El estrés: Una inversión no calculada

El estrés es el resultado de un pensamiento vicioso, una idea que da vueltas cíclicamente en la cabeza hasta que toca el corazón, es una inconformidad con el contexto, justificada o injustificada, que estalla en el cerebro y se expande a cada esquina del cuerpo.

Ver el vaso medio vacío es una costumbre de la cual nos han advertido desde que somos chicos, sin embargo, suele suceder que el consejero es precisamente aquel que no logra ver el crecimiento del agua, como si los años que ha vivido en la tierra le han enseñado a creer en lo estático. El patrón se repite, nosotros crecemos, y el estrés de la carencia se convierte en una de las emociones que con más frecuencia visitamos.

Pero ¿Qué sentido tiene realmente el estrés? ¿Cuánto realmente nos construye? La preocupación suele ser una pérdida de energía, es una inversión no calculada de nuestra posible felicidad.

No cabe duda de que esa molestia, este pensamiento cíclico, es una pérdida de control momentánea sobre nuestras ideas, es el curso de la mente tomando la decisión automática de dar vueltas sobre un mismo eje, es la incapacidad temporal de encontrar la salida a los callejones.

La armonía es un lujo en estos días, en una sociedad adicta a lo instantáneo la espera y la paciencia son diamantes en el barro, son piedras sin pulir. Lo que nuestra insensatez ignora por momentos es la alegría intrínseca que nace de aceptar el desencadenamiento de los hechos, de aceptar, íntegramente, la vida.

Por esto quiero levantar la mirada al proceso y prestar atención a las vueltas de mi pensamiento, la energía es fundamental para el amor, la mal inversión de ella impacta demasiado fuerte el equilibrio, y venda los ojos del que quiere sonreír, evapora los minutos del que quiere soñar, del que quiere vivir.


Este escrito es parte de una serie de reflexiones en el que asumí el reto personal de escribir todos los días lo primero que me venga a la cabeza y publicarlo, sin editarlo ni buscar los errores lógicos. Junto con un grupo de amigos pactamos que haríamos un reto al mes para tener un año más productivo (#MiMejorVersion), y Enero es el mes de la expresión.