Soleá

Es recomendado solo leer este pequeño escrito escuchando Solea de Miles Davis de su trabajo Sketches of Spain, si no lo tienes puedes dar click en cualquiera de los siguientes enlaces y una vez esté sonando, leer.
Spootify
https://open.spotify.com/track/4qs4Z2RNTSZF8wb0hTCsWz
Youtube (Qué es para ver videos, no para escuchar musica)

¿Que pasa por mi cabeza cuando escucho Jazz? ¿cuál es esa luz que se enciende dentro de mi queriéndome decir “aún no haces lo suficiente”? Es esa capacidad de escuchar obras increíbles que te ponen a pensar más que un libro de 600 páginas, esa sensación de estar frente a gigantes, frente a personas que de una forma u otra alcanzaron su máximo potencial aún si eso los llevó después a destruirse o a morir en el olvido.

Amo la música y quien me conoce lo sabe, la amó más que a muchas otras cosas y creo que es de las pocas que no soportaría no tener en la vida. Pero más que la música amo lo que esta genera en mí, de hecho, estas letras no pueden salir si tras bambalinas no existiera una tonada que las acompañe y así ocurre con todo lo que escribo, miles y miles de palabras que sin querer deben salir de la mano de una nota musical.

En particular el Jazz es mi favorito, el instrumental por extraño que parezca aunque disfruto bastante de algunas voces en algunas muy específicas interpretaciones. Me llena el alma todo aquello que tenga un poco de sabor a lírica española y es por la única razón de haber crecido con mi abuela discutiendo por el volumen en el que mi abuelo escuchaba la zarzuela y los pasodobles. Algo que heredó mi padre y que indudablemente está dentro de mi hasta el tuétano.

Me gusta el buen sonido y extraño los equipos de antaño que indudablemente sonaban mejor que los de ahora, tremendo daño nos dejo el MP3 y su baja calidad de audio. Se rescata que ahora no nos tomamos meses o años encontrando una tonada o buscando un disco que solo se conseguía en europa. Pasábamos horas mi papá mi abuelo y yo escudriñando las disqueras de la ciudad en busca de una orquesta específica con un director específico interpretando una tonada específica.

Nos odiaban en silencio nuestras parejas cuando llegaba un domingo y de repente la casa se llenaba de óperas, orquestas sinfónicas y tonadas que se podían repetir una y otra vez por horas y horas, la misma o incluso sólo una fracción, aunque no lo crean. Es como tener un pasabocas delicioso y tomarlo cuantas veces sea sin arrepentimientos.

Solo sentir y escuchar ese parte que te eriza la piel, que te hace sentir la grandeza de la creación, tan solo dejarse llevar por los sonidos y cerrar los ojos mientras incluso la respiración se detiene por instantes para no entorpecer ese flujo de energía que llega al alma. Salíamos de esas sesiones con los oídos abombados, “se van a quedar sordos” nos decían, hubiera valido la pena si así hubiera ocurrido.

Compre un piano con la ilusión de al menos tocar una tonada de aquellas. Solo me sirvió para darme cuenta cuán grandes son aquellos que tienen esa habilidad dentro de sí. De alguna manera eso derivó en la escritura, teclados al fin y al cabo. No sin antes darme cuenta, para mi pesar tarde, que mi abuelo alguna vez toco o al menos intento tocar el piano también. Como me hubiera gustado escucharlo alguna vez.

El ya no está con nosotros, y su despedida no fue fácil pues duró más de lo que todos hubiésemos querido, como siempre nos rodeo la música y la última vez que lo vi lo único que puede hacer fue poner mi iPod y llenar sus oídos con una linda melodía, sabía que estábamos ahí, sabía que éramos nosotros y aún cuando su comunicación era precaria, nos hizo saber que estaba agradecido por ese regalo. Nunca olvidaré esa canción así como nunca dejare de dar gracias por esta herencia, por este amor por la música, por la buena música.

Y a qué viene todo esto, simple. La música tiene esa capacidad de entrar en tu vida como un rastrillo, llevarse lo que pesa y dejar atrás el pasto verde para que crezca de nuevo, también levanta recuerdos y algunas veces estos son agradables, solo queda decir gracias por todos los sonidos compartidos.


La soleá puede ser ejecutada por una bailaora solista de gran expresividad. La soleá es muy dada al lucimiento de la bailaora, que puede hacer movimientos típicamente femeninos con los brazos y el cuerpo, acompañados de zapateados.
La bailaora llama la atención con el movimiento de sus caderas, su desplante y su seriedad.
Sobre lo que escuchaste
Original issue: Columbia LP CS 8271 on July 18, 1960
Producers: Teo Macero and Irving Townsend (tracks 1, 7 and 8), Teo Macero (tracks 2–6)
Engineer: Fred Plaut
March 10, 1960 (b)
Miles Davis (tpt); Ernie Royal (tpt); Bernie Glow (tpt); Johnny Coles (tpt); Louis Mucci (tpt); Dick Hixon (tb); Frank Rehak (tb); Jimmy Buffington (frh); Joe Singer (frh); Tony Miranda (frh); Bill Barber (tuba); Al Block (fl); Harold Feldman (fl); Danny Bank (bcl); Romeo Penque (oboe); Jack Knitzer (bssn); Janet Putnam (harp); Paul Chambers (b); Jimmy Cobb (d); Elvin Jones (perc); José Manguel (perc); Gil Evans (arr, cond)
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