Man of a thousand faces

Hoy te vi de nuevo cuando regresaba a casa del trabajo. Cada vez me cuesta más trabajo reconocerte pero al final se que eres tú. Te veo en todas partes; cada vez que subo al metro, cada que escucho pasos detrás de mí, cada vez que la vida se voltea de cabeza... Siempre estás ahí como la constante en la caótica ecuación.

Hay días en los que casi pasas desapercibido. Tienes una cara diferente cada momento, pero se que en el fondo, en esencia eres tu. Es tu voz, tu cabello despeinado, tu risa estruendosa y tu manera de ver al mundo. Eres tú en mi cabeza, porque desde el momento del día en el que nos despedimos ya te estoy extrañando, impaciente por que se consuman las horas para verte de nuevo.

A veces te busco en el mar de gente, a veces no te encuentro más, te vas, caminas con paso decidido y doblas la esquina tomando el camino en el que por más que trato no puedo alcanzarte. Aún no quiero hacerlo.

Me limito a contemplarte desde la distancia, ahí donde me puedes ver, donde me deseas. Donde me miras mientras estoy distraída, aunque siempre me doy cuenta. Y es que es imposible no sentir tu miraba como mil rayos de sol.

A veces me quema y sólo puedo voltear y sonreirte de la misma manera sin poder decir ni una palabra.

Intento pero se me va el aliento. Tenemos todas las de perder. Tu sabes que en este juego ninguno ganará porque nos gusta el sentimiento de derrota, de orgullo solitario, de desconcierto y agonía.

Porque el sudor y lágrimas es intrínseco a nuestro ser, a la concepción de amor, a lo poco que queda para dar.

Somos como ratones cayendo en la misma trampa, somos serpientes con el veneno corriendo por nuestras venas. Adictos a lo que llaman amor, adictos al dolor. Adictos a las palabras.

Se que un día reuniré el valor para verte de cerca, para abrir mis ojos junto a los tuyos y dejar que beses mi piel. Ese día voy a decirte la verdad y no tendré más que ocultar.

Te dejaré entrar, te diré lo mucho que pienso en ti y me dormiré a tu lado . Te dejaré amarme y hacer conmigo lo que nunca nadie más hizo. Y seremos como luz en la habitacion, como aire soplando en un dia de aire frío.

Pero hasta que ese día llegue cariño, prefiero seguirte buscandote cada día. Descifrandote, decodificandote.

Te esperaré callada y cautelosa. Me quedaré presente en la distancia, en la posibilidad. Donde no pasa el tiempo. Donde podemos vernos pero jamás tocarnos...