Carta a quien
no pude ayudar


Quisiera comenzar por pedirte una disculpa. Lamento mucho no haber podido hacer más por ti pero me gustaría decirte que lo intente. Aunque más importante es que sepas que no me valiste madre.

Sería incapaz de atravesarme por tu camino, viéndote como te vi, y seguir de largo. Ese pequeño intercambio de palabras, que quizá te parezca trivial, es una forma de brindarte mi ayuda. Al verte cansado y enojado por los intentos de arreglar algo que nunca quisiste que pasara, pensé que un pequeño chiste y convivencia alegraría tu día. Lamento mucho si lo sentiste como una broma odiosa o fui muy pesado.

Para mi también fue una sorpresa ver que el gato hidráulico no podía levantar tu automóvil lo suficiente para que entrara la llanta de repuesto pero, habiendo sufrido lo mismo al tener que cambiar la llanta de mi carro recientemente, puedo asegurarte que tu gato hidráulico es mucho más grande que el mío. Lo siento mucho si pensaste que no quería prestártelo cuando te lo comente.

Siendo incapaz de hacer mucho más, al irme, busqué entre mis conocidos y contactos del celular a alguien que pudiera ayudarte. Recorrí varias filas del estacionamiento, no para huir de ti y evitar ser visto, sino porque a lo lejos vi a alguien y fui a preguntar si contaba con herramienta que nos fuera de utilidad. Disculpa si tomar mi celular te pareció grosero.

Ya no volví a despedirme, y yo sé que me odiaste por eso. Yo sé que me odiaste por no poder hacer nada por ti y tienes razón. Tienes toda la razón. Perdóname por no haber regresado.

Quiero que sepas que estoy mejor preparado si se vuelve a presentar la ocasión. Ya sé dónde está la vulcanizadora más cercana, ya sé que el señor encargado pide $50 pesos y una credencial del IFE a cambio de prestar sus gatos hidráulicos grandes, ya sé que los gatos hidráulicos grandes no caben en la cajuela de mi pequeño auto y es necesario subirlos en el asiento posterior, ya sé que el limite de velocidad en la calle lateral al estacionamiento es de 40 km/h y el señor Oficial de Transito toma muy en serio las reglas de vialidad, ya sé que al menos hay un señor Oficial de Transito no corrupto en mi ciudad, ya sé que cambiar una llanta, aunque tengas todas las condiciones en tu contra, no toma más de 30 minutos y, sobre todo, ya sé que si tardas más de 30 minutos en ayudar a alguien quizá pierdas tu oportunidad.

De nuevo, te pido una disculpa de todo corazón. No volverá a pasar.

Originally published at www.acentoenlao.com on January 28, 2015.