El desafío de aprender a programar.

Hace poco más de un año, cuando en alguna plática o reunión alguien comenzaba a hablar sobre programación, desarrollo de una aplicación o actualizar el blog del lugar en el cual trabajaba, yo no lograba entender ni un poco de la conversación, ese mundo me era ajeno e incluso, debo confesarlo, me era bastante indiferente. En ese tiempo trabajaba en una asociación civil relacionada con derechos humanos, administrando y realizando investigación. Un día, buscando cosas nuevas por hacer, descubrí un sitio que quedaba muy cerca de mi trabajo, en el cual daban talleres de diversos temas en relación a la cultura maker, y a mí, eso de “hágalo usted mismo” siempre me ha fascinado, más si se trataba de tomar una herramienta para realizarlo. Así que comencé en el Makerspace con la clínica de impresión 3d, para después tomar maquinado CNC y finalizar, porque hasta ahí pudo darme mi tiempo, con unas horas del taller para programar Arduino, lo básico para encender un led. Y así, tenía mi primer acercamiento a la programación.

El Bootcamp

Pero, ¿cómo fue el salto de esas horas de programación en Arduino a la llegada a un Bootcamp? La respuesta no es otra que la curiosidad, el indicio de una nueva vida (principalmente) y el tesón de las coders que conozco, para convencerme de comenzar en este gran reto: el aprendizaje intensivo en un muy corto periodo de tiempo, de las habilidades y tecnologías para ser desarrolladora web. Y, heme aquí, escribiendo mi primera historia en esta plataforma de blogging como parte de las tareas asignadas en el Bootcamp. El desenlace y la trama de mi vida en el Bootcamp es todavía desconocido… Procuraré hacer una entrega sobre el mismo.