(Sobre mis años en) DavidRatto/BBDO

El 19 de abril de 1990 empecé a trabajar en la catedral de la publicidad: DavidRatto/BBDO. Hace, si, 25 años.

Un viernes llegué a mi casa y mi hermana me dijo: “te llamaron de David Ratto”. (Eso era igual a que si fueses un jugador del fútbol y te dijeran “te llamaron del Barcelona”.) “Coco Cámara” siguió mi hermana “dijo que lo llames el lunes”. Cosa que, por supuesto, hice el lunes a las 9 de la mañana en punto. Tuve la entrevista ese mismo día y el miércoles antes de Semana Santa me llamó para confirmarme que estaba contratado. Empecé el jueves 19.

Dejé Marcet & Asociados, agencia en la que había trabajado un año y medio (acá los recuerdos de esa etapa) y me incorporé a la única agencia de publicidad que era conocida fuera de nuestra industria. Hasta mi abuela sabía quien era David Ratto! Cuando me dieron la tarjeta que decía que era Ejecutivo de Cuentas… Dios!…

Estuve 3 años y medios en esa agencia. 40 meses que fueron un subibaja emocional.

A menos de una semana de entrar le festejamos el cumpleaños a David. Fue un festejo sorpresa en el Cuadrado (así llamábamos a la sala de reuniones) organizado por dos creativos, Pablo Suñer y Esteban Martucci. Me impresionó mucho ver al amigo de Alfonsín con un gorrito de cumpleaños y un espantasuegras bailando una canción de los Parchís…

La misma semana en la que yo entré a Ratto, lo hizo también Fernando Capalbo, con quien compartí muchísimos momentos memorables. Curiosamente, hoy él está de nuevo en ese edificio: adivinen en que oficina…

Al momento de entrar a la agencia, el país (que raro, no?) era medio un caos. Acabábamos de pasar el Plan Bonex (creo) y la agencia había sufrido un despido masivo. Por eso, en la famosa 5 esquinas éramos muy pocos empleados. Por ejemplo: solo había 3 equipos creativos. Tres! Impensado para una agencia de tamaña fama. Los recuerdo perfectamente: Alvaro Fernández Mendy/ Coco Cherny/ Pepe Balbis (el día que me lo presentaron, Pepe estaba con un yeso de la cintura al pie producto de un accidente de moto, leyendo una Playboy. Su frase fue “medio que no da, no?”) Gustavo Scarpato/ Silvina Schapira/ María José Baglivo, Esteban Martucci/ Pablo Suñer/ Leandro Abad. Cuando me fui había como 10 equipos creativos…

Por Ratto pasaron innumerable cantidad de talentosos profesionales. Innumerable. Imposible recordarlos a todos. Para mi es un orgullo haberlos conocido y haber podido trabajar con ellos. Empezando por Coco Cámara –el mejor jefe que tuve en mi vida- y pasando por los nombrados, mas gente como José Molla, Papón Ricciarelli, Silvio Panizza, Germán White, Ariel Pari, Pablo Surazsky, Daniel Codón, Fabián Trapanese, Lilián Beriro, Roberto Fernández Mouján, Fernando Capalbo, Gonzalo Fonseca, Gustavo Anderson, Valeria Hardie, Andrea Keating, Roberto Carsillo, Juanjo Liguori, Mario Noceres, Jorge Pettinato, Pablo Pagani, Marcelo Ianelli, Fabiana Chierasco, Mariano Abad, Maria Sosa, Maria Nuñez, las hermanas Trotta Silvina y Lorena, Alice Pfeiffer, Alfie Perez Veiga, Francisco Nazar, Dolores Herrera, Carlos Ratto, Mariela Cuffari, Andrea Luznik, Laura Orri, Guillermo Yomha, Jorge Dell’Oro, Elbio Sanchez, Fabi Renault, Sebastián Barry, Horacio Filgueira, Gaby Muñiz, Claudio Sordó, Roque Sarno y Carlos Truppia, Eduardo del Boca, René (el mejor mozo de la historia), Daniel Santuccio, Silvina Begleiter, Viviana Martin, Ana Paula Amaya S., Karina Rittor, Gerardo Wenger, Fernando Manzanal, Gaby Carozzi, Florencia Luque, Gastón Castañares, Carlos Baragli (o San Martín!), Vicky Cole… (La lista es muuucho mas larga, prometo ir incluyendo a quienes faltan: no se ofendan!)

Conocí, también, a una de las personas mas maravillosas del mundo publicitario (aunque no era publicitaria): Elisabeth Lapido. Una genia absoluta. Los que la conocieron saben lo que digo. Recuerdo los partidos de truco que ella organizaba al mediodía con una nostalgia infinita…

No lo conocí a Fabián Albinati, un personaje del que todos hablaban en mi estadía en Ratto y que estaba inmortalizado en un graffiti en una pared frente a la agencia, el famoso ALBINATI COGE SOLO. (Unos años después finalmente coincidimos en otra agencia y nos hicimos muy amigos).

Como dije, en Ratto conocí a los mejores profesionales publicitarios, a increíbles seres humanos, pero también a los peores. Estos no eran tantos, pero fueron mis compañeros. (A veces pienso que, aunque no lo crea, soy rencoroso, porque los recuerdo muy bien a ellos 4.)

Mis primeros 20 meses en la agencia los dediqué a manejar la cuenta de Editorial Atlántida. Una cuenta muy poco glamorosa pero que fue la mejor escuela publicitaria que cualquiera pudo haber tenido. Sacábamos 5 avisos gráficos diferentes por semana, 4 comerciales (de bajo presupuesto, pero comerciales al fin) por semana, entre 5 y 10 frases de radio por semana… Una máquina de trabajar.

Por ‘culpa’ de Atlántida, pasé 65 de los 86 domingos de esos 20 meses, en las oficinas de El Gráfico haciendo el aviso que debería publicar el martes posterior. Entrábamos a la editorial a eso de las 7 de la tarde y nos íbamos a las 12 de la noche. En el momento era un garrón, pero a la distancia solo tengo buenos recuerdos de esas veladas con los dos Cocos, Alvaro, Santi Whelan, Beto Gontaruk… Y con Jorge Domínguez (nuestro cliente) por supuesto, aunque a veces estaba Cristina Janón (quien me dijo la famosa frase “sos el yerno que toda suegra quisiera tener”. En fin, sin comentarios…). Yo se que no me van a creer, pero en esas veladas fue Coco Cherny quien inventó la expresión “qué pijazo!”.

Y, además, basado en la lista de insufribles del la revista Humor, Coco creó Los Pijazos de Año. Pueden verlos acá. Y también inventó el “vierbado”. Un genio Coco.

Un día viene mi jefe y me dice: “vamos a renunciar a la cuenta de Atlántida”. Si no estaba la cuenta ¡¿qué iba a hacer yo entonces?! “Tranquilo” me dijo “David nos va a dar otras cuentas”. Durante los primeros 6 meses de 1992 trabajamos para algunas cuentas menores que, comparado con el ritmo de Atlántida, era pan comido. Como no existía internet, en el tiempo libre que tenía me dedicaba a jugar al Tetris en una de las dos Mac que había en la agencia. Terminé siendo el rey de ese juego…

A mediados de ese año me llamó David para decirme que, como Lilian Beriro se iba de la agencia (cosa que yo ya sabía porque fui quien le pasó el dato de la búsqueda en Verdino), la cuenta de ella iba a pasar a ser manejada por mi. La cuenta era, junto con Pepsi, una de las dos mas importantes de la agencia: Telefe. Durante un año trabajé para el canal (y sus empresas satelitales, como Radio Continental, FM Hit, Produfe, etc.) reportándole directamente a… si, a David. Si Atlántida fue mi mejor escuela de publicidad, ese tiempo con David fue una maestría.

Peeeeero, no siempre hay finales felices. David no quería mucho a la gente de cuentas (recuerdo una frase muy dura que nos dijo una vez en el Cuadrado, en una de las sesiones de “tomando un whisky con David”), y empezamos a tener roces. Así que en mayo del ’93 me pasó de Telefe a Pepsi. No estaba mal, pero Pepsi era un embole mayúsculo. Encima tenía como jefe al peor publicitario de la historia de la publicidad argentina y mundial. Así que me puse a buscar trabajo y finalmente en agosto me fui a Young & Rubicam.

Más allá de ese final, tengo un gran, gran recuerdo de mis años en Ratto. Fue una época muy divertida. Pasábamos muchísimo tiempo en la agencia y conocí mucha gente increíble. Me divertí como nunca.

En Ratto vimos el mundial de Italia 90, y festejábamos los triunfos de Argentina en la terraza de Cinco Esquinas. Ahí Coco y Alvaro inventaron la canción para Italia (“Zengaaa, Zengaaa, Chupaaaa, Melaaaaaa”). Y en Ratto vimos a Boca Campeón del ’92 después de 11 años sin ganar nada. David vino a festejar con nosotros a esa terraza, donde estuvimos cantando y bailando un día entero! (Si, por si no lo sabían, David también era bostero.)

Mientras estaba en Ratto me casé. No, no con una publicitaria.

Esos años en Ratto, vistos a la distancia, son los años del fin de la época romántica y dorada de la publicidad. Fueron los últimos antes de las computadoras, el correo electrónico e internet. Todavía los originales se montaban en cartón, no había teléfonos celulares y si no eras amigo de los cadetes, estabas en el horno. Reconozco que gracias a ese tiempo, aprendí más de publicidad que en todas mis otras experiencias académicas y profesionales.

Después de que me fui, la agencia siguió creciendo, se mudó a un edificio mas grande en la avenida Quintana y, una vez retirado David, finalmente cerró. Yo me quedo con los recuerdos de Cinco Esquinas.

(Si les interesa: Lilián Beriro sacaba fotos todo el tiempo, muchas de ellas las pueden ver acá y acá).


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