Reseña al paso: La La Land

Damien Chazelle más que realizar un musical de antaño, trae un tributo al cine de la era clásica.

Mia es una muchacha aspirante a ser actriz que trabaja en una cafetería de una casa productora. Sebastian es un pianista, amante del jazz, que desea abrir su propio club en el que sólo se dedique a tocar este tipo de música. Cuando ambos se conozcan empezarán una relación que dará inicio a la búsqueda de sus sueños.

Desde la escena inicial, Chazelle nos deja bien en claro su capacidad para crear magia en la película. Secuencias bien armadas, música cautivante y coreografía de lujo. Estos momentos se replican en contadas ocasiones durante la historia y, mejor aun, están bien justificadas. A diferencia de otros musicales donde el baile y la música parecieran entrar por obligación, en La La Land se es consciente de este recurso.

Sin embargo, La La Land puede tener unos ligeros altibajos. No porque la narrativa sea lenta sino porque las secuencias de baile y canto son tan intensas, que al compararlas con los momentos en los que no se emplean estos elementos, se siente una diferencia. No es un error fatal, pero sí se trata de algo que podría descuadrar por pequeñas instancias.

Ryan Gosling y Emma Stone cumplen muy bien sus roles; no obstante, la interacción entre ambos no parece estar tan bien dirigida. Sí, son capaces de transmitir mucho, pero pareciera que algo los limita al interactuar entre sí. Son buenos por cuenta propia más no al momento de relacionarse entre sí.

Chazelle tiene una fijación por la música. Si en Whiplash esta servía para aumentar la adrenalina, pues aquí crea magia; magia que con ayuda de los planos abiertos, de planos secuencia y de cortes y transiciones precisas nos remite al cine clásico. Pareciera que la única diferencia entre La La Land y cualquier largometraje de dicha época es su calidad gráfica. Chazelle tiene la visión y sí que sabe plasmarla.

Este tema de lo clásico se reflejaa también en el contexto de la historia misma. Vemos Los Ángeles en tiempos actuales pero que no se muestra o comporta como tal. La dirección de arte hace un gran trabajo al mezclar dos épocas y conseguir que funcionen como una sola.

En resumen, La La Land no es perfecta; sin embargo, es una de las mejores propuestas que hay en cartelera. Chazelle vuelve a atinar; demostrando que tiene todas las capacidades para hacer realidad su visión; visión de un cine antiguo que para nada choca con la manera de ver y hacer películas actualmente. Cuando una historia te dibuja una sonrisa durante casi toda su narración, sabes que estás ante una experiencia especial.

Trailer:

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