
Un año
Un día como hoy pero hace un año que aterricé en otro continente. Que al salir del aeropuerto me pareció estar en el futuro. Que los anuncios publicitarios en las calles eran distintos. La gente caminaba por las calles comiendo papas a la francesa en un cono de papel. Me pareció estar caminando dentro de una maqueta, todo muy ordenado. Ni tiempo para ponerse triste y pensar en todo lo que había dejado del otro lado del océano, ya estaba de este lado, ¿y ahora qué?
Cuando llegué a Enschede mi primera impresión fueron los árboles. ¡Cuánto verde en este lugar! Y la arquitectura de las casas parecía estilo la villa Coca-Cola. Llegamos primero a la Universidad, que me pareció más como un bosque con Universidad. Luego pensé eso, que nunca chequé las visitas en línea al campus. No tenía expectativas de cómo sería. Solo sabía que en este país, en esta ciudad fronteriza con Alemania, en esta universidad, tenían el programa de la maestría que quería estudiar: Philosophy of Science, Technology and Society. Mis cuatro palabras favoritas. Y todo valió la pena. Sentí que estaba en el lugar correcto, lo confirmaría después con las personas que compartiría mis días y las experiencias que se quedarán conmigo para siempre.
Primero las practicalidades: cuidarme a mí misma y no morirse. Cuando llegué al ITC, que es el hotel-departamentos para estudiantes donde viví por un año el primer choque cultural fue que no aceptaban tarjeta de crédito. ¿Cómo así? ¡Pero si mi tarjeta no es American Express! ¡Visa la deberían aceptar aquí y en China! Pues no. Eventualmente se actualizaron y ahora al menos en el ITC sí aceptan, pero después aprendí que los Holandeses no son muy entusiastas por los créditos y usan para todo tarjeta de débito y efectivo. Hasta las máquinas de refrescos y de dulces la mayoría solo aceptan tarjeta (de débito). Yo inmediatamente pensando que si pusieran de estas en México seguro le instalarían algún dispositivo para clonar las tarjetas, por eso yo toda desconfiada de usar la mía en dichas máquinas expendedoras, pero bueno, no he leído ningún caso de que suceda tal fraude, a veces se me olvida que no estoy en mi país pero no está de más desconfiar.
La primera noche no pude dormir. Me sentía mareada. Ya después entendería que era el jetlag. Esa noche lloré. Estaba tristeliz. Pero estaba bien. Me ayudó mucho conocer a mis floormates: otras 13 personas internacionales que vivían en el mismo piso que yo: Bangladesh, Italia, China, España, Croacia, Irlanda, Colombia, Tailandia y México: El piso 7. “Heeey, I am Sam. I live in the 716. Do you know where I can get food?”. Me presenté con Pavlé, mi vecino croata altísimo, guapísimo, y jovencísimo que conocí en la cocina y que me indicó donde estaba el Albert Heijn, uno de los supermercados más populares y fresones en este país. Pavlé tenía una semana viviendo en Enschede, y muy amable se ofreció a prestarme sus sartenes y platos para cocinar. Después ese sería otro de mis primeros logros como estudiante: conseguir mi sartén por 2 euros y plato por cincuenta centavos. Por tres meses comí con los cubiertos que me traje del avión. Gracias KLM. Poco a poco me fui haciendo de mis utensilios para sobrevivir. Me di cuenta cómo se va llenando uno de cosas, pero también que se puede vivir con lo que se va necesitando y no ser tan aprehensivo: las cosas son para eso, para usarse y sobrevivir. #samheideggariana aunque también es padre comprar cosas bonitas. #samcaresaboutdesignandaesthetics
Empecé a documentar mis experiencias en un blog en tumblr. Pero después la escuela absorbió todo mi tiempo y ser. Seguí documentado mis ideas pero solo como notas sueltas y no en el blog. Este año ha estado lleno de muchas aventuras y cambios. Increíble como en un año pueden suceder tantos acontecimientos. Me considero afortunada.
Una de los aprendizajes principales de esta aventura fue el darme cuenta de los importante que son las personas en mi vida. No estaría aquí si no fuera por ustedes. Que sí, yo me busqué esto y “uno es el arquitecto de su propio destino” pero ahí les va el spoiler: solos no somos nada. Estoy aquí porque soy con otros y otros han y siguen siendo conmigo. Me siento afortunada por tener a mi lado grandes amigos, maestros, cómplices y compañeros del alma. Suena cursi, pero así es. Estoy aquí porque me impulsaron a moverme, a no dudar de mí, a compartir, a cuestionarme. Y es muy chido cuando encuentras a otros como tú y te sientes no tan raro entre otros raros (raro como cumplido y no como peyorativo, por supuesto). Es un privilegio sentir que estoy donde debo de estar en este momento de mi vida, rodeada de personas que me inspiran y motivan a encontrarle sentido a la existencia (otro spoiler: nada tiene sentido pero es muy chido cuando compartes eso con like-minded wonderful people #ilovemypals #twentephilosophysquad).
El año se me pasó volando. Leí, escribí, me enamoré, me desenamoré, me volví a enamorar, viajé, compartí, lloré, comí comida diferente, me reí mucho, me robaron una bici, bailé, tomé fotos, me cambié de casa, aprendí cómo sacar la basura en este lugar, me hice fan del fútbol, me han pasado uy muchas cosas wuuuuu, pero lo más importante: la amistad. Soy bien ñoña pero mis amigos son lo más. Ahora entiendo por qué Heidegger decía que aunque las personas que aprecias se vayan o dejen de estar cerca de ti, siguen siendo contigo. Soy lo que soy gracias a ustedes, estoy aquí por su apoyo, gracias por todo, ustedes saben quiénes son ❤.
Que el año que sigue traiga más aventuras, se den muchos futuros buenos recuerdos, anécdotas filosóficas divertidas, y que sobreviva a escribir y defender mi tesis. #sísearma



