#Experiencias — Degustación Anual Ozono Drinks (Nota II, tintos)

Llega entonces la hora de los tintos en la Degustación Anual de Ozono. Un mundo vastísimo y apasionante, por supuesto, que hay que saber llevar para no nublarse. Por eso el viaje arranca con los Cara Sur, el noble proyecto de Sebastián Zuccardi y Pancho Bugallo en el Valle de Calingasta, San Juan.

Viñedos remotos y añejos, revitalizados por la mano joven de estos dos enólogos pujantes. Fuimos por el Moscatel tinto, la uva Criolla y la Bonarda, todos con marcada nobleza y tomabilidad, con una mezcla de matices y heterogeneidad que torna difícil la elección. Bah, fácil: uno para ocasión.

Ahí pegadito nomás esperaban los Superuco, las bombas “filosóficas” del joint venture de los hermanos Michelini y Daniel Sammartino en Gualtallary, Chacayes y Altamira. Disponibles el Cabernet Franc Gualta, el Genitori Mío Cabernet Sauvignon y la gratísima revelación Fratello, un Syrah para tener muy en cuenta en esta puesta en valor que se viene de la cepa. En síntesis, un emprendimiento de primerísimo nivel como bandera de los nuevos vinos de tendencia, y con dolor dejamos pasar los Calcáreo, porque había todavía mucho más para probar.

Ya que hablamos de lujo, entonces, la didáctica bonhomía de David Bonomi llamaba para degustar los Per Sé, los tintos de altísima gama que produce con Edy del Popolo. ¿Qué decir? Sutileza, personalidad, la indistinguible sensación de probar cosas únicas. En orden: el La Craie (Gualtallary, 65% de Malbec + 35% de Cabernet Franc, 16 meses en barrica), el Iubileus (Gualtallary, Malbec, 16 meses) y el Francesa (Chacayes, field blend de Malbec, Cabernet Franc y Merlot, 16 meses), el vino que totaliza –por si hiciera falta- la combinación de lo espontáneo, la búsqueda y la concreción de excelencia.

Tocó entonces cerrar el círculo de los Michelini, introducidos por Andrea Muffato, la esposa de Gerardo y una de las responsables de Gen del Alma, esos vinos llenos de rock que irrumpieron el año pasado en el mercado gracias al Ji Ji Ji tinto. La dupla encuentra todavía un largo camino por recorrer en sus ánforas de cemento enterradas y los juegos de cofermentación. En este caso con el Otra Piel, Cabernet Franc, Cabernet Sauvignon y Pinot Noir, con el plus de 30% en racimos enteros (de ahí el nombre), para un vino que se saborea como una comida de distintos estadíos.

El moño llegó con un vino que todavía habrá que esperar para que vea la luz en el mercado: el Seminare. Un Malbec 2015 de Gualtallary que presentaron en botellas ultra magnum y que apunta a ser un vino ícono para la nueva era. La explicación de Gerardo Michelini: “Me pasa en las catas a ciegas en Europa que a nuestros vinos los reconocen fácil por el tanino dulce. El Seminare es mi búsqueda al tanino seco y lo voy logrando. Un par de meses en botella y ya sale a la cancha. ¡Y todavía falta!”. Atentos entonces a esa evolución.