El bloqueo del escritor, feedback y consideración del propio trabajo.

Es la primera vez que uso esto y quiero aprovecharlo para hacer una reflexión sobre un tema que me ronda mucho a la cabeza y que sufro en mis propias carnes: el bloqueo del escritor.

A pesar de ser periodista, no soy una persona constante escribiendo: tengo rachas en las que no consigo pasar de las 300 palabras en meses y épocas en las que me da la verborrea y puedo escribir 1500 palabras diarias. No tengo término medio y todavía no lo he encontrado. En mis textos “profesionales” no tengo tanto problema como con los literarios, pero siempre me ataca el síndrome del impostor y mi perfeccionismo. La combinación de ambos resulta en una insatisfacción constante con todo lo que escribo, y en la mayoría de las ocasiones, todo esto acaba en una carpeta del ordenador o en papeles sueltos.

Más allá de que considere todo mi trabajo como mediocre, poco desarrollado e insuficiente, hay algo que siempre me hace plantearme constantemente si de verdad debería publicar lo que fuese, sobre todo con lo que publico en mi blog personal. La falta de feedback me afecta más de lo que quiero, y a pesar de publicar las cosas ahí porque me da la gana (no tengo fechas de publicación de mis cosas, simplemente escribo algo y lo cuelgo), espero que la gente que me sigue tanto ahí como en Twitter me aporte algún comentario. Suelo pasar también algunos textos a gente que me da fav a un tuit determinado y hay personas que nunca dicen absolutamente nada y me molesta. Peco quizás demasiado de esperar que los demás me cuenten cosas de mis escritos, pero también porque espero que mi público (llamaros lectores me parece demasiado pretencioso, y público me parece más suave) me cuente si les ha gustado más o menos, si no. Es muy frustrante, sobre todo en ese intercambio por MD.

A esta sensación constante de no ser suficiente muchas veces se le suma un bloqueo del escritor que me dura meses. Incapaz de escribir ninguna palabra en terreno literario y apenas alguna sale para artículos en los diferentes sitios en los que colaboro. Un bloqueo que desaparece cuando me fuerzo un poco a escribir. Ese lo que sea se queda ahí, esperando en la inopia, y pocas veces decido compartirlo. Me da vergüenza enseñar algo que me he tenido que forzar a escribir. Me resulta hasta cruel; es enseñar el producto del sufrimiento. Luego puede ser muy bueno o terriblemente malo, y es lo que me saca. Pero me jode sobremanera (y me perdonáis la expresión) tener que trabajar así.

Leo también que muchos ilustradores apenas reciben feedback de su trabajo, y me resulta absurdamente triste que la gente que se dedica a cualquier cosa relacionada con movidas culturales tenga que ponerse casi a suplicar que la gente le diga cosas medianamente bien dichas y decentes. Porque los haters nunca callan, y son los primeros en aparecer.

Concluyo esto ya con una petición a todos los que consumís blogs, cuentas de diseño/ilustración/fotografía en IG o en otros sitios: no os cortéis a la hora de comentar si os gusta, si no (aquí os pido educación, que hay muchas maneras de decir las cosas), si queréis más…

No es difícil decirle a alguien que disfrutas su trabajo.