Viaje intercerebral


Inhalando con ansiedad el verde amor natural, temiendo perder la mínima partícula del regalo terrenal, me sumerjo en las tareas mentales donde el pánico no baja. La nave interestelar en que viajo se sacude y falla. Lugares no permitidos; insisto y penetra en la nada. Ya no estoy en control, la nave sigue su curso seguro hacia la última frontera, estable, sin movimiento, desconectado, muerte cerebral.

Llegan S.O.S´s apresurados que se diluyen entre risas. No hay respuesta. El viajero no quiere estar, hay otras tareas que terminar. Otros mensajes que descifrar, el tiempo se relativiza y no sabe por cuanto, cada minuto es de aprovechar para descargar. Llega correo de lejos, hay que abrir y leer rápido, anotar, trabajar. Conectan los puntos hacia el todo espiritual. El ego, los demonios y los fantasmas de lo real se interponen. No, dicen… sin razón, sentencia. Negativas de la logica. Insistencia bombeante. La cuchara vence.

Sueños despiertos, imaginaciones desbordadas, fantasias tontas, descarta, descarta.

Entra a la nave, nada que quemar. ¿Que? Demora todo tonto tanto. Ataca el hambre, ataca el alambre, juega el alambre dobla feo. ¿Como? Este viaje acabo. ¿Porque? Vuelvo a montar en el ascensor. Está la cama que me acompaña lentamente doblando el tiempo en ascenso y un sueño que fija todo como coordenadas a las ideas descartadas.

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