TIL: La horrible muerte del hijo de Stalin

El hijo de Stalin, Yakov Dzhugashvili, se suicidó en un campo de concentración alemán (Sachsenhausen), al arrojarse a una cerca electrificada. Había sido capturado en 1941 en la invasión alemana de Rusia, aunque Stalin siempre creyó que se había entregado a los alemanes por mandato de su esposa.

Cuando los alemanes se dieron cuenta de que habían capturado al hijo del mismísimo Hombre de Acero, enseguida propusieron un intercambio: el primogénito Yakov por el mariscal Friedrich Paulus. El acuerdo fue negado, y Stalin dijo al respecto: “No cederé un Mariscal por un lugarteniente [título que ostentaba su propio hijo]”. Yakov sufrió hondamente el rechazo de su padre y por mucho tiempo se creyó que ésta había sido la principal razón de su suicidio.

El cuerpo de Yakov enredado en la cerca electrificada del campo de concentración alemán.

Hace poco, un grupo de investigadores terminó de echar luz sobre el asunto y concluyeron que la principal razón del suicidio de Yakov habría sido la vergüenza generada al enterarse de la masacre que condujo la policía secreta soviética, ordenada por su padre, sobre el pueblo polaco, más conocida como la Masacre de Katyn. Yakov tenía una gran apatía con los polacos, con quienes compartió casi dos años de cautiverio, y no pudo tolerar el saber que el número de muertos ascendía hasta casi 22.000 personas, entre militares, oficiales de policía, intelectuales y civiles.

Los horribles hechos que condujeron a la muerte de Yakov solo llegan a empañar la triste vida que tuvo. A los 18 años de edad decidió casarse con la joven Zoya, de tan solo 16 años. Su padre se opuso al matrimonio, ya que quería que su hijo se concentrase en sus estudios. Al vérsele prohibido su juvenil amor, Yakov intentó suicidarse. Pero su disparo falló y la bala pasó apenas cerca de su corazón, a lo que Stalin se refirió: “Ni siquiera sabe cómo disparar derecho”. Al final, Yakov pudo salirse con la suya y terminó desposando a Zoya. Juntos tuvieron una hija a la que llamaron Galya. La pequeña terminó muriendo a los 8 meses de edad y el matrimonio de Yakov quedó destruido.

Como dato de color: Milan Kundera tiene otra versión de la muerte de Yakov. Según Kunedra, el joven ruso se habría arrojado al suicidio después de haber discutido con otros militares ingleses cautivos. La razón de la discusión era que Yakov dejaba todo el inodoro «cubierto de mierda» (sic) y nunca lo quería limpiar, lo que llevaba a constantes acoses por parte de los soldados ingleses. De ahí el escritor checo sigue haciendo un paralelismo bastante lisérgico entre la mierda, el amor, Dios y el ser, por demás recomendable.

Gracias M. Soledad Berdazaiz por las revisiones y correcciones.

Fuentes:

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