Google, el confidente silencioso

Cada vez son más las ocasiones en las que escucho que las publicidades de Google son más que acertadas, e inclusive, sospechosas. Indefectiblemente, en mi círculo personal, es frecuente la consulta de cómo esto es posible. Gajes del oficio, por más que mi interés por las telecomunicaciones diverge cada vez más, me veo en la obligación de contarles un poco sobre ello.

Google sabe más de uno, que uno mismo. Quien supo ser un mero buscador de contenidos en Internet en la década de los 90, hoy se ha convertido en una gran base de datos personal (inclusive, sería más asertivo hablar de metadatos). Ya sea que en estos momentos tengas un móvil con iOS o Android, Google está en constante recopilación de datos: búsquedas, historial de actividad, necesidades, uso de redes sociales, etc. Mediante ello, va armando un perfil de nuestros gustos e intereses, con quien nos relacionamos, por donde nos movilizamos, y hasta nuestra ubicación exacta. Pero esto pasa a un plano secundario y se vuelve todavía más espeluznante: Google también te está escuchando. Si, leíste bien. Mediante el micrófono de nuestros dispositivos, Google recopila lo que hablamos, nuestras conversaciones, y hasta el sonido de nuestro entorno.

Google Assistant for Android
La privacidad pasó a ser utópica en estos tiempos. Si bien todos estamos de acuerdo en que las redes sociales cambiaron nuestras vidas, los magnates tecnológicos tienen otras ideas de uso.

El algoritmo de reconocimiento y procesamiento de voz existe hace muchos años. De hecho, Google demostró hace relativamente poco sus avances con Assisant, con resultados más que impresionantes. Desde interacciones entre el usuario y la aplicación, hasta conversaciones entre la aplicación y terceros. Para hacer uso de sus funcionalidades se debe activar el asistente virtual mediante la orden “OK, Google”. De todas maneras, y más allá de la orden, el micrófono recopila información 24/7. Mediante ello, no sólo va creando un perfil particular específico, si no que también va perfeccionando su red neuronal artificial.

El fin es más que previsible: segmentar gustos de los usuarios para crear anuncios y publicidad acorde. No podemos culparlos, su subsistencia depende de ello, y nadie hizo nada para pararlos… aún. Si bien la empresa lo ha desmentido en varias ocasiones, existe un sin fin de casos en lo que se demuestra lo contrario. De hecho, con tan sólo acceder al siguiente link, podemos observar y chequear nuestra actividad en Internet.

¿Cuál es la buena noticia? Toda la información que Google almacena sobre nosotros, desde búsquedas hasta audios, es fácilmente editable y, por lo tanto, podemos directamente borrar todo este contenido.

Así que si alguna vez deseaste algo en voz alta y mágicamente apareció una publicidad en tu móvil al respecto, recordá: Google te está escuchando.