Paren Internet, que yo me bajo

No vengo yo a sentar cátedra, ni mucho menos, sobre cómo debe ser, cómo debe opinar o cómo debemos relacionarnos los unos con los otros en esto de “las redes y el interné”. Pero amijos, ¿en qué nos estamos convirtiendo?


Cada día me sorprenden más las afirmaciones de unos y otros sobre las cosas que ocurren en mi ciudad, en mi país o en el mundo en general. Y hablo de todos los lados, colores y sentimientos.

Ya sabemos que en esto de “las redes” se ha democratizado mucho la barra del bar. Ahora todos tenemos el poder de decir lo que pensamos ante un público mayor. Esto es una gran noticia cuando se trata de dar la voz al pueblo y que unos pocos dejen de ser los que sienten cátedra y sean líderes de opinión... Sin embargo, todo esto quedó en pura teoría.

Los que sentaban cátedra antes siguen sentando cátedra ahora, pero en otros canales más ‘virales’. El resto se dedica a darles vidilla y la mayoría (la masa) opina sin leerse ni un párrafo del hecho del que está hablando.

Sí, amijos, en pleno 2016, cuando es más fácil que nunca buscar en “Interné” información sobre aquellos hechos que al parecer tanto nos horrorizan (normalmente se trata de banalidades, por desgracia), pasamos tres kilos. Aunque ahora parece que todos somos tan periodistas como los que llevan años trabajando en los medios, en lugar de buscar la información, nos dedicamos a criticar, pedir/exigir y horrorizarnos.

Nos dedicamos a poner un tuit y mencionar a toda autoridad e ‘influyente’ posible para que se levanten los indignados de lo banal y los expertos en hacer destacar el morbo sobre lo realmente importante.

Y así cada día.

En Twitter (la gran castigada de todas las redes en este sentido) o en cualquier otra red del “cuñadismo”, leemos a personas empujadas al lado oscuro de la vida, ese lado de la crítica destructiva.

Y yo me pregunto: ¿tan infelices somos? ¿Tan aburridos nos encontramos e insatisfechos con las cosas que nos ofrece la vida? ¿Tan poco respetamos la vida de los demás que queremos imponer nuestro propio “criterio” a toda costa a base de tuits agresivos (muchas veces con insultos)? ¿Es que no tenemos nada mejor de lo que preocuparnos?

¿Pero qué leches está pasando con el ser humano? ¿No somos capaces de empatizar y relativizar cualquier circunstancia, poniéndola en contexto?

Amijos, si algún día siento la necesidad de reconciliarme con esta nuestra especie, tendré que abandonar esto de “las redes”.
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