¿Qué es ser una persona trans?

Simón Uribe Durán
Sep 5, 2018 · 6 min read

https://transcrito.blog/2018/08/31/que-es-ser-trans/

Quiero dedicar este primer texto a contarles cómo concibo mi experiencia de vida trans después de tres años con una nueva identidad. Creo en el poder de compartir las voces de la disidencia en todas sus manifestaciones, especialmente en un mundo tan marcado por los condicionamientos sociales. Como otres* que me alentaron en el pasado sin saberlo**, quiero transmitirles que hay una vida viable y plena en su diversidad de género.

Desde los veintidós tuve muy claro que quería vivir abiertamente con una identidad masculina y explorar el tratamiento hormonal para sentirme más cómodo con mi cuerpo. A pesar del fuerte deseo, el desasosiego diario y el impacto sobre mi bienestar mental, tenía demasiado miedo y eso me llevó a postergar la decisión durante años. No veía una vida viable. Pasaba el tiempo y me sepultaba en la impotencia. Pensé que no podría sobrevivir a todo lo que yo imaginaba que pasaría: quedarme solo en ese proceso y no lograr resistir la discriminación que existe hacia las personas diversas.

Si pudiera hablar con esa persona que fui, o con alguien que se sienta en una situación similar, le diría que no hay nada más valioso que vivir plenamente en la identidad deseada y sentida. Nada más clave que tenerse a si mismo, pues ese es el punto de partida. Había sobrevalorado las amenazas y la hostilidad, dejándome de lado, un error que aún lamento, pero que acepto pues sé que en su momento era el proceso que debía vivir. Comenzar una nueva vida en una identidad de género escogida, en mi caso la de ser un hombre trans, es un filtro social: nos deja con las personas que pueden comprender y respetar nuestra visión del mundo.

A pesar de las dificultades que aún vivimos las personas trans y por las que seguimos abogando, también le diría que hay muches compañeres y aliades que nos respetan y acompañan en el proceso. Como lo he oído de boca de varies activistas trans alrededor del mundo hoy lo enfatizaré: me sorprendo gratamente con la fortaleza y creatividad de nuestros tránsitos, cotidianidad y acciones políticas. Muches somos seres resilientes que sabemos la importancia de reclamar la plenitud de nuestros derechos, nos abrimos camino en nuestras comunidades y las transformamos a pesar de la adversidad. Sin duda, la mayor visibilidad y fuerza del activismo trans fue un empujón final para comunicarle a mi red de apoyo que había tomado la decisión de cambiar de nombre y empezar una proceso de reconocimiento de mi identidad. Lo hice meses después de que el decreto 1227 permitió a les colombianes con experiencias de vida trans cambiar su componente de género en la cédula, sin ningún tipo de aval externo, solo con una constancia juramentada de su decisión. Este tipo de legislación y el arduo trabajo de activistas que la impulsó, afirmaban la posibilidad de un cambio, de una sociedad que reconozca la plenitud de derechos de todes, incluidas las personas trans.

Otro punto clave en mi proceso fue entender que ser trans no es un capricho o un trastorno. Hay personas –incluso algunas con sexualidades diversas– a quienes les cuesta trabajo comprender cómo alguien puede someterse al rechazo generalizado que suponen, en algunos casos, los tránsitos de género sólo por lo que elles creen es “no aceptar su cuerpo”. Yo mismo fui presa de este pensamiento, lo que me llevó a negar mi situación. Uno podría decir lo mismo de ser gay, lesbiana o bisexual y argumentar que el rechazo social debería persuadir a la persona de dejar de ser lo que desea y cómo se concibe a si misma.

Lo que necesitamos es confrontar esta presión social sobre las identidades diversas, en la que en vez de entendernos en nuestros términos, se nos pide ajustarnos a una normalidad definida por otres. El problema no es ser trans, agénero, gay, lesbiana o como queramos identificarnos; lo conflictivo es que las personas que no lo son –que asumen que su cuerpo, sexualidad y género es el correcto y único– nos digan cómo nos deberíamos sentir y ser. En suma, es importante entender que la relación con el cuerpo y la identidad de género es potestad de cada persona. Si bien somos seres sociales y nos impacta la interacción con los otres, a veces cometemos errores y juzgamos a los demás desde nuestra reducida visión personal.

Hay, entonces, múltiples concepciones del cuerpo y del género, muy lejos de esas dos versiones exclusivas que nos quieren imponer. Esto nos lo demuestra el amplio espectro de identificaciones y corporalidades sexuales y de género: trans, transgénero, transexual, travestí, muxe, dos espíritus, intersex, asexual, lesbiana, gay, bisexual, pansexual, queer, cuir, drag, bollera, entres muchas. Actualmente algunes piensan que el género es una genitalización de la identidad; si naces con unos genitales te tienes que comportar de una manera muy específica que atraviesa todo, hasta con qué colores vestirse. Es absurdo pensar que nuestra genitalidad o cualquier otro aspecto del género (morfológico, cromosómico o sociológico) nos limita a ciertos cuerpos, comportamientos e identidades. Parafraseando a muches pensadores, en especial a Kate Bornstein, si así de natural fuera no habría necesidad de regularlo tanto. O acaso vemos que las leyes de la física tengan que ser defendidas y dictaminadas en papel.

Por ello, siempre enfatizo en que no estoy en el cuerpo equivocado, como la investigación médica y la opinión pública ha querido escribir sobre la experiencia trans desde su desconocimiento. Estoy en un cuerpo que no responde a las expectativas y demandas sociales del género, pero el punto es que ningún cuerpo e identidad las cumple al pie de la letra. En la cotidianidad lo que consideramos “hechos” que adjudicamos a “los hombres” o “las mujeres” de manera exclusiva para diferenciarlos, tiene múltiples excepciones y varían ampliamente entre culturas. Esta categorización de género se vuelve entonces obsoleta y sesgada para clasificar a los seres humanos. No quiero llegar a un cuerpo correcto, a ser un “verdadero hombre”, pues no siento que exista tal cosa. Mi búsqueda es la de sentirme cómodo con mi cuerpo y mi identidad, no bajo las prescripciones de un deber ser, sino bajo el reconocimiento de mis procesos, deseos y apuestas políticas.

Todos los temas que he tratado son asuntos muy amplios, que profundizaré en futuras entradas. Con lo que quiero que se queden por ahora es que el mensaje trans y de la diversidad de género es que no hay solo dos modelos de sexo, cuerpo o de género, sino una multiplicidad de ellos que busca reconocimiento y respeto por el bien propio y colectivo.

No me veo como un guía de lo trans. Mi apuesta, como la de gran parte del activismo, es enfatizar que las experiencias de vida trans son múltiples y diversas, para, así, desmontar la idea de un género visto exclusivamente como “machos” y “hembras”, pensamiento diseñado para segregrar nuestra sociedad y limitar nuestra expresión. En conclusión, para mi ser trans es vivir el género no como una experiencia de imposición externa, sino como una exploración propia y única de quién se quiere ser. Busco bienestar en mi cuerpo y en mi autoidentificación, expresarme (en especial corporalmente) de la manera en la que me se sienta más cómodo. Como se pregona en el activismo trans, y como nunca me cansaré de repetir: cada quien es experte (experta o experto) en su género y en su identidad.

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*Este texto usa lenguaje incluyente. Para conocer más sobre porque asumo esta forma de comunicarme vista la siguiente pagina: Nota sobre el lenguaje.

**Es importante tratar, en lo posible, de honrar lo que se dice. Si escribo que para mi es clave que los diversos relatos y referentes culturales trans se visibilicen, es porque experimenté su importancia y su apoyo en mi tránsito. Gracias a las voces de otres amplié mi visión sobre el género y tomé caminos necesarios para mi bienestar. La lucha de la disidencia sexual y de género tiene muchos años y vidas que nos han impulsado a llegar donde estamos. Quiero particularmente agradecer a les autores y sus obras (de múltiples formatos) que reúno en mi blog Transcrito en la sección Inspiración y Recursos. Muchas gracias. Lamento no tener tantos referentes locales y latinoamericanos. Precisamente en esto radica la importancia de construir nuestros propios relatos.

Written by

Activista Trans / Magíster en Estudios Culturales enfocado en Género y Sexualidad & Estudios Trans / htttps://transcrito.blog

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