Correr es más que solo un ejercicio.

Siempre que veo a otro runner siempre sonrío pensando que seguramente tiene una historia por contar.

Cuantas vidas hay, cuantos de nosotros encontramos tiempo para correr.
Cuantos de nosotros estamos tratando de superar algo.

Cuantos de nosotros estamos felices, tristes, enojados por lo que nos pasa día a día, pero por favor, que nada nos quite correr.

Cuantos de nosotros tuvimos tanto nerviosismo en dar ese primer paso.
O en sus momentos, cuantos de nosotros nos esforzamos por salir a la banqueta, antes que salga el sol, o saliendo la luna. Con frío, calor, lluvia.

Pero al terminar esa carrera que tantos meses nos llevó, es ahí donde nos damos cuenta. “soy invencible”, “soy imposible”.

tantos entrenamientos, tantas distancias, tantas velocidades, tanto esfuerzo. Horas y horas pensando en llegar a aquella meta.

Y por eso al lograr aquel fondeo que tanto soñamos, es una explosión de alegría, de sentirnos imposibles, de sentirnos invencibles, de ser la mejor versión de nosotros mismos.

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