Ella Krebs:
Ella Julia Paula Krebs Gargurevich nació en Callao en 1926 específicamente en el distrito de “La Punta”. Ella cuando tenía 18 años ingreso a la Escuela Nacional de Bellas Artes donde sus principales maestros fueron: Juan Manuel Ugarte Eléspuru quien fue un pintor, escultor historiador y escritor; él destacó por su diversidad de técnicas y su otro maestro es Ricardo Grau un pintor modernista y surrealista. Ella se después de graduarse con las mayores notas en Bellas Artes realiza su primera exposición individual en el Instituto Cultural Peruano Norteamericano (IPCNA) en 1951. Después, viajó a París y Roma para estudiar dibujo grabado en la Escuela de San Giacomo durante 1552 hasta 1953 donde hizo contacto con las tendencias modernas del arte de la posguerra y pintaría solo dos cuadros uno de ellos es Arpista.

Durante los años sesenta desarrolla el arte óptico y cinético a través de diversos cuadros que realizo con materiales como: mallas metálicas modeladas y colores con tonos fosforescentes. Causando una marea visual a las personas que se desplazaban para poder apreciarlas. Estas obras se presentaron en 1965 para una invitación del Organismo para la promoción Internacional de la Cultura OPIC-(México D.F. — “Casa de la paz”).

Una etapa fundamental para Krebs desarrollada en paralelo con la de las pinturas cinéticas fue la de las por tapices esculturales pero ella prefiriere llamarla como “fibroestructuras”. Estas obras eran muy trabajosas y podían demorarse de 8 a 12 años para su realización el material de estas obras son fibras naturales como lana virgen o sogas teñidas por ella misma con tintes vegetales de origen andino y entretejidas generando diversos volúmenes dependiendo del espacio donde se realice la obra. Este esfuerzo fue reconocido por diversos críticos de arte entre ellos está Luis E. Lama de la revista Caretas (1990) escribiendo lo siguiente “Krebs se orientó con éxito al tapiz, produciendo algunas de las mejores piezas de tapicería contemporánea hechas por un artista en el Perú (…). Ella ha unido la textura y el color a través de una urdimbre con la que ha creado estos cuerpos de fibras que se adhieren, majestuosas, sobre las paredes de la exposición”. La primera vez que se expusieron fue en 1968 desarrollada en la Fundación para las Artes y una exposición actual es en el Museo de Arte Contemporáneo en Lima durante este año (2018).

Finalmente está su regreso a la pintura a partir de 1980 hasta la actualidad. Las pinturas que realiza son de carácter abstracto inspiradas en el universo femenino.

Los temas recurrentes en la obra de Krebs son: la pena, la alegría, el contraste entre lo moderno y lo arcaico, el sueño evocado, etc. Esta temática es tan diversa debido a la prolífica creación incesante de obras por más de 50 años. Por sus 50 años de trayectoria se realizó una retrospectiva en la galería donde desarrollo su primera muestra individual que sería el Instituto Cultural Peruano Norteamericano. El aporte Krebs radica en eso la constancia de su visión abstracta de una dimensión que ella construyo a través de los años. Esto hace inmortaliza a Krebs en las artes plásticas marcando un hito de resonancia femenina en el Arte.
La obra que más admiro de Krebs es una perteneciente a fibroestructuras la cual causa en mí una lucha entre lo antiguo y lo moderno ya que a mi parecer es una representación de la crucifixión de Jesús generando un debate entre las deidades autóctonas y la que fue inculcada por la invasión española del siglo XVI ya que los materiales son andinos pero la representación es contradictoria para mí haciendo esta obra espectacular.

Bibliografia: