Sonaría raro sí?

Me quedo en silencio,

al borde de la cama,

mientras mi mente

me recuerda

esas tardes

en que la compañía

no faltaba

y de repente

estábamos ahí,

así,

mirándonos.

“Te quiero cuidar”-

Me dijiste de pronto.

Y lo único que logré

fue sonreír.

Así, tan estúpidamente.