Y mis ganas no son eternas
Cuando el alma guarda silencio es porque algo quiere, algo realmente necesita pero no sabe cómo explicarlo, o bien no quiere cansar a la persona que escuche un susurro caminar en el aire.
Te daría mis escritos con cien hojas y entre ellas 6 indirectas, o mejor dicho 60, a ver si así reaccionas. O dime, crees que necesito añadirle otras 600?
Si no te son suficientes dime cuantas más y las pego entre cada una, date cuenta cuanto te quiero y cuéntale al mundo por qué eres tan bonita y porque te quiero hacer la más feliz.
¿O quería? Dime tú si no notarías mi ausencia, no importa de qué manera. El reloj está corriendo y mis ganas no son eternas, si no sabes que lo que quieres no puedes venir a mover mi mundo para de la nada soltarlo. Dime si nos encontramos en el mismo capítulo, pues si yo te quiero y tú me quieres que te frena?
«Niña, mujer, bien podría darte el mundo y mi vida si eso quisieras, pero di algo, el café se enfría y yo lamentablemente no adivino»
A. Santiago

