Blockchain en 5 minutos. Parte 4: Casos de uso

Samuel M.H. (BEEVA)
Apr 3, 2018 · 6 min read

El primer artículo de la serie “Blockchain en 5 minutos” versa sobre el concepto de cadena de bloques, en el segundo vimos cómo consensan los nodos el próximo bloque a añadir, en el cuarto, Enrique Otero nos hablo de criptomonedas.

Y en este artículo voy a repasar los casos de uso más representativos de esta tecnología, de más simples a más elaborados.

Base de datos distribuída

Es el caso más simple, el de una base de datos distribuída. Cualquiera puede leer la cadena de bloques y cualquiera puede escribir información que no tiene por qué ser estructurada.

Sia

Sia es una plataforma descentralizada de almacenamiento y asegurada con “blockchain”. Permite guardar información (1TB por 2$/mes) así como alquilar el espacio sobrante de nuestro disco duro para contribuir al proyecto.

Registro o notaría

Complementando el caso anterior, puede ser interesante registrar la existencia de un documento en la cadena junto con la fecha (consensuada), al estilo de un notario.

POEX

Proof of Existence es un servicio web que permite añadir el resumen de un documento a la cadena de Bitcoin como un metadato. El coste actual es de 2mBTC, unos 18€.
La utilidad de este servicio es la siguiente:

  • Demostrar la autoría de un documento sin mostrar su contenido, usando el resumen.
  • Comprobar que un documento es anterior a una fecha, por cuándo se añadió a la cadena.
  • Asegurar la integridad de un documento, ya que un cambio afectaría a toda la cadena.

Sin duda es un servicio interesante, aunque el usuario avanzado podría hacer exactamente lo mismo construyendo su propia transacción y pagando únicamente los costes (entre 2 y 3€) asociados a escribir en un bloque de Bitcoin.

Namecoin

Namecoin, además de ser la primera reimplementación del exitoso Bitcoin, fue la primera solución implementada que resuelve el problema del triángulo de Zooko. La peculiaridad de esta plataforma radica en que actúa como un servidor de DNS descentralizado en el que los dominios .bit duran 200 días hasta la próxima renovación.

Propiedades deseables para nombrar a los participantes en una red.

Otro caso de uso sería enlazar en la cadena el fichero en sí. Como por tamaño no entra, en vez de su resumen, se puede insertar como metadato el localizador para encontrarlo, por ejemplo una URL. Si además ese localizador pertenece a una red descentralizada como IPFS, el acceso a ese dato será bastante difícil de controlar por parte de cualquier autoridad. Estaríamos ante un mecanismo anticensura bastante efectivo.

Identidad digital, consentimiento y protección de datos

Un usuario podría almacenar información acerca de su identidad al estilo de cómo lo hace Namecoin. Supongamos que existen dos servicios que están federados con la cadena, se fían de lo que pone y los usuarios de sus sistemas coinciden con los registrados (estilo autenticación de Google o Facebook). Si uno de estos servicios deseara acceder a la información de usuario contenida en el otro servicio, este último podría proporcionársela o denegársela según las preferencias que el usuario ha plasmado en la cadena. Este caso de uso es extremandamente útil para la comunicación entre administraciones públicas, al pedir una hipoteca, solicitar subvenciones o ayudas sociales, comunicar un historial médico, etc.

Tokens o fichas

El concepto consiste en tener un libro de contabilidad en el que cada usuario tiene una cantidad de fichas asignada y se pueden hacer transacciones (dar/recibir fichas). Lo interesante viene cuando definimos qué representa cada una de esas fichas.

Atendiendo al caso de uso tenemos:

Criptodivisas

El caso de uso estrella en el que una ficha representa lo que otro participante esté dispuesto a dar por ella, una analogía del dinero. Bitcoin es el rey y la volatilidad de los últimos meses hacen indicar que estamos ante una burbuja.

Lo siento, no aceptamos dinero de Rascapiquilandia

Bolsa

Cada ficha representa una participación en una empresa. En todo momento se sabe quién participa en qué empresa y con qué porcentaje. Además quedaría un histórico de transacciones para auditorías. Sin duda un paso hacia la transparencia de los mercados, por eso no lo vamos a ver nunca.

IoT

Una ficha representa un recurso, por ejemplo una cerradura. De esta forma, si un usuario posee la ficha, el dispositivo físico estaría bajo su control. En el caso de una empresa que alquilara coches, solamente dicha empresa tendría permiso de escritura en la cadena para asignar las fichas a los arrendatarios de forma temporal. Estaríamos ante un caso de blockchain privado y permisionado. La red la formarían los ordenadores de la empresa y todo el conjunto de dispositivos que gobierna, estos con acceso de sólo lectura.

A día de hoy, el principal problema es el elevado número de mensajes que generan los ecosistemas IoT, así que sería necesaria una plataforma que lo soportase. Las tecnologías de cadena de bloques clásicas no se caracterizan por tener un rendimiento aceptable en esta situación, por eso han surgido otros conceptos que extienden las capacidades de blockchain. Tangle (o maraña), implementado en la red Iota promete dar una solución satisfactoria.

IOTA extiende el concepto de cadena a grafo dirigido acíclico.

Computación

Ya hemos visto que una cadena de bloques es susceptible de almacenar cualquier tipo de información. Un caso especial consiste en que dicha información contenga instrucciones a realizar, un programa. Si se define un lenguaje lo suficientemente potente , que lo pueda ejecutar quien genere bloques, tendríamos un modelo con datos y operaciones (o reglas) que puede cambiar en el tiempo. Estaríamos hablando de los famosos contratos inteligentes o “smart contracts”. La plataforma Ethereum provee de esta funcionalidad a sus usuarios.

Los contratos inteligentes facilitan el depliegue de soluciones basadas en blockchain sin tener que invertir en una infraestructura ni en clientes propios para la misma. No aportan un casos de uso nuevos pero sí facilitan enormemente la implementación de una solución al trasladar la lógica a un fragmento de código que reside en la propia cadena y está escrito un lenguaje común (Solidity) .

Un ejemplo de implementaciones existosas son las ICOs u Ofertas Iniciales de Moneda. Consisten en generar tokens o fichas, repartirlas o venderlas y esperar a que se revaloricen o tengan una utilidad (siempre que el que las emitió cumpla su palabra). Te puedes generar tu propio Bitcoin con un esfuerzo mucho menor, solamente definiendo tu contrato.

Otro caso curioso es el de criptokitties, una aplicación descentralizada basada en “smart contracts” que te permite tener gatitos virtuales (una imagen) y generar descendencia que hereda aleatoriamente características de los padres. Se lanzó en Septiembre del 2017 y la euforia desatada fue tan alta que incluso llego a afectar al funcionamiento de la red Ethereum e, incluso algun gatito llegó a venderse por $117,712 .

No veo el momento de tener un gato cornudo con sarampión.

Conclusión

La clave de todo es discernir cuándo puede ser útil una solución basada en blockchain frente a una más clásica. La descentralización, infraestructura ya desplegada, aceptación y moda juegan a favor de la cadena de bloques, pero un mayor control, ahorro de costes y depuración podrían favorecer las soluciones basadas en servidores.

Imagen principal: Lucky Luke gobernando la Dalton bros chain.

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