Photo by Doug Belshaw

Mi nevera

Tengo una nevera pequeña a la que le falta espacio. Unos yogures, alguna chacina, y otras cosas para complementar pero que de por sí no alimentan a nadie. Vino de algún rincón de China del que no quiere hablar, pues cada vez que le pregunto me responde con su pegatina de eficiencia y una bonita historia de cómo nos conocimos en aquel local sueco. A veces he pensado en quitarle esa A+ tan poco real que no sirve más que para recordarme lo malas que son las otras, pero tengo miedo de dejar otra marca, de las que dejan los cuadros que ya no están, y que me lo recuerde cada vez que me acerque a ella.

Mi nevera tiene alma de startup, de proyectos que empiezan, de ilusiones y de primeros pasos. Siempre ha sabido albergar futuro, a veces cuando no tenía hueco para más, y he tenido que vérmelas para poder sacar algo con lo que poder alimentarme. Eso no le preocupa, ella es así. Acapara todo lo que puede sin pensar si voy a poder comer el mes que viene, quizás esperando que la comida la proporcione otro -siempre me ha acusado de preferir la thermomix antes que a ella-, y así poder olvidarse de los temas mundales. Sí, también es un poco estirada, una snob que cambiaría un buen cocido por una cucharadita de caviar y una copa de esperanza.

Todo esto nos ha ocasionado muchos problemas. Me he visto en cenas de trabajo donde no tenía nada que ofrecer y se ha tenido que llamar a un repartidor, que no siempre estaba dispuesto. He defraudado a amigos a los que prometí un pedazo de su interior, a parejas que se han marchitado en su puerta, y a familiares que nunca han podido entrar. Pero también me ha dado buenos momentos, y es lo que hace que confíe en ella. Ha conseguido traer a mi casa a gente de la que nunca hubiese imaginado ser anfitrión y ha sabido guardar en el congelador historias increíbles que de vez en cuando saco para darme un homenaje.

Dentro de poco tendré que comprar una nevera más grande, donde poder albergar comida e ilusiones por igual, pero una voz interior me dice que solo entrarán ilusiones mayores, de las que cambian mundos, y que seguiré pasando hambre. Supongo que eso es lo que me mueve a llenarla.