
Luís Cuesta: “*S, C, P, F… nos ha hecho muy felices”
Corría febrero de 1996 cuando cuatro valientes dieron el paso definitivo e hicieron realidad su sueño: fundar una agencia de publicidad independiente. Segarra, Cuesta, Puig y Fernández de Castro iniciaban una empresa (en el sentido épico y también literal de la palabra) que no solo plantó cara a las todopoderosas multinacionales, sino que se convirtió en uno de los máximos referentes mundiales en lo que a creatividad publicitaria se refiere. Hoy, una de las cuatro iniciales fundadoras hace balance del pasado, presente y futuro de la agencia.
¿Cuál era tu objetivo cuando decidisteis montar SCPF?
Salir del entorno de la multinacional con el fin de desarrollar un proyecto creativo propio con más grados de libertad, con el objetivo de hacer buen trabajo, ganar dinero y divertirnos.
¿Dirías que se ha cumplido?
Más que cumplido. SCPF nos ha hecho muy felices.
¿Cuál es la mejor decisión que tomaste en los 20 años que estuviste en SCPF?
Abrir la oficina de Madrid en 1998.
¿Y en los últimos 3?
Volver a tomar la decisión de abandonar la estructura de la multinacional al cabo de 20 años.
¿Qué campaña recuerdas con más cariño?
Muchas, pero lo cierto es que tienes más cariño a las que has estado más implicado: BMW, IKEA, Vueling, ING, Banco Sabadell,…
Dinos la verdad, ¿alguna vez rellenaste las hojas de tiempo y de gastos?
Las de tiempo, nunca. Siempre me han parecido una estupidez. Las de gastos religiosamente cada semana y si no, que se lo pregunten a Rosa Isart.
¿Recuerdas cuántas veces despediste a Pipo Virgós? ¿Recuerdas los motivos?
Creo que nunca. No lo recuerdo. No soy rencoroso. Creo que es una leyenda que han creado los Virgós. Por cierto, el hermano de Pipo ha sido mi mejor imitador!
¿Qué sientes ante la desaparición de la marca SCPF?
Soy muy poco romántico. Pienso que se ha cerrado una etapa y que la vida sigue. Estoy contento de que SCPF desaparezca en su esplendor. No me hubiera gustado asistir a su decadencia.
¿Qué futuro le pronosticas al sector?
El futuro del sector lo veo complicado. No ahora. Lo veía mal hace diez años. Por eso intentamos reformularlo hace muchos años. Pero era imposible desde dentro. Los mercados son cada vez más globales y España es un mercado pequeño, con una oferta de muy buenas agencias, lo cual lo hace extremadamente competitivo. Además, no hemos sabido gestionar que nos paguen el justiprecio por el valor que aportamos. Nos pagan el servicio, no el valor.
Y por si no había suficientes problemas, las grandes consultoras han decidido ampliar su portafolio con servicios de comunicación.
¿Y a Wunderman Thompson?
Espero que sepáis aprovechar vuestros elementos diferenciales y deseo que tengáis la suerte necesaria para salir adelante.