No “Todos Somos Panameños”

Cuando se habla de desarrollo económico, el lema, “todos somos panameños” suena como una bonita idea de unidad para el progreso. Pero como lo es para cualquier movimiento nacionalista, este lema funciona como propaganda. En el caso de Panamá esto implica una paradoja que nos afecta profundamente. Una política panameñista es una política nacionalista, pero ser panameñ@ no implica pertenecer a una sola cultura. Los panameñ@s no somos un masa homogenea. El problema es que el panameñismo siempre quizo acabar con la diversidad cultural. Entonces el lema, “todos somos panameños,” busca colonizar la autonomía de todas las minorías de Panamá, y reemplazarla con consentimiento ciego. A continuación, les presento un caso ejemplar de este dilema.

Represa y embalce del río Tabasará. Límite político entre Chiriquí y la Comarca Ngäbe-Buglé, Panamá.

La conclusión de la represa en Barro Blanco será otro golpe más, el más importante del siglo XXI en contra del actual renacimiento cultural ngäbe. Esto lo puedo decir con certeza, porque a orillas de este río vivo yo tambíen. Soy estudiante allí, como lo son muchos niños y niñas de la comarca. Aquí vienen adultos y chicos de las otras dos regiones de la comarca (Ño Kribo, Nidrini) a celebrar la ortografía ngäbere, que nace en la comunidad de Kia en 1973.

Kia no solo es un centro educativo autóctono, sino que también es un lugar de peregrinaje religioso. Aquí podrás encontrar vestigios arqueológicos, jardines frutales, bosques con arboles enormes, y una diversidad increíble de fauna. Y la gente que vive aquí tiene un gran corazón, vocación intelectual y cívica, además siembran docenas de especies vegetales como el maiz, arroz, yuca, café, y cacao, por nombrar una cuantas especies. Trágicamente, el gobierno se impone de manera unilateral, y a su paso se erosiona la salud de un Panama justo para todos.

La cuestión que se nos presenta como sociedad panameña es la de una batalla entre bandos con un desnivel de poder tan grande que resulta en el bullying y paternalismo en contra de los indígenas. La tragedia central parace ser que por condición de su pobreza, les pasamos por ignorantes, y por condición de ser differentes, les pasamos por incoherentes. Al no salir a defender los derechos de nuestros compatriotas, sean distintos o no, perdemos integridad como sociedad.

El movimiento 10 de abril surgió en 1999 con el propósito de defender los ríos y comunidades de la comarca ngäbe-buglé. Es un grupo indígena que lucha por proteger la vida, tradiciones, ecosistema y patrimonio cultural e intelectual del pueblo ngäbe. Goejet Miranda encabeza la organización y junto con su familia y otros ngäbe se han determinado, por más de siete años, a proteger el río Tabasará. GENISA, la compañia hondureña, construyó la represa sin preguntar a los locales y con ayuda de un centenar de policias militarizados ha logrado terminar el muro.

Muchos en la capital no saben los detalles de la construcción. Ha sido fácil manipular la opinion pública con ideología ultilitaria: “todos somos panameños” y, por ende, unos cuantos deben sacrificarse por el beneficio de la mayoria. Cuando en realidad, estamos dejando que una empresa que no cumplió las leyes, se una con un gobierno que no demuestra integridad, que no tiene vision en adaptar mejores tecnologias, y que en el futuro estarémos desesesperados por tumbar las represas que habrán distorsionado los ecosistemas. Este último punto es tema crítico en los “países desarrollados.” Los símtomas de las represas incluyen: pérdida de costa, ruptura de migración de fauna, redución de los bosques endémicos, desalojo de hogares, pérdida de vestigios culturales. El H2O es renovable, pero el H2O es solamente una de las miles de cosas en la cuenca. ¡Pero es mejor que quemar fosiles!, dirás. Pues no, ambas son pésimas. ¿Entonces que hacemos? Decentralización total, lo cual crea conciencia, responsalibilidad e inovación, y menos gente mimada.

Panamá teme perder su estatus en el mundo financiero, su imagen como centro de negocios para los inversionistas como los de GENISA en Barro Blanco. El empresario hondureño Luis Kafie y el pasado gobierno de Panamá tienen un historial de corrupción. Por esto, Panamá refuerza su nombre como defensor de la corrupción para lograr atraer inversionistas con la misma cultura. Sin hablar de otros contratistas (Odebretcht) que también son famosos por sus actos de corrupción. ¿Qué será que los atrae?

La administración de Juan Carlos Varela, se le presenta una decisión no muy difícil, entre honrrar la institucion de la ley de los derechos o continuar un populismo tecnocrático. Les hace falta facultad interdisciplinaria. Junto con el Movimiento diez de abril, creo que todos merecemos transparencia y respeto. No tenemos por qué tolerar injusticias. Los ngäbe nos enseñan el civismo que olvidamos. Por medio de su resistencia, los indígenas ofrecen una crítica constructiva para el mejoramiento de la flexibilidad y libertad del sistema burocrático nacional.

Aunque la demanda energética incremente con el crecimiento de las secciones urbanas, no es justificable la violación de leyes y derechos. Alimentamos a una ciudad glotona y diabética, que en vez de inovar por fuera de su cultura de consumismo y su red de ineficiencias actuales, ordena más platos de comida. El día que se culmine la represa en Barro Blanco y a su vez se tape esta vena de los Ngäbe -el Tabasará- provocará un nuevo movimiento colonizador del territorio indígena restante.

Estudiando en el Tödiba, escuela autóctona a orillas del río Tabasará

La idea de la palabra desarrollo y de la frase “todos somos panameños” socava el derecho de las culturas indígenas a su autodeterminación, la cual tiene derecho a recorrer una evolucion distinta a la Occidental y el status quo Panameño. La diversidad cultural y por extensión la diversidad biológica, es la decisión más saludable para nuestro mundo actual. Consideremos que es sumamente injusto que hoy día se les exija a los pueblos indígenas tantos requisitos unilaterales.

Además de hacer el salto intercultural para jugar nuestro juego, para defenderse del gobierno y compañias de gran capital, los ngäbe deben dejar sus siembras, casas, y niños pequeños, para viajar a los distintos pueblos y ciudades del país. La historia colonial ha de ser evidencia suficiente para entender este reclamo de justicia en el presente. El pueblo ngäbe requiere, ahora y siempre, de tu ayuda en el entendimiento antropológico y pluralístico para un país más íntegro.

La cuestión por decidir no es sobre cuantas personas viven en este lugar. La pérdida no nos llega de una forma contable. La solución esta con nuestros principios y empatía. Todos tenemos que cambiar, empezando por desperdiciar menos y creando más. Todos somos distintos pero compartimos un solo país. Los panameños, todos, debemos unirnos por la pluralidad y no por el panameñismo.

*Esta es la segunda edición de un árticulo por el mismo nombre publicado por la Prensa en junio de 2015, pero borrado de la web porque yo estube en desacuerdo con su trabajo de editorial.