Entre vinos e historias…

Rebeca Vindas
Aug 27, 2017 · 21 min read

Fuente: http://www.salon.com/topic/wine/

Una de mis características siempre ha sido que no soy amante de los licores, sin embargo, en otro curso sobre destilados, encontré un licor que me gustó, la ginebra. Así que cuando inició este curso, iba con una mentalidad positiva: “¡Es posible que encuentre mi vino!”.

En el curso anterior a Enogastronomía, tuvimos la oportunidad de aprender sobre la teoría de los vinos, viejo mundo y nuevo mundo, países, regiones, cepas, y tuvimos nuestras primeras experiencias con la cata, pero mis sentidos no estaban lo suficientemente despiertos como para apreciar cada vino con sus distintas características.

¿Viejo y nuevo mundo? ¿Cepas? Mis conocimientos antes de estos cursos eran nulos, no sabía nada de vinos, sólo habían dos palabras que coincidentemente se repetían: Cabernet Sauvignon. Qué es eso? No lo sabía… Pero debemos de aceptar que la mayoría de nosotros cuando no sabemos nada de vinos y queremos regalar uno, se piensa que Cabernet Sauvignon es sinónimo de calidad y casi que podría apostar que todos hemos recibido de regalo un vino con esas mismas palabras.

Concepto de cepa (Fuente: http://sevilla.abc.es)

Noté que de los vinos que había probado, ninguno me gustaba. Su sabor fuerte y amargo me hacía arrugar la cara siempre que se hacía un brindis y terminaba preguntando en voz fuerte: ¿Alguien quiere mi copa de vino? Noté que las mayoría de las personas a mi alrededor también estaban ofreciendo su copa a otros recibiendo la negativa de esta esperanza de no tener que dejar la copa llena en la mesa. Ante lo acontecido pensaba: “Definitivamente el vino no es algo muy agradable”.

¡Que equivocada estaba! No es que el vino no sea agradable, es sencillamente que la mayoría de los ticos no conocen sobre esta cultura gastronómica que es el vino. No nos han enseñado sobre los diferentes tipos de uvas, colores, aromas, sabores, entre otras características tan importantes que hacen de cada vino algo tan diferente como distintos gustos hay en este mundo. Y tampoco nos preocupamos por tratar de aprender y comprender sobre este tema tan ajeno y a la vez tan presente en nuestras vidas. Y es que también hay que entender que somos un país 100% cafetero y cervecero. La cantidad de café y cerveza que consumen los ticos sólo puede ser sobrepasada, en los mejores casos, por el agua. Mas en los últimos años, el vino, más que comprarse para brindar de vez en cuando en una actividad familiar, se ha empezado a convertir en un placer, de tomarse una copita de vino con un queso o unas semillitas mientras se disfruta del momento.

Este pequeño blog con las experiencias vividas durante este curso, puede llegar a ser una buena guía para una persona que no sepa nada de vinos, de la misma manera que yo inicié. No soy experta y mis conocimientos no abarcan ni una pequeña parte de la punta del iceberg, pero espero que mediante mis palabras se despierte una cosquillita de intriga que lo motive a aprender más y a experimentar sobre este tema tan amplio e intrigante como es el mundo del vino!

Viejo mundo (Morado) y Nuevo mundo (verde) (Fuente: http://www.aprenderdevino.es)

Cata #1: Vinos blancos de Francia

En nuestra primera cata iniciamos con uno de los países más representativos de Viejo Mundo, Francia, país con una cultura del vino muy arraigada y conocido a nivel mundial por sus vinos de excelente calidad.

Al ser la primera cata, no entendía muy bien lo que estaba pasando, demasiada información en muy corto tiempo y sin poder captar los aromas y sabores que la profesora nos indicaba que existían en los vinos. Sin embargo, aprendí cosas muy importantes de los vinos que probamos.

Dos vinos de la variedad de uva Chardonnay (los dos de la región de Borgoña y cepa originaria de Francia), una uva blanca y la que tiene más de cuerpo de las cepas blancas. Se caracteriza por tener un color amarillo paja y sabores complejos. La alta acidez de estos vinos los hace muy buenos para maridar con ingredientes ácidos o salados, como las aceitunas o las alcaparras. Otra característica de estos vinos es que tienen una mineralidad muy elevada, lo que los hace perfectos acompañantes de los pescados y mariscos.

Un tercer vino, de la variedad Riesling (de la región de Alsacia), igual una cepa blanca, sin embargo, se obtiene una característica muy singular. ¿Alguna vez ha disfrutado del aroma a plástico de los juguetes al abrir la caja? O tal vez, ¿el olor de las botas de hule? O el olor medicinal al entrar a una farmacia? Pues esas notas se pueden sentir en los vinos de la uva Riesling, tanto en la nariz como en la boca, llamadas notas empireumáticas. Al leer esto, es posible que se piense que el vino no está en buena condición, pero para mi sorpresa, me resultó muy agradable, convirtiéndolo en mi vino favorito del día. Estas notas mencionadas le aportan complejidad al vino, que, aparte de la acidez elevada, se puede combinar con platillos con ingredientes más complejos como el queso gruyere o la mostaza.

Todavía no muy convencida de los vinos que catamos y un poco abrumada por la cantidad de información recibida, se terminó la primera cata.

Vinos catados en esta ocasión, con todas las especificaciones para que usted pueda adquirirlos si alguno le llamó la atención:

  • Vino Blanco Chablis (Vino blanco de cuerpo), Drouhin Vaudon, Chardonnay, 2014, Borgoña , Francia.
  • Vino Blanco, Joseph Drouhin, Chardonnay, 2013, Borgoña , Francia.
  • Vino Blanco, Gustave Lorentz, Riesling, 2013, Alsacia, Francia.

Cata #2: Vinos tintos de Francia

En esta ocasión, con un poco de temor por las experiencias pasadas en vinos tintos, iniciamos la cata de vinos tintos de Francia.

Nuestra primera parada fue en Borgoña con un Beaujolais Village, elaborado con la variedad de uva Gamay, que lo hace un vino tinto de un cuerpo bajo, no tan fuerte como los que había probado. Interesante. Con una astringencia baja (¿Astringencia? En resumen, esa sensación de que una lija va pasando por nuestra lengua) No me resultó desagradable, aunque todavía procedía con precaución.

Con el segundo vino, viajamos al Valle de Ródano, donde probamos un vino de la variedad de uva Syrah. Con este vino aprendí dos conceptos nuevos. El concepto de grosella negra, que se refiere a aromas de frutos negros maduros combinados con humo. Y el concepto de torrefacción, que son aromas como a almendras confitadas. Asociando los aromas nuevos con aromas ya conocidos fue como comencé a comprender un poco más de la complejidad de los vinos.

Con el tercer vino, nos fuimos para Burdeos, región por excelencia de las cepas tintas en Francia. Y por primera vez en el curso leí esas dos palabras que mencioné al inicio de este escrito, Cabernet Sauvignon. Sí, aprendí que es un tipo de uva tinta, pero esta vez no estaba sola, si no que era parte de una mezcla de 5 cepas tintas diferentes, que juntas se llaman el Blend tipo Burdeux. Estas 5 cepas son la ya conocida Cabernet Sauvignon, Cabernet Franc, Merlot, Malbec y Petit Verdot. Honestamente, tan temprano en esto no sabría diferenciar el sabor de cada una de ellas, pero descubrí que Cabernet Sauvignon no necesariamente es sinónimo de amargor, caras arrugadas y copas llenas en la mesa (Aunque no juzgo si a alguien le gustan esas sensaciones). Todo depende de la calidad y de los procesos de elaboración y crianza del vino (¿Crianza? Añejamiento del vino, ya sea en barricas de roble o en botella o los dos).

Vinos catados:

  • Beaujalais Village (Tinto de bajo cuerpo), Joseph Drouhin, Gamay, 2013, Borgoña , Francia.
  • Crozes — Hermitage (Tinto con cuerpo), Petite Ruche, Syrah, 2010, Valle del Ródano, Francia.
  • Bordeaux Superieur, Château Four Chou, Blend tipo Burdeaux (Cabernet Sauvignon, Cabernet Franc, Merlot, Malbec, Petit Verdot), 2014, Burdeos, Francia.

Cata #3: Vinos espumantes

Hasta que llegó el día de poder probar el tan famoso vino espumante, protagonista de grandes celebraciones desde bodas hasta ganar una competencia de ciclismo. Sí, ese mismo, el champagne, o más conocido en nuestras tierras como champaña. Muchas veces escuche el nombre de este vino, y confieso que pensaba que se trataba sólo de un vino blanco carbonatado, algo así como una soda de uva. Pero no, resulta que la champaña sólo se puede llamar así si se elabora en la región de Champagne en Francia y con base de dos uvas tintas (Pinot Noir y Pinot Meunier) y una blanca (Chardonnay) a partir de un método tradicional (si se quiere conocer más del proceso, pueden ver en Netflix el documental “Un año en Champagne” o leer mi resumen aquí).

Al probar una champaña de verdad, comprendí el por qué es tan conocida a nivel mundial, los aromas, sabores, texturas, todo hace recordar un ambiente de lujo y felicidad.

Sin embargo, otro espumante le robó a mi paladar el protagonismo a la aclamada champaña. El Cava de España, específicamente de Penedés, en la región de Catalunya, donde se hace el 90% de este vino. Elaborado con una mezcla de tres cepas con nombres bastante diferentes a lo que ya había visto, Xarello, Parellada y Macabeo. Un espumante con notas minerales, vegetales y a mantequilla. Delicioso con maracuyá y naranja o queso brie.

No hay que olvidar a un espumante de Italia, el Prosecco, que a mi parecer no es tan despampanante y lujoso como los dos anteriores, pero que igual se disfruta muy bien. Su principal característica es que posee una acidez muy similar a la de una manzana verde, esa que se queda en las encías y produce escalofríos, y no lo estoy diciendo como una característica negativa, si no que resulta muy refrescante, especialmente con la carbonatación natural del vino.

Un dato importante es que en la mayoría de estos vinos espumantes de alta gama, la carbonatación no se da por inyección de dióxido de carbono como en el caso de las gaseosas, si no que es el resultado de un proceso de fermentación extra a la fermentación alcoholica de cualquier vino.

Vinos catados:

  • Posecco Superior, Maschio del Cavalieri, Uva Prosecco/Glera, Venecia, Italia.
  • Cava, Villa Conchi, Xarel-lo, Macabeo, Parellada, Chardonnay, Penedés, España.
  • Champagne, Veuve Clicquot, Chardonnay, Pinot Noir, Pinot Meunier, Champagne, Francia.

Cata #4: Vinos blancos de Italia

Nos trasladamos hacia Italia, país reconocido por su riqueza en gastronomía, cultura y tampoco se queda atrás en los vinos. Comparte la elegancia de los vinos Franceses pero con su propio estilo. Italia cuenta con varias cepas autóctonas y otras las comparte con Francia aunque a veces adaptando el nombre a su propio idioma. Algo que no cabe la menor duda es que cada uno de los vinos italianos se adapta a la perfección a su gastronomía, a los diferentes platillos e ingredientes insignia del país, como la pasta, el risotto, el queso parmesano, entre otros.

En esta ocasión tuvimos la oportunidad de probar tres vinos blancos diferentes con diferentes cepas. El primero, una mezcla de Pinot Grigio y Verduzzo originario de Venecia, con notas muy minerales y salinas. El segundo es elaborado con una mezcla de 4 diferentes sepas, Grecánico, Chardonnay, Fiano y Viogner. Esta mezcla aporta aromas y sabores bastante complejos para ser un vino blanco, como notas a membrillo (muy parecido al níspero) y a mantequilla con caramelo. El tercer vino es elaborado con la variedad Caricante, donde las vides son sembradas en las faldas del volcán Edna en Sicilia, lo que le da a este vino un sabor salado gracias al suelo volcánico y a la costa. Es un vino muy complejo con sabores a fruta fermentada y notas florales a jazmín. Personalmente, mi favorito de la cata, especialmente por como combina con salsa blancas, queso parmesano y risotto.

Vinos catados:

  • Vino Blanco/Masianco, Pinot Grigio/Verduzzo, Masi, 2015, Venecia, Italia.
  • Vino Blanco, Blend (Grecanico, Chardonnay, Viognier, Fiano), Planeta La Segreta, Sicilia, Italia.
  • Vino Blanco, Caricante, Planeta Edna, Sicilia, Italia

Cata #5: Vinos tintos de Italia

Para esta cata de vinos tintos volvemos a Toscana, pero esta vez con una mezcla de 4 cepas, Sangiovese, Alicante, Merlot y Ciliegiolo. El suelo de esta región, conformado por marga calcárea, le da mucha mineralidad al vino y resalta su acidez, la cual es alta para ser un vino tinto. Tiene notas de frutos rojos frescos, por lo que es un vino fácil de tomar especialmente para personas que no les gustan los sabores muy fuertes.

En el segundo vino procedente de Venecia, tuvimos una mezcla de 3 cepas: corvina, veronese, rondinella. Este es un vino que también cuenta con mucha mineralidad, similar a la brisa marina y notas vegetales similares al tomate. Este vino resalta entre sus características que tiene sabores salados, por lo que combina muy bien con embutidos como el prosciutto.

El tercer vino, un tinto de Sicilia elaborado 100% con la cepa autóctona llamada nero de ávola. Este es el primer vino donde pude distinguir claramente los aromas a madera y a tabaco, producto de la crianza en barrica. Complementado con aromas herbales y mentolados. Un vino muy elegante .

Después de probar vinos tintos de excelente calidad, todavía no podía decir que los vinos tintos eran mis favoritos. De alguna u otra forma los sentía un poco fuertes para mi gusto, especialmente por no estar acostumbrada al alcohol, que a veces se volvía predominante a la hora de realizar la cata, impidiéndome apreciar los demás aromas y sabores.

Vinos catados:

  • Tinto escantianum, 85% Sangiovese, 5% Alicante, 5% Merlot, 5% Ciliegiolo, Vignaioli del Morellino di Scansano, 2015, Toscana, Italia.
  • Tinto Bardolino Classico, Corvina veronese, Rondinella, Masi Frescaripa, 2014, Venecia, Italia
  • Tinto, Nero D’Avola, Paneta Plumbago, 2014, Menfi, Sicilia, Italia.

Cata #6: Vinos blancos de España

El primer vino de esta cata no fue un vino blanco, si no uno rosado. Lo curioso es que era un vino que no estaba en sus mejores condiciones. Tenía un color granate que no era común para el tipo de vino, además que el aroma y el sabor no eran los correctos. Terminó siendo un vino muy ácido y salado, que no combinaba bien con los ingredientes de la cata. A pesar de todo, fue una buena experiencia probarlo, para saber cuando un vino tiene un defecto.

Los siguientes dos vinos, provenientes del mismo lugar, Rias Baixas, en Galicia, con la misma casa productora y la misma variedad de uva (Albariño), Granbazán Verde y Granbazán Ámbar tienen características completamente diferentes, mientras que los dos tienen notas minerales muy marcadas por el suelo calcáreo de la región, Granbazán Verde tiene aromas a frutas entre verdes y amarillas, además de una acidez málica y astringencia altas. Granbazán ámbar difería con notas a fruta madura, notas herbales y aromas a mantequilla, miel y levadura, creando un balance entre la acidez y el dulzor.

En lo personal, Granbazán verde me llamó más la atención por su frescura además por su maridaje con salsas asiáticas, mis preferidas.

Vinos catados:

  • Gurdos Rosado, Prieto Picudo, Gordonzello, Tierra de León, España.
  • Blanco, Albariño, Granbazán Verde, 2015, Rias Baixas, Galicia, España.
  • Blanco, Albariño, Granbazán Ámbar, 2014, Rias Baixas, Galicia, España.

Cata #7: Vinos de Australia — Un poco de nuevo mundo…

Si se pregunta en general a la gente cuáles países productores de vino conocen y cuáles son los mejores, creo que casi nadie daría Australia como su respuesta, sin embargo, si preguntaran a los integrantes de nuestro grupo de enogastronomía qué opinan después de probar los vinos de este país, la mayoría dirá que al menos uno de los tres vinos probados entra entre sus favoritos de todo el cuatrimestre. Y yo no soy la excepción, el primer vino catado de la noche, Wolf Blass Gold Label, de la región de Adelaida se puede considerar uno de mis preferidos. Si comprara un vino para disfrutar toda la botella en una tarde fría y con un libro al lado, creo que este sería mi elección. La variedad de uva de este vino es Riesling. Sí, la misma que mencioné en la primera cata de los vinos franceses con notas a plástico, hule, en fin, empireumáticos. A este vino se le suman notas a parafina, y por tener un suelo calcáreo, la mineralidad y salinidad son bastante altas. Pero al probarlo, se siente un vino elegante y con una viscosidad que cubre la boca. ¡Vinazo! Como nos dice la profesora cuando un vino es espectacular. ¡Encontré mi vino!

Tuvimos la oportunidad de probar dos vinos más de este país. Del Sureste de Australia, el vino tinto Lindermans, elaborado con Pinot Noir, que a pesar de ser la variedad de uva tinta más suave, la crianza en madera hace complejo a este vino dándole a la frescura de frutos rojos recién cosechados, notas herbales mentoladas y balsámicas. Otro vino elegante y muy bien hecho.

Y el tercer vino, para terminar con esta cata, un tinto de la variedad Syrah, la cepa emblema de Australia. Un vino más fuerte, con aromas a hoja de tabaco, a ciruelas cocidas, hechas una mermelada. A esto recuerda este vino. Otro vino elegante, sedoso y cremoso en boca, por si se desea degustar mientras se cena un platillo con con sabores complejos como el queso gouda, pistachos o alguna salsa dulce.

Vinos catados:

  • Blanco, Riesling, Wolf Bass Gold Label, 2008, Adelaida, Australia.
  • Tinto Bin 99, Pinot Noir, Lindermans, 2012, Sureste Australiano.
  • Tinto, Syrah, Peter Lehmann, 2007, Sur de Australia.

Cata #8: Vinos tintos de España

Bueno, después de un leve paseo lejos de España, volvemos con los tintos y con la cepa emblema de este país, Tempranillo, llamado también Tinta País o Tinta de Toro. El primer vino de esta cata, de la región de Ribera del Duero, un lugar con mucho sol la cual baja la acidez de la uva. Las características de este vino lo presentan como un vino con carácter, sabores fuertes marcados, notas a mermelada de ciruelas o pasas, mucha madera, notas a vinagre balsámico y a mantequilla un poco quemada, cremoso a la hora de probarlo y sedoso. Un excelente vino para comer una chuleta de cerdo, una salsa oscura fuerte y dulzona.

Nuestro segundo vino, una mezcla de Tempranillo con Garnacha, que es una cepa autóctona de España, elaborado en Castilla y León. Un vino que a pesar de ser mayoritariamente Tempranillo, no resulta ser tan elegante, más bien se siente duro y cortante en boca y con notas a vainilla sintética muy marcadas. Con inclinaciones a ser amargo, característica poco gustada, que frecuentemente es producto de un defecto en el vino. Hasta el momento uno de mis menos gustados, vino que personalmente, no recomendaría.

Y por último, otro vino 100% Tempranillo, este del área de la Rioja, región que cuenta con muchos vinos en el mercado costarricense. En este caso nos encontramos con un vino con 7 años de añejamiento, lo cual se refleja en las notas a torrefacción (recordar almendras confitadas) y a mantequilla. Un vino cremoso, suave y elegante que le hace honor a esta conocida zona productora.

Vinos catados:


  • Tinto 9 meses de crianza, Tempranillo, Carmelo Rodero, 2014, Ribera del Duero, España.
  • Tinto 14 meses de roble, Tempranillo, Garnacha, Prima, 2013, Toro, Castilla y León, España.
  • Tinto, Tempranillo, Burgo Viejo, 2010, Rioja, España.

Cata #9: Vinos de postre

Si al inicio no sabía casi nada de vinos en general, menos iba a imaginar que hay vinos específicamente para acompañar con un buen postre al final de una cena. Y es que, hasta el momento, lo único acostumbrado a tomar junto a postres es agua, para ayudar a limpiar el dulce consumido. Pero existen vinos con una cantidad de azúcar muy elevada, que no se pueden acompañar con una comida normal, sea cual sean sus ingredientes. Esta cantidad de dulce sólo puede ser disfrutada con más dulce.

Siempre se ha conocido una regla en los vinos que es que el color del vino debe combinar con el color de la comida. Con los vinos anteriores hemos demostrado que eso no es necesariamente cierto. Muchos vinos blancos pueden ser tan complejos que pueden ser degustados con carnes rojas, por el contrario, hay vinos tintos tan suaves que pueden disfrutarse con carnes blancas, mariscos o ensaladas. Pero en el caso de los vinos de postre, esta regla si se cumple, vinos blancos de postre con postres claros y vinos tintos de postre con postres oscuros.

El primer vino, un vino blanco, de la región de Burdeos en Francia, elaborado con una mezcla de tres cepas: Sauvignon Blanc, Moscatel y Semillón. Dado el proceso de cosecha y producción de este tipo de vinos, las cepas que se pueden utilizar para crear un vino normal sin mucha azúcar, también pueden crear vinos tan dulces casi como la miel. Este vino tiene notas cas o guayaba tan maduros que se puede decir que han comenzado a fermentarse. Muchas notas a flores y a perfume, aportadas mayoritariamente por la uva Moscatel. Este vino también cuenta con una nota empireumática, que lo hace todavía más complejo y en boca se siente casi grasoso, muy untuoso. Al ser un vino blanco, se puede maridar con postres claros, como se mencionó anteriormente.

Nuestro segundo vino de postre, otro blanco originario del país de Hungría, elaborado con la uva Aszu, con una cantidad de azúcar mayor al vino anterior. Cuando llevé este vino a mi nariz por primera vez, lo primero que sentí fue un fuerte aroma a tapa de dulce, eso más o menos les puede dar una idea de lo dulce de este vino.

El tercer vino, hasta el momento, el primero de América que se cata en el curso, un vino fortificado (con alcohol agregado) de Malbec, originario de Argentina. El primer vino de postre con un nivel alcohólico bastante elevado. Al ser un tinto, se reflejan en sus aromas la vainilla, los lácteos y la madera, y nos recuerda a un queque navideño, con sus especias como el clavo de olor, la jamaica, entre otros. Excelente con un postre a base de chocolate oscuro, como un brownie o un queque de chocolate.

Con los vinos de postre se puede crear lo que se llama un maridaje de contraste al unir el vino dulce con un queso azul. Al no ser muy fan del queso azul, pensé que de todas maneras no me iba a gustar, pero de nuevo, me probaron que estaba equivocada y resulta en una unión espectacular. Le aconsejo que lo pruebe.

Soy una persona completamente amante de los dulces, por lo que esta cata ha sido mi favorita sin lugar a dudas. Claro, eso no quita que haya sido responsable de uno de los dolores de estómago más fuertes que he experimentado en mi carrera. El exceso siempre es malo. Estos vinos se toman en cantidades muy pequeñas. Lección aprendida.

Vinos catados:

  • Blanco postre, Sauvignon blanc, Moscatel, Semillón, Moutón Cadet, Burdeos, Francia.
  • Blanco Postre (Tokaji), Aszu, Hungría.
  • Tinto Postre, Fortificado de Malbec, Malamado, Argentina.

Cata #10: Vinos de Estados Unidos

Ahora si, de lleno en el nuevo mundo del vino y de este lado del hemisferio. Tanto en supermercados como en tiendas que venden licores se pueden encontrar vinos de Estados Unidos y aunque este país no tiene muy buena fama con los productos alimenticios, la verdad es que hacen vinos de muy buena calidad, especialmente en la costa oeste. Zinfandel es la cepa emblema de Estados Unidos, pero por circunstancias fuera de nuestro control, no pudimos probar un vino con esta uva en esta ocasión. ¡Zinfandel! ¡Quedas en mi lista de pendientes!

Nuestro primer vino es de la región de Columbia Valley, un vino blanco de la variedad Riesling, esa misma de las notas empireumáticas y si ha leído hasta este punto, ya sabe que es mi cepa favorita y como era de esperar, mi vino favorito del día. Notas a fruta verde, herbal, vegetal y con una alta acidez, apenas para acompañar con un platillo con frituras o con un nivel de grasa un poquito más elevado. Sin embargo, tiene un buen balance con el dulce y lo salado, lo que llamaríamos un sabor umami, por lo que su complejidad puede crear una buena armonía con una variedad grande de platos.

Como segundo vino, tenemos un tinto de la variedad Pinot Noir, como había mencionado anteriormente, la cepa más liviana y fresca de las tintas. En este caso tenemos un vino con buena acidez, brindada por el Pinot Noir, y tenemos notas a madera, a salsa de soya, a tomillo, entre otros. Resulta un vino no tan complejo, y que no recomendaría para una persona que vaya a probar un Pinot Noir por primera vez.

Por último tenemos un vino 100% Cabernet Sauvignon. La primera vez que me enfrentaba a un vino completamente de esta uva después de las decepciones del pasado. ¿Conclusión? No hay que juzgar a un libro por su cubierta, o mejor dicho, no hay que juzgar a un vino por su cepa. Lo que importa es la forma en que es elaborado. La manipulación, crianza, embotellado, la dedicación con que se hace el vino. En este caso tenemos un tinto muy bien balanceado, astringente pero de una forma agradable, donde se puede sentir la fruta y también el roble donde pasó mucho de su tiempo. ¿Se le antojan unas costillitas bbq? Este es el vino con que acompañarlas.

Vinos catados:

  • Blanco, Riesling, Chateau Ste Michelle, 2013, Columbia Valley, Washington State, Estados Unidos.
  • Tinto, Pinot Noir, Harlow Ridge, 2013, Lodi, Central Valley, Estados Unidos.
  • Tinto, Cabernet Sauvignon, Bonterra, 2012, Mendocino County, Lake County, Nappa Valley.

Cata #11: Vinos de Argentina

¡Argentina! Tierra de los asados… Y bien que sus vinos combinan muy bien con este tipo de proteínas. Malbec es la cepa emblema de Argentina, originaria de Francia pero se da muy bien en estas tierras Sudamericanas.

El primer vino, un Pinot Noir de Valle de Uco en Mendoza. Un vino poco complejo, que en realidad no dejó una marca en mi memoria. No el Pinot Noir que yo recomendaría a alguien.

El segundo vino, un tinto 100% Malbec originario de Luján de Cuyo. En este vino se pueden encontrar notas a frutos negros maduros y un fuerte aroma a vainilla. Algo así como los aromatizantes que normalmente se ponen en un auto. Una descripción poco elegante, ¿cierto? Pues así mismo me pareció el vino.

El último vino que degustamos es una mezcla de Malbec con Corvina. La Corvina es una cepa originaria de Italia. Este vino es elaborado por la casa Masi, que tiene su casa madre en Italia, por lo que este vino recuerda mucho los vinos de esa región, elegante, con una vainilla delicada que resulta muy agradable. Con notas de anís y nuez moscada. ¿Quiere probar un muy buen vino Argentino? Le recomiendo este.

Vinos catados:

  • Tinto, Pinot Noir, Doña Paula, 2015, Valle de Uco, Mendoza, Argentina.
  • Tinto, Malbec, La Chamiza, 2014, Luján de Cuyo, Mendoza, Argentina.
  • Tinto, Malbec, Corvina, Masi Passo Doble, 2013, Valle de Uco, Mendoza, Argentina.

Cata #12: Vinos de Chile

Limitando con Argentina al Oeste se encuentra nuestro siguiente país, Chile. Carménère es su cepa emblema y casi el único lugar donde se siembran las vides, aunque es originaria de Francia.

En esta ocasión la dinámica grupal fue diferente. Cada uno de los estudiantes tuvo que realizar la cata solo y defenderlo frente al grupo. En esta ocasión nos dimos cuenta de lo mucho que habíamos crecido a lo largo de estos meses.

Comenzamos con un vino blanco de la conocida casa Undurraga, un Sibaris de la variedad Chardonnay. En la primera cata mencioné que la cepa Chardonnay es la más compleja de las blancas y este vino lo demuestra de nuevo. Un vino complejo, con una acidez muy elevada pero con notas a vainilla y mantequilla. Muy bueno para acompañar quesos como el gruyere, el parmesano o mozzarella.

El segundo vino, una mezcla entre Carménère y Malbec del Valle de Colchagua. Este fue el vino que me tocó catar a mi de primera. Lo primero que descubrí cuando lo acerqué a mi nariz fue el abundante aroma floral, a lirios específicamente. Tan fuerte que se me hizo un poco difícil encontrar los otros aromas presentes, sin embargo, con un poco de concentración lo logré. Frutos negros, tabaco y notas vegetales a tomate pera. Aromas casi empireumáticos pero sin llegar al punto de llamarlos así. Hasta jabonoso. Eso fue lo que encontramos. Un poco confuso. Me pareció un vino demasiado floral para mi gusto, esas notas a lirio me parecieron abrumadoras no de forma muy positiva.

Otro Cabernet Sauvignon, en esta ocasión no tan delicado como el que probamos en Estados Unidos, pero mejor que los feos mencionados tantas veces en este blog. Una astringencia tan elevada que parecía que una lija había pasado por mi lengua, aunque pensándolo bien, no llegaba a ser desagradable. Viscoso, mentolado, vegetal y con un alcohol muy alto. Un vino no tan elegante pero bien hecho en su categoría.

Vinos catados:

  • Blanco, Chardonnay, Undurraga Sibaris, 2014, Valle de Leyda, Chile.
  • Tinto, Carménère,Malbec, Playa Axel, 2014, Valle de Colchagua, Chile.
  • Tinto, Cabernet Sauvignon, Concha y Toro, Gran Reserva, Serie Riberas, 2013, Marchigüe, Chile.

Cata #13: Vinos de Portugal, Nueva Zelanda y Sudáfrica

La última cata del curso, donde tuvimos la oportunidad de catar vinos de tres países diferentes, aunque poco conocidos en esta rama.

Un vino blanco de Vino Verde de Portugal. Aunque parezca confuso, Vino Verde es la región de donde es originario este vino, al igual que el nombre de su estilo. Un vino realizado con uvas verdes de poca maduración, por lo que resultan más ácidas y frescas. Con una mezcla de 4 cepas que escuché por primera vez: Trajadura, Laureiro, Arinto y Azal. Un vino muy liviano, muy ácido y mineral, perfecto para tomar junto a un ceviche de su preferencia.

Si alguna vez quiere probar un vino blanco de la variedad Sauvignon Blanc, le recomiendo este segundo vino. Proveniente de Nueva Zelanda, un vinazo en todo su esplendor. Un aroma que recuerda fuertemente a una toronja o una maracuyá madura. Tan mineral que se siente metálico. Con notas a las delicadas hojas de limón. Un vino muy refrescante, para acompañar una entradita con boronas de feta y rodajas de aceituna verde.

El último vino, con la cepa llamada Pinotage, emblema de Sudáfrica. Un vino tinto de la región de Stellenbosch. Con aromas marcados a fruta negra madura y un aroma fuerte a tabaco y a madera. Si quiere comprender como huele la madera en un vino, le recomiendo adquirir este. Mucha vainilla, caramelo y pimienta negra componen este vino. Bastante complejo y muy buen maridaje si a usted le gusta el queso de cabra maduro o el sabor profundo de los higos.

Vinos Catados:

  • Blanco Vino Verde, Trajadura, Laureiro, Arinto, Azal, Casal García, Vino Verde, Portugal.
  • Blanco, Sauvignon Blanc, Babich, 2016, Marlborough, Nueva Zelanda.
  • Tinto, Pinotage, Stellenzicht, 2008, Stellenbosch, Sudáfrica.

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Este ha sido mi viaje por el mundo del vino, confieso que al inicio estaba un poco escéptica de llegar a entender y mucho menos a disfrutar de tener una copa de vino junto a mi todos los jueves durante 4 meses, pero sin siquiera darme cuenta, de tomar uno o dos tragos llegué a tomar la copa entera y me vi sonriendo al reconocer que mi nariz y mi gusto no son lo mismo de antes, y no lo he notado sólo con los vinos, si no con todo lo que está a mi alrededor. Soy más consciente de los diferentes aromas que me rodean a diario y puedo captar más fácilmente los distintos sabores de los platillos que tengo el honor de probar.

También fui testigo del crecimiento no sólo en mí, si no en mis compañeros y de la mirada de satisfacción de mi profesora al ver que todas estas clases no pasaron en vano y que de verdad cultivó la semilla del conocimiento en nuestras mentes. Y bueno, esto no termina aquí… Es sólo el inicio de muchas botellas abiertas, muchos aromas y muchas experiencias…

¿Un consejo? ¡Pruebe de todo! El mejor vino es el vino que a usted le gusta. Blanco, rosado, tinto… De corcho o de taparrosca… De botella o de caja (aunque preferiblemente dejemos el de caja para una sangría o un “calimocho”), experimente nuevos sabores y sensaciones, sólo así puede darse cuenta de qué es lo que le encanta y qué es lo que no es para usted.

¡Muchas gracias! Y ¡Salud!

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