Expediente #5
Todos son unos idiotas… unos imbéciles. Todos. Sin excepción. Usted, ellos, ellas, ella y yo. Todos somos una porquería de genuina peste y repugnancia. Nos quejamos siempre del pútrido y nauseabundo hedor, ése que despiden los demás; esa vomitiva forma de ser. ¿Será que son ellos los que huelen tan mal? Puesto que el olor me es tan cercano, que podría jurar, que su fuente se sitúa desde un poco más abajo de mi nariz.