had the title of industrial designer, Jason Pohl. That was the first time I expressed what I wanted to study: graphic design, which was the closest to what I was watching.

After that, always in school, I had my creative/urban period. Inspired by the wave of graffiti artists that emerged in Santa Tecla back in 2006–2007, I began to create what was my first personal brand, without having yet any idea of what this meant. That’s how my tag, Zephyr, was born. This identity allowed me to experiment with different techniques and ideas, which at the time expressed a sense of belonging.

Tag circa 2007

When I left high school, I did not know what to study. I had many aspirations, but I did not immediately act on any of them, for different reasons and life’s twists and turns. I studied a technician at ITCA, so I am an Electrical Engineering Technician; however, I did not see myself practicing as a technician, because I realized that I liked designing and laying out the plans more than actually doing the electrical installations. I ended up joining the labor force of the country, falling into the claws of call centers. It wasn’t all draining; I have a lot to be thankful for this time, because it was a means to be able to grow as a person and meet people I still hold close to my heart. In addition, it allowed me in 2016 to fulfill one of my other dreams: to see Real Madrid lift the European Cup in Milan, Italy.

Lifting La Undécima

At the end of 2017, at the age of 23, I finally decided that I should follow my instincts and choose graphic design once and for all. It was on a random afternoon in November, when, before going to do my shift, I went to enroll in the School of Design, a decision that would change my life, and more for the fact of doing it and start dedicating myself to what I always wanted. I entered with only one goal: to finish my degree in the established time, without leaving out a single course, because I could not fall behind.

Improv 101

And so it was, in 2022 I graduated with my portfolio in hand, work lined up and eager to culminate once and for all that period of my life.

That period of acceptance for who you are, what you like to do, and what you would like to dedicate yourself to. Starting with those years watching on TV how they used technology to create cool stuff, going through graffiti in the streets and ending up in college a decade later.

Now I’m evolving to a new era, where I will put everything I have into this world of design.

Designing with skin in the game.

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Release Notes of the 2024 Portfolio rramos.design

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René Ramos
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