“Cuando quiere hacer uno algo, lo hace por que lo hace”: Hipólito Marín López

Saúl Salazar

Hipólito Marín López es un herrero de 63 años de edad que lleva en el oficio desde que tenía 19 años. “Polo”, como le dicen sus amigos más cercanos, se encuentra trabajando en mi hogar desde el día 16 de octubre.

Marín realiza reparaciones a estructuras que fueron dañadas el pasado 19 de septiembre por el temblor que sacudió a la ciudad, aprovechando este hecho dio una entrevista para la Facultad de Estudios Superiores (FES) Acatlán en la cual nos habló un poco de su experiencia como herrero.

“Cuando algo te llama la atención, te gusta. Yo empecé a trabajar como ayudante de un herrero y con el paso del tiempo, se va agarrando experiencia. Después ya está uno solo y hace lo que uno quiere”, declaro el entrevistado. “Esto es algo que toma tiempo, ahora ya tengo mi taller y hasta ahora seguimos en lo mismo”, agregó.

Entre las herramientas de trabajo que suele necesitar se encuentran la planta para soldar, los tornillos de mango, taladros, esmeriles y herramientas varias como martillo, metro, reglas, escuadras, entre otras.

“En este trabajo llegan cosas muy extrañas que hacer, ahora con los mototaxis mucha gente me pide que haga las bases para las motos, que repare las calandrias, que las modifique y uno debe ponerle ingenio para que las cosas salgan bien y el cliente quede satisfecho”, explicó.

Él comentó que los trabajos que “más le dejan”, no son aquellos de los mototaxis, que aún que suelen ser muy constantes, son muy baratos. “Los trabajos buenos son cuando me mandan a hacer muchas puertas o muchas ventanas”, señaló.

Hipólito declaró que lo mas importante para el, es la satisfacción del cliente y bromeando agregó que el dinero también es de lo mejor que deja su empleo el cual ha estado ejerciendo por 43 años.

Con su habitual buen humor, contó una anécdota acerca de una vez que elaboró e instaló una asta para una bandera muy grande, trabajo que nunca había hecho y el cual le dio muchos problemas.

“En una ocasión estábamos poniendo una asta de unos 15 metros entre varias personas. Ya estaba casi terminada cuando se calló. Afortunadamente no ocurrió nada, pero el asta se pandeó y ahí mismo tuvimos que buscar la manera de arreglarla, así que nos subimos en ella y la aplastamos hasta que mas o menos quedó como debía ser”, platicó.

“Polo” relató que en otra ocasión se encontraba poniendo otra asta mucho más alta que la anterior. Esta tenía además, una bola de bronce en la punta, que calló desde lo alto de la misma con tal fuerza que hizo un hoyo en el pavimento.

“Afortunadamente ocurrió un domingo y no se encontraba mucha gente en aquel lugar, ya que si hubiera caído en una persona o un auto, habría sido una situación muy difícil”, añadió.

“A estas alturas ya comienzo a pensar en el retiro”, dijo el herrero. “El tiempo va haciendo que te canses, el cuerpo ya no rinde igual pero mi trabajo continua gustándome”, confesó.

Finalmente el entrevistado declaró que con el tiempo descubres que es lo que más te gusta. Vas conociendo gente, te van conectando y todo eso es lo bonito, lo importante. Cuando quiere hacer uno algo, lo hace por que lo hace.

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