Me rindo amor

No estaba tratando lo suficiente. No eran las personas, era mi incapacidad para ir más allá de lo que mostraban en la superficie.

No era la ciudad. Era mi hastío de estar siempre en los mismos lugares. No era mala suerte, era mi mala actitud.

Hoy que desperté después de caminar por la cuidad toda la noche me di cuenta de eso. Ya no eras tu, amor, definitivamente era yo. Siempre fui yo.

Era mi habilidad para evitar personas, la facilidad de recluirme, la elección de hacer todo para pasar desapercibida y mi rotunda negativa a enamorarme. Sobre todo eso. El issue con el amor era tema delicado. Me causaba pavor.

Pase los últimos años de mi vida con la conducta más fría y hermética y sin permitirme empezar de nuevo.

Aún no sé porque pasó de esa manera. Creo que se debe en gran medida a que la última vez la catástrofe llegó a mi puerta y tardó mucho en salir. Pero creo que en general el amor me asusta. Y definitivamente dejarme amar por alguien es algo que me resulta ahora un poco extraño.

Hacia mucho tiempo que no dejaba que alguien me mirara con los ojos perdidos en los míos sin desvíar la mirada, que me acompañara hasta la puerta de mi casa o que me besara en la frente y jugara con mi cabello.

Olvidé lo bien que se sentía. Olvidé que yo también lo merecía. Pero aún más importante, olvidé que la vida es mejor compartiendo con alguien más.

El sentimiento de extrañeza todavia se asienta en mi estómago pero es cuestión de tiempo.

El amor tenía que regresar eventualmente. O al menos yo tenía que permitirle que llegara. Ahora se que no eran los demás; siempre fui yo protegiéndome de lo inevitable.

Ahora ya es imposible volver a cerrar la puerta con candado, es demasiado tarde... el amor me ha encontrado y no tengo otro remedio más que dejar que se cuele en mi vida otra vez esperando que traiga lo mejor...

One clap, two clap, three clap, forty?

By clapping more or less, you can signal to us which stories really stand out.