Los Señaladores del Veganismo
En un artículo previo hablé sobre la cantidad de veganos que dejan de serlo, y que esto se debía a varios factores. En esta oportunidad hablaré de algo bastante común que me parece bastante contraproducente en general, y que no colabora para nada a que más gente se sume y mantenga hábitos que ayuden a los animales.
A menudo se observa que muchos se muestran enfadados cuando notan que alguien no respeta el veganismo a rajatabla, lo que lleva no solo a ataques personales, sino también a la descalificación de opiniones por “falta de autoridad moral”, dejando entrever públicamente que si no lo adoptás al 100% entonces no estás luchando por lo mismo, que el hábito debe ser estricto y de ningún otro modo.

¿Por qué señalamos?
Si nos enfadamos o sentimos un fuerte disgusto ante estas personas que no son tan veganas como creemos que deberían serlo y mostramos nuestro descontento con ataques personales, dejando expreso que el veganismo no puede ser “a medias”, se me ocurren algunos motivos para actuar así:
- Queremos descargar nuestra bronca porque de alguna manera sentimos que tocaron nuestra identidad y nos faltaron respeto:
→Si el motivo principal de fondo es este, lo mejor será recordar que nos hicimos veganos para no perjudicar a animales y pensar de qué manera nuestra actitud acusatoria contribuye a ayudarlos o perjudicarlos. ¿Disminuimos más sufrimiento? ¿Atraemos más gente no-vegana? ¿Rechazamos potenciales veganos? ¿Rechazamos gente que contribuye activamente a la reducción de daño? - Sentimos que no merecen llamarse “veganos”:
→Como si de alguna manera no quisiéramos que pertenecieran a nuestro “club especial” porque no son demasiado buenos para ello o “no se la bancan”. Como si necesitáramos reafirmar nuestra identidad vegana y decirnos a nosotros mismos que somos mucho mejores veganos que otros.
Nuevamente, ¿por qué importa el club? ¿Acaso lo que importa no es que todos vayamos en dirección a la reducción de sufrimiento en lugar de a cumplir con una etiqueta? Cuanto más nos esforcemos por separarnos de los demás, más vamos a lograr … bueno, justamente más vamos a lograr separarnos de los demás, cuando deberíamos estar buscando sumar más gente a la causa. - Porque nos gusta que la gente vea que tomamos al veganismo “en serio”:
→ Lo que importa que sea serio es la razón de fondo que subyace al veganimo, que es la cuestión ética por los animales no humanos, no tanto cómo los que adhieren al veganismo adopten sus cambios de hábitos. Indignarse por esto parece ser una cuestión de ego personal.
Si por un momento algún no-vegano realmente pensara que “los veganos no son serios” solo porque hay veganos que no son tan estrictos, significaría que esa persona no-vegana estaría muy interesada en la cuestión animal y nada le impediría ser un “vegano” que reduce aún más el sufrimiento, involucrarse para mejorar, o lo que fuere, así se identificara con el veganismo o no.
Por el contrario, como difícilmente este sea el caso, de afuera se vería como una cuestión tan seria y estricta que desalentaría a aquellos que no estuvieran tan seguros de querer hacer el esfuerzo que requiere. Sumado a eso, si perpetuamos la idea binaria del “todo o nada”, entonces cuando alguien sienta que no tenga la energía para seguir las exigencias de pertenecer al club, podría llevar al completo abandono de sus buenos hábitos. - Porque le hacen un mal a los animales:
→Me parece importante saber reconocer en qué casos es útil desalentar a las personas a que cambien ciertos hábitos de consumo y en qué casos no. Conviene entender que hay ciertas cosas que son de mucha menor importancia, lo cual no significa que no importen, pero que en relación a otras cosas son demasiado pequeñas. Ponernos estrictos u obsesivos con esto solo nos haría ver como intransigentes incapaces de ponderar la efectividad y el daño. En el fondo, lo que logramos con esto es desalentar a las personas.
La indignación
Algunas frases típicas que se leen acusando a otras personas que tal vez consuman una ínfima cantidad de productos de origen animal:

- “No merecés llamarte vegano”
→Esto pone de manifiesto que tenemos particular interés en la etiqueta de “vegano”, que el veganismo es una especie de club con reglas muy estrictas, y que si no podés ajustarte a ellas entonces no molestes. Mejor que estés afuera. Esto es lo que provoca tomarse las etiquetas más en serio que lo que persigue la causa. - “No somos veganos por comodidad” (así que si algo te resulta difícil, no te quejes)
→ Esto es obvio. Dudo que alguien se interese en el veganismo porque sea más cómodo que no serlo. Por un lado, es curioso que a veces parece que la misma gente que enuncia esta frase es la que luego defiende con uñas y dientes que el veganismo es fácil (por cierto, invito a leer el artículo que publiqué al respecto), lo cual es contradictorio. Decir esta frase es aceptar que ser vegano puede tener una cuota de dificultad.
Por otro lado, no se puede decir que alguien que cambió los hábitos principales de su vida para provocar menos daño es alguien “cómodo”.
Incluso dentro de un consumo vegano, buscamos las opciones que nos resultan más cómodas.
Además, probablemente incluso hasta la mayoría de los veganos sacrifique algunas cosas por comodidad, ¿o cuántos son 100% estrictos con los productos de cosmética e higiene que no son testeados? ¿Siempre se llevan jabones veganos cuando se van de vacaciones? - “Solo buscás excusas para seguir comiendo carne”
→ El pensamiento binario lleva a este tipo de falsas dicotomías. “Si no sos un vegano puro es porque estás buscando excusas para comer carne”. Es un pensamiento bastante tóxico y que no ayuda en nada. Si ves que alguien tiene una alta cantidad de coincidencias con vos en lo que respecta a la cuestión animal y reduce el consumo de forma similar a lo que vos hacés, ¿por qué enemistarse por esa pequeña diferencia? Ese tipo de divisiones solo nos deja como un grupo de fanáticos. - “Si yo pude, vos podés”
→Esto es hablar sin estar en los zapatos de otra persona. No podemos saber cómo se percibe desde su subjetividad ni cómo es su vida. No sabemos de qué manera le puede servir consumir algo, qué dificultades tiene para conseguir sustitutos, si le facilita resolver algún tema de salud o si realmente analizó más que nosotros la situación y se dio cuenta de que no hacía mucha diferencia entre consumir y no consumir algo, lo cual le sirve para sostener su consumo responsable más fácilmente. - “No necesitás comer eso”
→Esta frase casi nunca es un buen argumento. Te invito a leer el artículo que publiqué sobre el argumento desde la necesidad. - “¿Fulano no era vegano? Lo vi comerse un cacho de queso”
→Es inevitable sentirnos traicionados cuando vemos esto pero sería bueno procurar no escandalizarnos con estas cosas, y mucho menos prejuzgar o atacar a quienes lo hacen, y lo mismo aplica para quienes dejan de ser veganos (en cuyo caso es aún más frustrante). Ni hablar de escrachar personas por este motivo.
En vez de indignarnos tenemos que reflexionar por qué hay tantas personas que recurren a esto. En lugar de reafirmar nuestra integridad con un “yo jamás podría volver a tocar un pedazo de queso sabiendo de dónde proviene” es mejor seguir luchando para que ser vegano sea cada vez más fácil. Además, recuerden, no conocemos la vida de esa persona ni qué serie de eventos desencadenaron en eso.
¿De qué sirve indignarnos y señalar? Más allá de desahogarnos, considero que con este tipo de actitudes solo fomentamos la presión de grupo, que hace que quienes están haciendo algo por los animales finalmente se den por vencidos por sentir que sus esfuerzos son en vano porque ya no pueden compartir nada con otros veganos (casualmente, en otro artículo mostré que alejarse del entorno vegano puede contribuir a desmotivarse). Si sentimos que podemos ayudarlos, bueno, tratemos de hacer algo útil con eso, informarle, ofrecerle opciones, mostrarle de qué forma suplantar algo o simplificar su rutina, pero si no, no hay mucho más que podamos hacer acá, y su esfuerzo sigue siendo positivo.
Conclusiones
Es mejor dejar de obsesionarnos con la etiqueta de “vegano” y dejar de reforzar la idea de que el veganismo es un club especial para “gente que se la banca”; dejar de señalar a los demás para ver quién es más o menos vegano.
Dada la situación actual de desventaja que tenemos frente a la cantidad de personas que no son veganas, es mejor concentrarnos en las cosas que causan mayor impacto o hacen más diferencia (primero aprendiendo a reconocerlas), haciendo que cada vez más gente se sume a reducir su consumo de animales sin que sientan que tienen que responder a la presión de grupo que muchas veces impone el colectivo vegano.

