Víctima dos veces

Usuarios de Facebook culpan a la víctima del abuso que sufrió

De ser un delito paso a la condena moral. El caso de violación en la discoteca Fuego’, ubicada en el distrito de Ate, fue publicado por la página de Facebook “Perú Rec”. El video muestra el instante en el que una joven en estado de ebriedad es abusada sexualmente en la zona VIP de la discoteca. No solo eso, lo que despierta la indignación de las personas es ver al responsable del suceso mofarse y sonreír a un grupo de espectadores que, en lugar de detenerlo, atinaron a alabarlo. Este suceso ha reafirmado el pensamiento machista-retrógrado que posee raíces afianzadas en nuestra sociedad y que se presenta porque histórica y culturalmente se le ha sobrevalorado el rol que cumple el hombre en el hogar.

El acto es despreciable e indignante, pero es mucho peor encontrarse con comentarios discriminatorios y moralistas que fueron publicados como consecuencia del video. Sí, la joven que se armó de valor y fue a denunciar de manera anónima el abuso que sufrió no solo fue la víctima de Jhon Taylor Pizarro, sino que también fue víctima de las redes sociales: “No me da pena ni me afecta, ella bebe porque quiere y sabe a lo que se expone”, “ahí está pues chicas… a las que les gusta ir a las discotecas y borrar cassette, ya saben lo que les puede pasar”, “¿Cómo saben que ambos no están conscientes?”

Un tema que alude directamente a la tan marcada discriminación de género o violencia de género a la que estamos expuestas día a día. La condena que debe cargar la joven es ser mujer, encontrarse en estado de ebriedad y en una discoteca. Lo que no saben los autores de esos comentarios es que el artículo 171 del Código Penal sanciona con 15 años de pena privativa de la libertad el abuso sexual de una persona en estado de inconciencia o en la imposibilidad de resistir.

Pero, ¿qué sucede si hablamos de una figura masculina que se encuentra inconsciente por causa del alcohol?, ¿leeríamos los mismos comentarios en la red social? No. ¿Por qué? Porque es hombre y “puede hacerlo”, porque él sí puede estar en una discoteca solo y ella, no. Este tipo de conductas machistas son afianzadas en los hogares. La educadora y orientadora familiar Claudia Shiapa Pietra indica que nacen cuando las madres no permiten que sus esposos se comprometan con los quehaceres de la casa y la educación de sus hijos. Además, señaló, que las conductas son adquiridas por los hijos cuando crecen en un hogar donde el padre es el único proveedor y la mujer actúa sumisa ante las obligaciones del hogar.

Un estudio de la Organización Mundial de la Salud reveló que Perú ocupa el tercer lugar en el mundo con mayor prevalencia de mujeres que sufren violencia sexual. Tan solo en los tres primeros meses de este año, el Centro de Emergencia Mujer del Ministerio de la Mujer y Poblaciones Vulnerables ha recibido el reporte de 1.154 casos de violación sexual.

¿La joven se encontraba en estado de ebriedad? Sí. ¿Eso justifica el tipo de abuso? Definitivamente no. Es como decir que la mujer fue la responsable porque vestía short y no pantalones, usaba mini falta en lugar de llevar vestido largo, o un escote en lugar del cuello tortuga. La verdad es que la violencia se registra así se encuentre cubierta desde el cuello hasta el borde de los pies y, lo cierto es que nos encontramos tan acostumbrados a este tipo de delitos que minimizarlos es lo más frecuente. Como mujeres aún nos queda mucho por combatir, depende de nosotras respetarnos unas a otras y no ser partícipes de estereotipos patriarcales impuestos por la sociedad.