El incidente de la piña

Carlos llegó tarde, se veía nervioso, y muy disperso. Mientras se bajaba del carro balbuceó algo pero no le entendí, creo que venía pensando en voz alta.

El amigo de un amigo en común iba a presentar su primer largometraje en la universidad, y Carlos se había ofrecido amablemente a pasar por mi ya que la proyección sería en el campus que se encuentra en las afueras de la ciudad.

Me pidió guardar su cámara en mi casa, no se quería arriesgar a que le robaran su equipo mientras veíamos la película y su carro estacionado afuera sólo sería una tentación para los rateros que rondan la universidad en busca de laptops. Me pregunto si podría utilizar la cámara de mi celular para hacer el registro del evento. Me quede parada sosteniendo lo puerta, sin saber muy bien que decir. (¿Si pensaba hacer registro como pensaba hacerlo sin cámara?¿Qué le pasa?) Hasta ese momento se me hizo rara su actitud, pero no mucho más de lo normal.

— La verdad mi cel es medio chafita y no tengo casi memoria, no creo que le quepan 5 fotos más. Si quieres registrar, creo que será mejor que te lleves tu cámara. — Asintió y nos subimos al auto.

El auto estaba impregnado de olor a cigarro y no ese olor rico del tabaco antes de encender, ni tampoco la combinación de pólvora de los cerillos con el papel y el tabaco haciendo combustión por primera vez. Más bien era un olor penetrante, ese olor feo que queda en la ropa, cortinas, sillones, y en el cabello después de una noche de fiesta con un montón de fumadores en un lugar cerrado.

Un día anterior me propuse dejar de fumar. Salí al jardín y disfruté el olor de la pólvora, el placer de la primera bocanada y la nicotina entrando a mi cuerpo. Ese era mi último cigarro, estaba decidida y el calendario parecía alentarme con la fecha. Mi primer dia sin fumar sería el 31 de mayo, dia internacional contra el tabaco. Que mejor porra que esa. El mundo entero estaría apoyando mi decisión.

Me di cuenta que entre su nerviosismo y la indecisión de llevar o no la cámara ni siquiera nos habíamos saludado. Carlos normalmente es muy atento, definitivamente no traía la cabeza en su lugar.

— ¿Cómo has estado, Charlie? Tenia mucho que no te veía.

— Muy ocupado, mi roomie me esta demandando mucho tiempo. No he dormido bien últimamente.

— ¿Tu roomie?

— Si, pero es que… — De nuevo, despegó a la luna o quien sabe a dónde. Balbuceaba algo a un volumen imperceptible, movía los labios, fruncía el ceño y luego se sumergió en sus pensamientos. Me quedé en silencio un momento para después comenzar una conversación trivial pero que rompiera el silencio que me estaba poniendo un poco incomoda.

— Hoy es mi primer día sin fumar! Lo he intentado varias veces, espero ahora si lograrlo. —

— ¿Entonces no traes cigarros? Estaba pensando pedirte que me regalaras uno… — respondió casi enojado por no cargar con una cajetilla que ofrecerle.

Recorrimos gran parte del camino en silencio, el balbuceando, yo revisando mis redes sociales y de vez en vez hablaba trivialidades aunque sabia bien que no me escuchaba. Le leí en voz alta el encabezado de una nota donde advertían marchas de maestros en toda la ciudad. Y en efecto, unos metros más adelante nos encontramos con el bloqueo por parte de la policía para evitar conflictos en la zona. Pero esa era la única ruta para llegar a nuestro destino, al menos la única que yo conocía.

— Nos bloquearon el camino… — dijo con voz confundida.

— Es por los maestros…

— No, no es por eso ¿Qué debo hacer? ¿qué hago? — se rascó la cabeza.

— ¿Quieres que ponga el GPS? yo no conozco otra forma de llegar a la UNAM.

— No no enciendas el GPS, ahorita no por favor. Yo no confío en eso.

“Hombres y su imposibilidad de aceptar que estan perdidos, que no saben llegar y que no pasa nada por pedir indicaciones” No se lo dije, solo lo pensé.

— Creo que conozco otra forma de llegar. No te preocupes — dijo visiblemente preocupado. Definitivamente está más raro de lo normal.

— ¿Por qué no estas durmiendo bien?

Rodeó a los policías y tomamos otro rumbo.

— Está jugando conmigo. Tengo que ser más inteligente. Llevo un par de semanas rastreodolo, ya le caché varias cosas. Al principio no lo crei. Es muy astuto pero yo también lo soy.

— De que hablas, Charles?

— Josue, mi rommie. Estamos jugando un juego, el hace una jugada y yo debo hacer otra. Es como ajedrez y ahora es mi turno pero me debo apresurar. Lo último que el hizo es poner un sensor en la basura, pero me di cuenta porque lo escuché. No se bien para que quiere un sensor en el bote, creo que también hay una cámara en el departamento. No se, no se… — se rasco la cabeza, y seguía manejando ahora sin rumbo.

He fumado durante 10 años, reconozco la ansiedad cuando la veo, así que le sugerí pasar a comprar cigarros para que se tranquilizara un poco.

— Ayer se metió a mi cuarto y revisó mis cosas. Reviso mis correos y mi teléfono.

Entramos a una colonia a las orillas de la ciudad que yo no conocía.

— mi computadora tiene contraseña pero el sabe mucho. Y sabe hackear

Dio vuelta y entramos a una calle cerrada.

— No se bien en que está metido. Pero conoce gente de muchos países y ha viajado mucho.

Dio la misma vuelta un par de veces, entró en sentido contrario y tomamos otra dirección. Claramente no sabía donde estábamos.

— voy a poner el GPS, creo que ahora si estamos perdidos.

— no lo hagas, es más apaga tu celular. — refuto enérgicamente.

— No voy apagar mi celular, pero yo creo que ya no vamos a llegar a tiempo a la función y no tengo la más remota idea de dónde estamos. Ya desayunaste ? Vamos a que comas algo porque te noto muy ansioso, a lo mejor es hambre. — Aceptó y sugirió que fuéramos a su departamento a desayunar, no quedaba lejos.Todo el camino de regreso estuvimos en completo silencio.

Su departamento estaba en el tercer piso, tenia una hermosa vista a la ciudad. En el pasillo de entrada solo tenia un sillón pequeño y una silla de madera. De frente a la puerta principal había hojas amarillas con dibujos y anotaciones en ingles pegadas a la pared blanca. Al fondo, estaba una pequeña cocina integral, una mesa de madera, ninguna silla.

Desde la puerta del cuarto de Josue, me mostró el modem, la computadora y una especie de consola que tenia un foquito verde parpadeando. Ahi estaba toda la información oculta de su compañero de departamento que tanto le preocupaba.

— Nunca he entrado a su cuarto, no quiero darle razones para que invada mi privacidad. A pesar de que el ya lo ha hecho antes. Además no se si tenga algún sensor aquí, o alguna cámara, tal vez nos está escuchando ahora mismo.

— ¿De qué estas hablando? Estas jugando no? — Sólo había visto una vez a Josue, me lo presentaron en un bar pero solo intercambiamos un par de palabras. Me pareció un tipo común y corriente.

Entramos al cuarto de Carlos. Tenia un lindo jacuzzi completamente desperdiciado, tenia la preciosa vista de la ciudad y lo tenia repleto de cachibaches inservibles, papeles y cajas polvorientas.

— Si este fuera mi depa, viviría en ese jacuzzi.

— Yo jamas lo he usado. Mira, estoy listo — Me mostró un machete con mango rojo guardado en su buró.

Ese fue el primer foco rojo; algo no andaba bien, mejor dicho algo andaba muy mal.

— ¿Por qué tienes eso? Ya no estoy entendiendo nada, Carlos. — Salí del cuarto y me metí a la cocina. Me empezó a dar miedo pero no lo suficiente como para salir corriendo.

— Qué vas a desayunar? — Intenté cambiar el tema, en realidad ya no quería saber nada sobre lo que le estaba pasando, todo estaba muy retorcido.

No me respondió, y continuó — El departamento es mío, pero no le puedo pedir que se vaya porque no se en qué está metido y puede que se sienta ofendido y no se de que sea capaz. Pero viste ese machete, si me tengo que defender, lo haré. — Abrió el refrigerador y sacó una piña.

Esa última frase me recorrio todo el cuerpo.

— ¿Defenderse? ¿De qué chingados me estas hablando? No tiene sentido lo que estás diciendo. ¿Por qué crees que haría algo así?

Abrio un cajón y sacó un cuchillo de carnicero.

— Creo que está en algo de trata de blancas, venta de órganos, drogas o sabrá dios qué. — Con un corte rápido quitó la corona de la piña y empezó a pelarla. — ¿Sabes qué eres la primera mujer en entrar a mi departamento? Rompiste la primera regla del depa. No es misoginia, ni nada por el estilo pero me gusta ver este sitio como un lugar de paz, donde puedo trabajar y pensar tranquilamente y las mujeres no siempre traen paz.

— En todo caso el que la rompió fuiste tú, yo no sabia que tenias esa regla. — Le respondí lo mas ecuánime posible, pero por dentro ya me estaba cagando de miedo, no entendía nada de lo que estaba pasando. Cortó un pedazo de piña.

— Tengo semanas sin dormir, no se qué quiere de mi! No tengo nada, apenas y puedo pagar la renta. Pero parece que me esta retando, y van varias veces que nombra de la nada a mi familia y las personas que aprecio. No lo ha dicho como tal, pero creo que está amenazando con lastimarlos si no hago lo que me pide. — Movía el cuchillo como un director de orquesta al ritmo de sus declaraciones esquizofrénicas.

— Dame el cuchillo yo sigo picando, ve fumarte un cigarro. — Tome el cuchillo en mis manos para asegurarme que no terminará en mi estomago, partí lo que quedaba de piña y guarde el cuchillo en un cajón. Creo que era momento de irme, Carlos no es agresivo y no creo que sea capaz de hacerle daño a nadie pero esto se esta poniendo muy raro. Cruce el pasillo principal pasé en frente de las hojas amarillas (con frases, indicaciones, lugares, y bocetos) hasta llegar al balcón.

— Crees que estoy loco? — le dio un largo golpe al cigarro.

— Creo que estas sacando conjeturas absurdas. No tienes ninguna prueba para afirmar todo lo que dices o si? Creo que necesitas dormir, el cansancio severo puede hacer muchas cosas con tu mente. ya me tengo que ir se está haciendo tarde y tu debes descansar.

Terminó su cigarro en silencio y yo simulaba estar tranquila pero ya sólo quería largarme de ese lugar. Cerró el balcón. Tomé mi bolsa y me señalo las hojas amarillas. Había alrededor de 50 hojas con palabras en ingles algunas sin sentido.

— Mira lo que dicen, son indicaciones que dejó Josue para mi. ¿Ya viste lo qué dice la del centro?

— Kill somebody.

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