A 10 años…..

Este Octubre del 2018, cumplí 10 años de haber sido cautivado por el amor del Señor Jesús, y de participar de manera activa en el cuarto de oración. Han sido 10 años extraordinarios, donde he experimentado que realmente los amores de Cristo son mejores que el mundo, que no existe alguien tan maravilloso y digno de admirar como él.

Seguir al Señor Jesucristo es una decisión personal, va más allá del intelecto humano, es una locura para este mundo, pero cuando su amor te conquista, experimentas un placer más elevado, más alto que cualquier otro placer en la tierra. Mientras mas te vas adentrando en quién es él, te das cuenta de que él es todo lo que necesitas para estar pleno, y cada vez te vuelves más dependiente de él; el Señor se convierte en tu gozo, tu deleite, el que te sustenta. Como decía el salmista en el salmo 103: el que te corona de favores.

La búsqueda sincera de este hombre llamado Jesucristo, debe darse no por lo que puedes obtener de él, sino por quién es él. Jesús es alguien disfrutable, alguien vivo. Solamente los que han experimentado esto sabrán a lo que me refiero, aunque el Señor desea que todos puedan experimentarlo.

En todo este tiempo he comprendido que la vida en Cristo es la vida más placentera que un ser humano pueda experimentar, pero también llega a ser las vida más complicada, y la única forma de permanecer hasta el fin es contemplar constantemente la hermosura de Cristo a través de su palabra. Cuando el Espíritu Santo te revela algo del Hijo, tienes la “gasolina” suficiente para seguir a pesar de las circunstancias (sean buenas o malas).

El primer paso viene cuando crees en esta persona llamada Jesucristo y tienes un encuentro real con él; te asombras de su amor y como consecuencia viene el arrepentimiento. El Señor te muestra su misericordia y cuánto anhela que empieces a tener una relación con él. Después viene la etapa de estarlo experimentando, donde realmente lo empiezas a conocer, ya no sólo de oídas, sino se convierte en algo personal con él; se vuelve algo que ya nada ni nadie te puede quitar, empieza a ser tu obsesión, empieza a ocupar el primer lugar en tu vida, y aunque tu carne siga anhelando las cosas de este mundo, en su misericordia el Señor siempre te sigue llamando a él. Uno nunca busca a Dios, es Dios el que nos busca a nosotros. Y esta etapa de contemplar a Cristo es una etapa que nunca terminará, nos sirve a la postre para poder soportar las angustias que vendrán. Estas angustias vienen para ser disciplinados y ser hechos a la imagen de Cristo y así poder serle útiles a Dios. Los hijos de Dios están en constante disciplina, angustia y tribulación, pero al final estos tendrán grande galardón; tendrán gloria, honra e inmortalidad, y el motor para lograr todo esto es la belleza y la revelación de Jesucristo.

Quiero agradecer a todos los que han participado en mi crecimiento y edificación, a mi madre, que me dió la herencia más increíble que un padre le puede dar a un hijo: “el testimonio del Hijo”, y por estorbarme y aconsejarme hasta ahora a fin de que Jesucristo se siga forjando en mí; a todos los que me influenciaron a conocer de Cristo con sus palabras y estilo de vida, a mis padres espirituales que con su testimonio, obediencia y exhortaciones me han guiado a conocer a Cristo a través de las escrituras y me han enseñado la sana doctrina, el fundamento de los apóstoles, el cual es mi precioso Señor Jesucristo. Realmente agradezco a Dios por ellos y por su obediencia. A mi Iglesia local, que es parte fundamental de mi edificación, ¡bendito sea el Señor por haberme puesto en la Iglesia en la que me puso! donde abunda la palabra y la revelación de Jesucristo. A los amigos que el Señor me ha dado a lo largo de este tiempo, tanto de mi iglesia local como de otros lados, son una bendición para mi, su vida, su ánimo, su actuar en el Señor, su fe; gracias a Dios no son pocos, y no es presunción, sino un infinito agradecimiento. Y por último, a mis compañeros de milicia, con quienes he pasado de todo, pero el Señor nos ha sustentado hasta ahora; cómo me han edificado sus vidas y cómo me han animado a prevalecer en la fe del Señor, gracias doy a mi Dios por sus vidas.

Quise compartir todo esto como un testimonio de la fidelidad y misericordia de Dios. He entendido que la única forma de permanecer es reconociendo de dónde proviene todo, que no se trata de uno mismo, sino de aquel que todo lo llena en todo. El humillarnos y depender totalmente de Dios es una gloria impresionante, que nos hace permanecer en él. También escribo para que estas letras les den ánimo a seguir adelante, continuemos juntos hasta que durmamos o hasta la séptima trompeta.

Y el Dios de paz que hace más de lo que pedimos y entendemos, nos perfeccione y afirme, fortalezca y establezca. A él se la gloria y honra, por los siglos de los siglos. Amén.

Gracias a Dios por su misericordia, por su gracia, por si fidelidad, por su amor, por su sustento, por su Santo Espíritu depositado en nosotros, por su palabra; gracias a Dios por su amado Hijo Jesucristo, nuestro Señor y Salvador, nuestro Dios y Rey, nuestro amado esposo.