Reseña al paso: Luke Cage (Primera temporada)

Luke Cage es un ligero retroceso en cuanto a calidad de series del MCU, pero ello no significa que se trate de un producto deficiente.
Luke Cage vive fugitivo en Harlem, pasa desapercibido entre la gente guardando en secreto sus poderes como superhombre. Pero, cuando un conflicto entre mafias se salga de control, Cage deberá asumir la responsabilidad de luchar por la paz y la justicia en Harlem, Nueva York.
Lo digo innumerables veces y no me cansaré de decirlo, las comparaciones son odiosas, pero recurro a esta para dibujar mejor el panorama. Luke Cage guarda similitudes con Daredevil, sobretodo en su estructura como primera temporada. Se distinguen sus puntos de giro, su manera de contar el background de los personajes, los conflictos. Pareciera que se haya copiado el paradigma de Daredevil y se hubiera reemplazado con la historia de Cage. Cosa que no le resta a la calidad de la serie. Si funcionó con Daredevil, no habría problema en que funcione con el resto.
Sin embargo, el problema aquí no es de orden sino de ritmo. Luke Cage tiene capítulos que explotan en acción; como también otros que se toman mucho tiempo en establecer y desarrollar situaciones. Episodios que acaban con cliffhangers interesantes pero que se pierden al solucionarse rápidamente. Flashbacks que podrían funcionar si no se entraran y salieran fugazmente. La serie tiene lo suyo para sobresalir; no obstante, pareciera como un demo o una prueba beta antes de alcanzar el éxito con otras series. Eso sí, donde Luke Cage toma mayor fuerza es en sus últimos 3 o 4 episodios.
Si bien los personajes cuentan con personalidad, carecen de una bien definida. Y es que parece repetirse el accionar de varios. Estas se justifican pero se demoran casi al final de la serie. Nuevamente, hay potencial para crear personajes con mayor profundidad, pero no logran conectar con el público. Es aquí donde sí se siente un problema de orden. Incluso para los antagonistas que parecen intercambiarse la importancia constantemente. Y sobre Luke Cage, en particular, no le basta con comportarse como el vigilante fugitivo; las razones para ser como es no consiguen cerrar por completa una empatía hacia él.
En resumen, Luke Cage es una especie de prueba para algo más elaborado. No es una mala serie, tiene su encanto y se reconoce sus cualidades; pero no es esa clásica serie adictiva que podrías ver de corrido en un fin de semana. Es una serie de la que puedes esperar el estreno de cada episodio semanalmente.
Trailer: