Los tiempos de esplendor mesoamericano: el Clásico en Colima.

Héctor D. Castillo. UASLP-FCSyH.

El Clásico, que abarca del 200 al 650 d.C, es un período típicamente asociado a ciudades monumentales y multiétnicas, explosión demográfica y redes de comercio e intercambio a gran escala. Asimismo, para este período se han fechado las primeras evidencias de culto a ciertas deidades relevantes (por ejemplo: lluvia-trueno, fertilidad, maíz, etc), así como el desarrollo de sistemas calendáricos, de numeración y de escritura.

Es, sin embargo, la aparición de sociedades estatales el rasgo más distintivo del período; esto, a su vez, conllevó el surgimiento de linajes y élites que mantuvieran y ejercieran el poder, cuya sucesión era generacional. (López Austin & López Luján 2001: 109–115)

No obstante, el Clásico y su caracterización presentan un grave problema: no se puede aplicar a todas las regiones mesoamericanas. Esto se debe, por una parte, a que algunos de los atributos que líneas arriba se enlistaron únicamente se encuentran en Teotihuacan, ciudades mayas y urbes zapotecas, marginando así a regiones como Occidente y Norte, donde los desarrollos culturales fueron más lentos y bastante sui generis.

Aunque en el Occidente no encontremos sociedades estatales, ni ciudades monumentales, mucho menos sistemas de escritura, se trata de una región que entre el 200 al 650 d.C experimentó un primer grupo de eventos culturales que derivarían en expresiones cada vez más complejas fechadas en etapas posteriores.

Uno de los más conocidos complejos culturales del Occidente de México, la Tradición Tumbas de Tiro, floreció durante el Clásico. El norte de Colima fue uno de los núcleos principales de esta Tradición, que debe su nombre a la peculiar manera en que enterraban a sus difuntos, sin precedentes en Mesoamérica: las tumbas de tiro. (fig. 1)

Fig. 1: Reconstrucción hipotética de una tumba de tiro en el Museo Regional de Guadalajara.

Este mismo complejo cultural se caracterizó por manufacturar bellísimos ejemplares en cerámica, que abarcan desde representaciones animales hasta maquetas, sin dejar a un lado a las humanas. De la misma manera se pueden encontrar escenas cotidianas de la vida en el Occidente durante el Clásico: mujeres preparando alimentos, hombres jugando al juego de pelota, ceremonias religiosas, gente en compañía de perros, etcétera. (figs. 2–5). La variedad de terracotas de la Tradición Tumbas de Tiro es de gran utilidad para los arqueólogos, quienes las utilizan para acercarse fielmente a la vida de los antiguos pobladores del Occidente de México.

Fig. 2: Figura masculina que carga un cántaro; procede de Colima.
Fig. 3: Maqueta con cuatro casas orientadas hacia los puntos cardinales.
Fig. 4: Figura masculina sentada fumando o comiendo. Lleva el cuerpo adornado de tonos negros en la parte del tórax y abdomen.
Fig. 5: Escena donde un buen número de personas danzan formando un círculo.

Es prudente señalar que la cerámica de la Tradición Tumbas de Tiro, además de haberse ejecutado de manera muy fina, es única en Mesoamérica: ningún otro grupo social se preocupó por plasmar su cotidianeidad y arquitectura en barro.

Durante el Clásico Colima fue escenario de la construcción y auge de una de las ciudades más grandes, complejas e importantes para el Occidente de México: La Campana (fig. 6)

Fig. 6: Una de las plataformas de La Campana.

El trazado ortogonal de la ciudad, influenciado claramente por Teotihuacan, (Jarquín Pacheco s/f) es único en Colima. Y es que en el sitio es posible admirar los cimientos de edificios administrativos, religiosos y residenciales. Las numerosas plazas, terrazas y plataformas son los vestigios de un importante centro político que durante el Clásico fue el más importante del estado. (fig. 7,8)

Fig. 7: Uno de los patios hundidos de La Campana. Se observa un adoratorio al centro, múltiples accesos al patio y cimientos de edificios.
Fig. 8: Vista lateral de una plataforma de La Campana.

La presencia de un altar de grandes proporciones orientado hacia el Volcán de Fuego (fig. 9) permite sugerir que en el sitio la vida ritual y religiosa giraba en torno al Volcán, quien probablemente no sólo era visto como una eminencia en el paisaje sino como un personaje que brindaba condiciones ambientales a veces favorables, a veces adversas.

Fig. 9: Adoratorio dedicado al Volcán de Fuego, que se observa en segundo plano.

Finalmente, en la región suroeste de Colima se asentaron numerosos grupos humanos que construyeron sus asentamientos en la llanura costera. Algunos ejemplos son Morett y Playa del Tesoro (ambos cerca de la actual bahía de Salagua, en Manzanillo). La construcción de lujosos complejos turísticos ha arrasado la evidencia arqueológica de éstos grupos que se dedicaron, por ejemplo, al comercio e intercambio de moluscos, perlas y otros productos marinos con ciudades importantes del centro de México, como Teotihuacan.

Lo anterior, además de representar un caso trágico de destrucción del patrimonio, evidencia también dos cosas: por una parte, las pocas acciones institucionales para contrarrestar la destrucción de sitios arqueológicos en regiones turísticas, y por otro lado la poca importancia que los gobiernos locales le dan a los vestigios del pasado, prefiriendo la inversión y el turismo a la investigación y reconstrucción de la antigüedad, que derivaría finalmente en conocimiento y fortalecimiento de la identidad de los grupos originarios de la región.

Referencias:

• Beekman, Christopher.

2010. Recent research in Western Mexican Archaeology. Journal of Archaeological Research.

• Cuevas Sagardi et al

2013. Consideraciones en torno a la dinámica cultural del sitio costero Valle de las Garzas, Manzanillo, estado de Colima, durante el 450 al 650 d.C. En: Trace (64) diciembre 2013.

• Jarquín Pacheco

S/F. El proyecto La Campana.

• López Luján, Leonardo y Alfredo López Austin.

2001. El pasado indígena. Fondo de Cultura Económica. México.

• Olay Barrientos, María de los Ángeles

2008. Mar y tierra. Notas sobre la arqueología de la costa de Colima. En: Juan Carlos Reyes (ed) Memoria del lV Foro Colima y su región: Arqueología, Antropología e Historia. Secretaría de Cultura. Colima, México.