Las oportunidades no son más que puertas
“Nuestras vidas se definen por las oportunidades, incluso por aquellas que extrañamos.” — El curioso caso de Benjamin Button
Somos el compendio de decisiones pasadas, buenas o malas, si es que acaso existe, son aquellos momentos los que nos definen hoy. Ese preciso instante donde el camino decidió bifurcarse en otros más y donde afortunada o desafortunadamente elegimos uno de ellos como única opción.
Nos encantaría estar al margen y que otro hiciera el trabajo sucio por nosotros, a medida que nos hacemos más maduros las tomamos con mayor facilidad no sin antes aprender en cabeza propia el costo que tienen. Solemos pedir consejos y terminar haciendo lo contrario, o sentirnos culpables por aquellas cosas que pensábamos hacer bien en ese instante pero que hoy se desdibuja por nuestra elección.
Las oportunidades no son más que puertas que decidimos abrir y/o crear. Esa es la parte fantástica de todo, pues la vida nos las pone según su criterio y somos nosotros los que decidimos si elegir una de las propuestas por la vida o si construir nuestra propia corredor lleno de opciones. Lastimosamente no nos tenemos la confianza necesaria la mayoría de las veces para decidir por nosotros y suele ser la vida quien decide mientras nosotros nos dejamos llevar.
Nuestra mente y nuestros pensamientos deciden constantemente centrarse en aquellos momentos donde no se puede hacer nada, sea en el pasado o en el futuro, estos dos momentos solo pueden darnos desesperanzas y tristezas para la mente negativa o recuerdos felices y motivación para la mente positiva. Solo de nosotros depende cambiar la mirada y decidir cuál de los dos opcione queremos para nuestro presente. Para nuestro aquí y ahora.
No creas que es un tema de habilidades, no lo es, es un tema de decisiones. Que aún siendo tan simples como levantarse de la cama en un dia lluvioso, hacen una gran diferencia. Son difíciles, no lo dudo, pero no es la decisión es la que lo hace difícil sino la cantidad de análisis futuro y lastres pasados que las hacen ver así.
Somos expertos en presupuestos que además de ser un análisis previo, un cálculo anticipado. Además supone que no es real pues se basa en una suposición, en un estimado. Nos encanta las cosas planas, los cuadernos con renglones, las hojas numeradas y los finales felices. A la vida le encantan los imprevistos, las sorpresas inesperadas y los atardeceres únicos.
Así que no tratemos de acomodar la vida a nuestro presupuesto, más bien aprendamos a disfrutar la vida desde lo elegido como un gran recuerdo que nos hace lo que somos, mientras disfrutamos nuestro presente visionando hacia adelante con fe más que con expectativa. Y no me refiero a religión sino a esa capacidad de labrar lo que queremos para nosotros. Si nos debemos arrepentir de algo, es de aquello que no hemos hecho por y para nosotros, de esas oportunidades que nos hemos negado por miedo pero sobre todo por falta de confianza en nosotros como motores de nuestra felicidad.
“No dejes que nadie nunca te haga sentir como si no te merecieras lo que quieres.” — Heath Ledger, 10 cosas que odio de ti