Young: 25 años
Un mes como este de hace 25 años, dejaba la catedral de la publicidad para entrar a trabajar en la mejor agencia de los 90.
Cuatro años antes había empezado a trabajar en David Ratto/ BBDO, para muchos la catedral de la publicidad (escribí algo al respecto acá.) A los tres años, me dieron la cuenta mas emblemática, Telefe, y empecé a reportar al mismísimo David. Un año después, me sacaron de la cuenta. Ese fue mi primer fracaso profesional. Me mandaron a Siberia, atendiendo las marcas menos importantes de Pepsi. No tuve mas remedio que buscar trabajo y así fue que, gracias a la recomendación de excompañeros (y amigos) como Esteban Martucci, Fabiana Renault, Álvaro Fernández Mendy y Elvio Sanchez, conseguí una entrevista en LA agencia del momento.
6 años antes ya me habían querido contratar en Young pero no superé la entrevista final con el dueño de la agencia, el ahora mítico Darío Straschnoy. Con ese antecedente a cuestas, me preparé mejor y aprobé las entrevistas con mi futura jefa, la persona de RRHH, la psicóloga que me hizo un montón de tests y finalmente, sí, con Darío.
Y así, un día de agosto, entré al piso 13 de Paseo Colón! Oh, Dios! I’m the master of the universe!
Young era el Barcelona de Messi, Iniesta y Xavi. La dupla Darío Straschnoy/ Hernán Ponce era imbatible. Y de ahí para abajo, una galaxia de estrellas de la publicidad. Estaba súper cohibido pero mi pasado en Ratto (el Real Madrid de la publicidad) me ayudó muchísimo.
Trabajé para Visa (en la época que hacía publicidad a lo pavote), Suchard, Johnson & Johnson (lanzamos la primera toalla femenina con alas!), Accenture (la única reunión a la que fui con Darío), Easy Bank (el primer banco sin sucursales de la argentina! Hablame de modernidad…), Andersen Consulting, Ledesma y un par de cuentas chicas mas.
Solo estuve un año en Young: fue la peor renuncia de mi vida, algo que no quise hacer pero no puede evitar. Estaba en el mejor momento de mi vida, todo era absolutamente perfecto. Sin embargo… Pero ese año fue como 10 de una agencia normal: a lu ci nan te !
Una vez por mes Darío organizaba el Creative Leadership, un almuerzo donde iban solo los que querían para repasar los trabajos creativos del mes. Si no tenías algo bueno sufrías mal. Mi recuerdo mas patente eran las pizzas y los chistes previos del dueño de la agencia.
Young era la agencia de las fiestas. Me acuerdo de una de disfraces por el Día de la Primavera a la que había que ir vestido del sexo opuesto. Hernán Ponce de Mujer Policía, impagable; Damian Kepel con la camiseta de Independiente, más. O la de fin de año en Mau-Mau con conocido creativo publicitario apretando con la hija de afamado periodista del rubro con él dando vueltas por ahí. O de otra para celebrar haber ganado algún premio (creo que el Lápiz de Platino por “No me pidan que cabecée”). Qué manera de hacer fiestas! Eso si se extraña.

Mi debut en Young fue accidentado: a las tres semanas me fracturé un dedo y estuve con yeso varias semanas. Eso no impidió que con Marcelo Moresco (quien era asistente de cuentas y algunos clientes creían que era mi jefe) organizáramos un torneo de fútbol interno (había tanta gente que se armaron 6 equipos) que no tuvo campeón porque los creativos no quisieron jugar el desempate contra el imbatible equipo de cuentas…
Una cosa curiosa, cuando entré a Young, fue darme cuenta que almorzar para la gente de Cuentas no era un acontecimiento. Yo venía de Ratto donde almorzábamos durante dos horas y de pronto me encontré con que casi nadie salía a hacerlo. Con Pablo Ordoñez, Marcos Landajo y Rambo empezamos a salir mas seguido. Primero a un bolichito nefasto sobre 25 de Mayo (ojalá me acordase el sobrenombre, algo asi como el Vómito Negro) y finalmente a un buen restaurant donde había días con mesas multitudinarias. Era el Rex?
Al ser el más nuevo de todos los ejecutivos de cuenta, era el que mejores beneficios tenia (me acuerdo de otro ejecutivo de cuentas que me preguntó cuanto había arreglado de sueldo y cuando le dije lo que era casi se muere): al mes de entrar tenía un box individual, tenía cochera (pero no auto) y tenía clases de inglés… particulares! Mi profe era la misma que la de Darío: en la primera clase me dijo: “te debe valorar mucho, porque clases de inglés individuales solo tienen sus favoritos”.
Ella, por supuesto, era muy discreta sobre lo que hablaba en esas clases pero una vez me contó que él solía practicar escuchando audiolibros en el auto y que últimamente estaba escuchando mucho de telemarketing. Por supuesto, yo no tenía ni idea que era eso, hasta que un día mi jefa juntó a todo su equipo y nos ordenó: “dice Darío que tenemos que venderle a algún cliente una acción de telemarkting porque acaba de fundar una empresa y quiere que empiece a funcionar”. Así que ahí fuimos todos a venderle telemarketing a nuestros clientes. El primero que aceptó fue uno mío, J&J, que tenía que lanzar unas toallas superdelgadas, las Slinea, y -para vencer el miedo de las usuarias a usar algo tan delgado- lo convencimos de que mandara una de prueba a quien la solicitara para que las pudiesen probar gratis. Hicimos el comercial, le pusimos un call-to-action al final y durante dos meses nos pusimos a levantar pedidos de muestra y mandar sobres por correo privado a miles de mujeres en Buenos Aires y el conurbano. La experiencia fue genial y quizás algún día la describa en detalle con todo lo que aprendimos de ella. Lo cierto es que esa empresa de telemarketing era Action Line, que finalmente terminó siendo una de las mas grandes de Sudamérica.
Si, Darío era (y es) un genio. Así como había trabajado antes con el publicitario más relevante de la historia argentina (David Ratto) ahora estaba trabajando con el empresario de la publicidad número uno. Cuando renuncié, fui a verlo y le pedí perdón por irme: es que no había forma de irte de Young. Solo una, y me tocó a mi. (En el fondo, creo que nunca me perdonó.)
Unas palabras sobre mi jefa. A esta altura ya debe ser un mito. Susana López. Nos tenía CAGANDO a todos. Mal. Un día no vino y Darío pasó por nuestras oficinas mientras nos decía, sonriendo: “que felices están que hoy no vino Susana!…” Una tardenoche, tipo 19:30 horas, me llama y me dice: “quiero que la presentación de mañana la hagamos en powerpoint y no con filminas.” “Susana -le contesté- el powerpoint lo instalaron ayer, nadie sabe usarlo”. “Vamos a aprender” fue su respuesta. A eso de la una de la mañana: “sabés que? Presentémosla en filminas y aprendamos powerpoint para la próxima”. Llegué a casa a las 2. A las 9:00 estaba presentado en el cliente.
Las oficinas de Young quedaban en un edificio donde también estaba la embajada de Japón. Un vez hubo una amenaza de bomba contra la embajada por algo relacionado al Diego. Todos debimos evacuar el edificio menos… los que trabajaban con Susana. Ella: “me importa tres carajos las amenazas, ustedes se quedan acá”. (Susana era un personaje y con el tiempo todos terminamos queriéndola.)
Ese año fue el mundial de Estados Unidos. Estuvo bueno verlo ahí, me acuerdo de los partidos contra Grecia y contra Nigeria. Y me acuerdo del peor momento del fútbol mundial. Era tarde y estaba en el piso de los creativos. Alvaro me cruza y me dice: “le dio positivo el antidoping al Diego.” “Qué?!” “Si, boludo, positivo. La concha de la lora. Cagamos”. No le creí, claro, pero tenía razón. Un bajón.
Young fue una agencia revolucionaria en todo sentido, incluso en tecnología. El primer día, apenas me senté en mi escritorio, descubrí el ccmail, un proto email. Y también un sistema de carga de trabajos digital (no mas sobres de trabajo!) desarrollado por el departamento de IT de la agencia (Diego Bagur era nuestro gurú), una idea, sí, de Straschnoy. Gracias a eso, cuando dejé Young y pasé a Pragma me transformé en el tipo que más sabía de sistemas!
Hice grandes amigos en Young y conocí a profesionales y personas maravillosas. Lo recuerdo y me doy cuenta que una agencia así, hoy en día, sería la número uno del mundo. Lejos. Hernán Ponce, Carlos Bayala, Alvaro Fernández Mendy, Alberto Ponte, Marcelo Burgos, Chanel Basualdo, Martin Juarez, Fabiana Renault, Esteban Martucci, Gabriela Bertiller, Gustavo Taretto, Gabriel Vázquez, Elvio Sanchez, Pablo Surazsky, Gonzalo Martinez, Marcos Landajo, Mariano Varela, Fabiana Antonelli, Ariel Mosca, Marcela Passerini, Sandra Schapoff, Sergio Belgrano, Cesar Padilla, Enrique Yuste, Fer Mondejar, Rambo, Carlos Pezzani, Luis Pompeo, Robertito Carsillo, Lili Becerra, Mirta Osinaga, Sandra Muñoz, Hugo Imbrosciano, el Perro Mena, Mara Gaba, Victor Fantauzzo, Clarisa Carballo, Mechi Sobbrero, Cexi Ochoa, Lorena Kizon, Damian Kepel, Virginia Roque, Emilio Espinoza, Beatriz Riva, Gaby Slingo, Daniel Bruno, Gustavo Bussot y tantos mas que me olvido… lpmqlp con la memoria!

Young estaba en la cima de la publicidad argentina. Fue una agencia que marcó historia y creo que debe ser de las que mas duró en la cúspide: 25, 30 años seguro. Para mi fue un placer, un orgullo y un honor haber podido ser parte de esa historia. Estoy seguro de que todos los que estuvieron ahí piensan lo mismo.
