Ser Vegano es Fácil … ¿No?

Es común en el ambiente vegano leer que “ser vegano es fácil”. ¿Qué tan cierto es esto?

Primero, pecaríamos de ingenuos si creyéramos que la gente no adoptara una dieta vegana por tener algún tipo de malicia y completo desinterés en los animales.
La psicóloga Melanie Joy sintetiza por qué la gente como animales en 3 motivos que llama “las 3 ‘n’s de la justificación”, diciendo que comemos animales porque es normal, natural y necesario.

Creo que hay otros motivos importantes que merecen mención. No debemos olvidar que nuestra historia evolutiva como animales omnívoros sumado a nuestra fuerte cultura en torno a la alimentación nos llevó a apreciar el sabor de la carne animal. Es cierto que existen personas a las que les disgusta el sabor (como así también hay personas a las que les disgusta ciertas frutas y verduras), pero en general la tendencia sobre nuestra especie es que disfrutamos del sabor que nos produce en nuestro paladar, y que cuanto más duradera la costumbre en torno a la alimnetación, más difícil es de erradicar.

Ahora, ¿por qué importaría esto cuando para sentir ese placer momentáneo los animales pagan un costo tan alto? Bueno, para empezar sirve para entender por qué cuesta tanto que la gente cambie de hábito.

Si ser vegano fuera fácil, seguramente tendríamos más personas veganas.

Propongo la siguiente situación hipotética:
Imaginen que cada comercio que vende ropa y alimentos tuviese un equivalente vegano EXACTAMENTE IGUAL al no-vegano en sabor y textura, con la diferencia de que el equivalente no proviniese de animal. Es decir, habría carnes y huevos que tendrían el mismo sabor original, ropa de cuero sintético igual a la de cuero, etc. Simplemente unos productos tendrían el cartel de “vegano” y los otros no; esa sería la principal diferencia.

¿Creen que en este mundo hipotético la cantidad de veganos sería la misma?
Probablemente, ni aún en esta situación el 100% de la gente se haría vegana, pero no tengo dudas de que la cantidad de veganos se incrementaría fuertemente. ¿Por qué? Porque esto no requeriría ningún cambio, ningún esfuerzo extra ni perder nada a cambio. Sería todo ganancia y se añadiría la satisfacción moral de saber que se está haciendo un bien.

Si acordaron con el punto de arriba, entonces quizás podamos acordar que cuanto más esfuerzo se requiera y cuantos más “beneficios” se pierdan (como puede ser tener que dejar algunos sabores), menor será la probabilidad de hacerse vegano.

Luego, veamos algunas situaciones que implican ser vegano:

  • Situaciones sociales: Fiestas, reuniones laborales, con familiares, con amigos … en todas ellas rara vez hay un menú apto para veganos. Si quieren comer algo más que maní con papas fritas (o aire en el peor de los casos) hay llevar el tupper con vianda.
    Comer es una parte principal de las reuniones sociales y en cada una de ellas tendremos que preocuparnos por ver qué podemos comer o acudir con nuestro tupper. No solo eso sino que además esto no da una buena señal ante los demás (dudo que la mayoría realmente piense “miren qué responsable y qué conducta intachable, se trajo su comida” en lugar de “uh, me moriría si tuviera que hacer eso en cada reunión”).
  • Opciones de supermercados: Si vivís en un país no tan desarrollado, las opciones veganas accesibles son escasas. Con suerte encontrás alguna leche vegetal, no hay sustitutos de queso, huevo o carnes, y hasta pocos ingredientes para preparar platos vegetarianos. Así que además del supermercado hay que acudir a dietéticas y tiendas especializadas.
    A veces aparecen opciones que son difíciles de conseguir pero nuestras ganas de comer algo apto y rico pueden más:
     — Wow, qué bueno que conseguiste helado vegano. No sabía que había.
     — Si, estoy re contenta. Solo tuve que tomarme dos colectivos y hacer 20km. Volví con el helado derretido pero muy feliz.
    También me parece importante remarcar que en lugares fuera de la capital y ciudades principales, las opciones suelen ser aún mucho más limitadas.
  • Opciones en restaurantes: Si bien no es algo económicamente accesible para todos, lo cierto es que muchísima gente visita frecuentemente estos lugares. Se depende mucho de ir a los pocos restaurantes veg que existen si no se quiere caer en una ensalada, y realmente para muchos es feo que mientras tus pares disfrutan una rica comida vos tengas que conformarte con una ensalada (no se ofendan los amantes de las ensaladas).
  • Practicidad/espontaneidad: Ser vegano siempre requiere un poco más de preparación.
     — Ey, en un rato nos juntamos a comer una pizza en casa. ¿Venís?
     — ¿Por qué no me avisaste ayer así podía dejar las castañas en remojo para poder hacer el queso hace un rato así luego de un par de horas de enfriado lo podía tener listo para la pizza?
    También… ¿te acordás de los delivery? No tenías tiempo/ganas de cocinar y una casa de comida te ahorraba el trabajo trayéndote algo rico a tu casa. Eso también lo perdés. Ah, ¿pero qué hay de los deliveries de microemprendimientos veganos? Son buenísimos, pero a menos que puedas prever qué vas a tener ganas de comer dentro de una semana a una determinada hora, no sirve como opción de delivery instantáneo, además de que para pocos es rentable recibir el pedido de una sola comida.
  • Cocina: Primero, hay que re-aprender a cocinar muchas cosas. Hay que conocer nuevos ingredientes, saber dónde conseguirlos, aprender nuevas técnicas, cómo ligar, empanar, hacer carnes vegetales, quesos, y cocinar un montón de cosas que antes no comías ni por casualidad. Lleva un tiempo aprender esto, que está bueno si te entusiasma la cocina, pero para mucha gente esto puede ser un freno ya que o no es buena en la cocina o simplemente no le gusta. No menospreciar este aspecto porque es importante.
    Segundo, hay comida que se prepara bastante rápido, pero cuando querés algo un poco más elaborado, requiere de más preparación u organización. Si te gusta tener algo para picar, tenés que organizarte para siempre tener algún queso hecho (o adicionar el tiempo de preparar uno), de haber dejado las legumbres o semillas en remojo, etc.
  • Sabores / texturas: Realmente el mundo de la cocina vegana es extenso y maravilloso, pero hay muchísimas comidas de origen animal que no tienen un verdadero sustituto, ya sea en sabor o textura. Por más que nos cueste aceptarlo, esto es un inconveniente a la hora de llevar la dieta de forma sostenible en el tiempo porque mucha gente extraña estos sabores que tanto disfrutaba.
    No me malinterpreten, los quesos y carnes veganas son riquísimos, pero hay una diferencia notable entre los derivados de origen animal y los sustitutos veganos.
  • Alimentos perecederos: Requerimos de preparar muchas cosas que no conseguimos en el supermercado y terminan siendo altamente perecederas. Mientras una mayonesa de huevo comprada en el super puede durar varias semanas (¿meses?), una hecha en casa apenas resiste una semana. Las leches aún peor; no duran más que 2 do 3 días en el mejor de los casos y no podés stockearlas para abrirlas cuando las necesites.
  • Viajes y vacaciones: Cuando uno está lejos de la comodidad de su casa y barrio, la cosa se complica. De nuevo, tenemos que gastar tiempo en averiguar dónde conseguir opciones aptas, tratar de ir a lugares donde podamos cocinarnos, destinar tiempo de nuestras vacaciones en buscar estos lugares, y ni hablar que si no vamos a un lugar que cuente con cocina entonces estamos aún más complicados.
    Muchas veces leo en grupos comentarios como “sobreviví las vacaciones a ensalada mixta y papas fritas”. ¿Es eso una señal de que el veganismo es fácil?

Y todo esto hablando exclusivamente de alimentación. Ni siquiera mencioné artículos de higiene.

Aclaro que estoy exagerando y marcando las cosas más negativas, pero cosas existentes al fin. Lo cierto es que uno siempre puede encontrar la forma de ajustarse a la situación (hacer un quesito simple y rápido, comer la pizza sin queso, comer una ensalada, fruta, etc.), pero lo que quiero remarcar es que requiere también de tener que ajustarse permanentemente a este tipo de situaciones. Se pierde tiempo y/o placer, en especial al principio mientras uno está adaptándose. Además de ceder en los hábitos de compra, también hay que ceder en un montón de situaciones corrientes.

¿Por qué hago este post?

Después de leer lo de arriba tal vez sientas que intento boicotear al veganismo o a los animales, pero si me enfoqué en cosas negativas de la adopción del veganismo fue adrede y para mostrar que éste puede no ser fácil para muchas personas, porque es una cuestión muy subjetiva de acuerdo a la vida, posibilidades, tiempos, intereses y energía de cada uno.

Si nos convencemos de que ser vegano es fácil, nos vamos a olvidar de cómo fue nuestro proceso, a frustrar cuando las personas no se hagan veganas o dejen de serlo, a caer en el enojo, o vamos a pasar por alto ciertas cosas que sería importante tener en cuenta para mejorar nuestra difusión.

“Ser vegano es lo mínimo que podemos hacer”

Esta es otra frase común a la hora de difundir. No es que ésta no tenga una cuota de verdad pero de acuerdo a lo que expuse arriba, me parece que decir esto pone la vara innecesariamente alta.
Una persona que apenas se interesara en veganismo, leería/escucharía esta frase y entendería que todos los cambios y pérdidas de “beneficios” que implicaría en su vida serían apenas para llegar al mínimo requerido, porque hay otras cosas más allá de ser vegano para mejorar la vida de los animales.
Es decir, ¿hay alguien dudando en meterse en el veganismo porque lo ve difícil y encima nosotros le vamos a decir que eso es lo mínimo?

¿Preferimos mostrar las cosas que son alcanzables fácilmente o el largo camino antes de empezar?

Conclusión

El beneficio de actuar éticamente es grande pero tenemos que reconocer que requiere un esfuerzo extra de nuestra parte y que para muchas personas puede no ser nada faćil, a punto tal de que ni siquiera intenten empezar por algún lado.

Considero que en lugar de utilizar frases como las que mencioné arriba es mejor tratar de llevar a inferir que puede llegar a ser más fácil de lo que parece, mostrar las partes donde es fácil o práctico, mostrar las ventajas, la variedad de platos que hay en la cocina vegetariana y otras cosas positivas más, sin tener que recurrir a la mentira o a asumir que para todo el mundo será igual de fácil. También recordar que no todo el mundo está en este momento con la cabeza lista y con la misma predisposición que nosotros para adaptar su vida a estos cambios.

Después de un tiempo de veganos nos vamos olvidando aquellas cosas en las que cedimos y nos fuimos acostumbrando. Siempre conviene pensar en el impacto de nuestras palabras y cuáles sería mejor escoger, de manera de causar más atracción y menos rechazo.

Seguinos en Facebook
One clap, two clap, three clap, forty?

By clapping more or less, you can signal to us which stories really stand out.