Reseña al paso: Caiga Quien Caiga

Una oportunidad que pudo servir como documento histórico sobre el proceso de la caía de Vladimiro Montesinos, una suerte de biografía del ya mencionado, o bien un thriller político. Caiga quien caiga, irónicamente, no cae en ninguna de estas opciones.
Al revelarse los vladivideos, el abogado José Ugaz tendrá la responsabilidad de llevar a Vladimiro Montesinos ante la justicia; pero para ello se enfrentará a una red de corrupción que convertirá su trabajo en una amenaza.
El inicio de Caiga Quien Caiga deja en evidencia las posibilidades que pudo tomar Eduardo Guillot en la dirección o Alejandro Maci con el guión. Desde el uso de uno de los vladivideos que dota de carácter documental y sitúa el contexto histórico;
el punto de vista del mismo Monstesinos y su afán de evadir la ley; hasta un trabajo de investigación que llevará a un abogado por caminos turbios.
Hay inestabilidad en la película. El uso desmedido de dron y una variedad de planos que no evocan a nada es una muestra de ello. Intenta ser una biografía y, paralelamente, un thriller pero ni uno está completamente desarrollado. La carencia de conflicto o la poca elaboración de estos convierte todo en un ejercicio tedioso.
A esto se le suma un guión que verbaliza todo y pareciera tratar al público de manera ingenua. Con diálogos que dejan en claro lo que está evidente, que intentan expresar emociones forzadas, que exceden la información y agotan.
El punto más fuerte de la película es Miguel Iza, que contando con un personaje con mucho por explotar, irónicamente, no le entregaron las herramientas suficientes para trabajarlo a fondo.
Antes de criticar todos estos errores a Caiga Quien Caiga, lo que más se le reprocha es la gran oportunidad perdida. De tener una historia que, bien llevada, no tenía nada que envidiar a un thriller político; que con un personaje con mucho por trabajar, queda muy chico para un gran actor; que para servir como un documento histórico, asume que tenemos toda la información fresca.
Trailer:
