De repente abrió los ojos y estaba allí. Ese lugar blanco e inmaculado. Parecía King’s Cross Station en la fantasía de Harry Potter cuando pelea con Voldemort. Pero ahí no se encontraba Harry, ni Dumbledore, ni el octavo horrocrux. Estaba ahí, sola, con ella misma. De pronto sintió una voz. Una voz conocida, ya la habría escuchado unas mil veces antes.

-Otra vez acá, eh.
-Parece que si.
-Ponete cómoda, vos sabes como es esto.
-Si, claro. ¿Cuánto crees que va a durar esta vez?
-Depende. Puede durar unos segundos, como horas. Eso depende de cuantas ganas de pensar tengas.
-Últimamente no me quedan ganas.
-Que mal eso. Es una de las características del ser humano, pensar.
-Tambien lo es ser racional, pero no creo estar siéndolo en este mismo momento.
-Bueno, no ser racional no debería ser un gran problema a menos que estés a punto de tirarte a un precipicio.
- No me estoy por tirar, pero se le asemeja bastante. ¿Cuándo va a dejar de ocurrir esto?.
- Nunca va a dejar de ocurrir. Algunas veces sucederá más, otras menos, pero siempre ocurre. Lo importante es encontrarle la vuelta y sacar provecho de esto.
- Tanta terapia para esto.

-

-

-Sabri. Sabri. ¿Qué pensas? ¿estás bien?

El ataque de pánico y las lágrimas habían parado.

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