
Rocío Hernández: “Entré por la puerta y pensé: Aquí no me contratan seguro”.
Corría septiembre de 2019 -hace un par de meses vamos- cuando Rocío decidió dar un paso adelante en su carrera y dejar atrás dos años y medio en la recepción de la agencia. Fue la última persona en “abandonar el barco” antes de la integración en Wunderman Thompson. Ahora, valora brevemente su multifacético paso por la casa gris.
¿Sabías a dónde venías cuando llegaste a la agencia?
No, entré por la puerta y pensé: “vale, aquí no me contratan seguro.” Había un libro de marketing en la mesita de la entrada, que me enseñó un par de cosas e incluso pensé en quedármelo. (Total, esa gente no me iba a ver más) Esa misma noche, cuando le conté a una amiga estudiante de publi que había hecho entrevista para SCPF, empecé a enterarme un poco de dónde me había metido.
¿Qué es lo que más te ha gustado de la agencia?
Las personas, las risas que bajaban por la escalera, los pitis, las barbacoas y las fiestas de navidad.
¿Y lo que menos?
Entrar a las 15h los viernes y decir adiós a todos (cuando hacia el turno de tarde) y las reuniones con cliente de imprevisto.
¿Cuál es la voz más amable que has escuchado de gente que no sea de la agencia?
Isa de Finance Plus, solo con decirme: ¡buenos días, Rocío! Ya nos estábamos riendo las dos.
¿Cuál ha sido el envío o paquete más raro que hayas recibido en recepción en estos años?
Un palé de pañales (seguido de muchas cositas para bebé)
¿Y la tarea más sorprendente que hayas hecho?
Arreglar Nespressos, montar sillas, configurar ordenadores, conectar extensiones de teléfono, traducirle textos “subiditos de tono” a Berni, arreglar neveras malolientes, custodiar adaptadores de Mac y capsulas Nespresso (entre otras muchas funciones).