“A veces la consciencia va por una lado y la conveniencia por otro” Julia Navarro.

Se encuentran en un lugar público dos amigos mayores de 19 años de edad. “Hola como estás tanto tiempo sin vernos”, “Estoy súper gracias a Dios muy sano y tú”, “Yo también sano afortunadamente”.

Ambos evidentemente tienen importante sobrepeso, como la gran mayoría (73%) de los adultos de ambos sexos en nuestro país. Dado que hasta el momento ninguno ha sido diagnosticado con diabetes, hipertensión, enfermedad cardíaca, cáncer o alguna enfermedad crónica degenerativa (ECD), se consideran “afortunadamente sanos“.

La OMS ( Organización Mundial de la Salud ) fue constituida en 1946. El artículo 1 dice: La finalidad de la Organización Mundial de la Salud será alcanzar para todos los pueblos el grado más alto posible de salud.

La definición de Salud de la OMS dice: es el estado completo de bienestar físico, mental y social y no solo la ausencia de enfermedad.

Si entendemos a la Salud como un estado dinámico, para mantenerla debemos tener en nuestra vida cotidiana, un estilo de vida saludable, es decir, un conjunto de conductas conscientes que beneficien nuestro estado físico, mental y social.

Cuál es nuestra conducta al elegir el tipo y cantidad de alimentos, cuál es nuestra conducta al comer los alimentos, cuál es nuestra conducta respecto a la realización de actividad física diaria, hacia nuestro descanso y sueño diario, hacia las relaciones personales en el trabajo, en la escuela, en la familia, cuál es nuestra conducta hacia el consumo de tabaco, alcohol, drogas, azúcar, grasa.

De todos los factores estudiados que benefician a la salud, y que reducen al mínimo los riesgos de desarrollar una enfermedad no transmisible ( ENT ) , se han identificado 4: alimentación saludable, peso dentro de lo normal para la edad y estatura, realizar actividad física moderada a intensa diariamente y no consumo e tabaco con consumo moderado de alcohol.

Ser una persona que come alimentos no saludables, ricos en azúcar y grasa animal, en grandes porciones, sedentario, con sobrepeso u obeso, fumador y con consumo frecuente y alto de alcohol nos ofrece 85 % de posibilidades de desarrollar una ENT. ¿Conoces gente así, te reconoces así? La mayoria de la población adulta imita estos comportamientos de manera inconsciente.

Ser una persona, con una alimentación saludable, en base a agua natural, vegetales de hoja verde, vegetales dulces y fruta, cereales enteros no procesados como arroz integral, avena, salvado de trigo, quinoa, leguminosas como frijol o lenteja, semillas como nuez, almendra, chia, y con un consumo mínimo de lacteos y de carnes rojas, con actividad física moderada a intensa diariamente, no fumador, y sin consumo o un consumo moderado de bebidas alcohólicas, nos ofrece 15 % o menos riesgo para desarrollar ENT.

Si no encajamos en esta última descripción y solo hacemos unas cuantas de esas conductas, o solo ocasionalmente, en realidad vivimos con una medida de salud a nuestra medida, a nuestra conveniencia. En una zona de confort llena de riesgos, y cuando llega la enfermedad decimos, ¡que mala suerte!

Decir que estamos sanos solo por no padecer enfermedades, o que no nos duela nada, está muy lejos de ser una persona saludable.

Dr. Miguel Angel Cernichiaro Delgado. Pediatra HEalth Coach. Sanus Entrenamiento en Salud.

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