Amoris Laetitia: 12 reflexiones del Papa Francisco sobre educación

Lo reconozco: este Papa me encanta.

Desde que el 13 de marzo de 2013 lo vi aparecer por el balcón central de la Basílica de San Pedro, sigo con bastante interés todo cuanto hace y dice.

Y es que el Papa Francisco, al menos bajo mi punto de vista, es atrevido, no le da miedo hablar y, más importante aún, no teme denunciar la injusticia, incluso si se produce desde la propia Iglesia.

Entre sus preocupaciones siempre ha estado la familia como institución, y tras los dos sínodos celebrados al respecto, el pasado mes de abril Francisco publicó su esperada exhortación apostólica Amoris Laetitia.

En sus más de 150 páginas trata diversos temas, profundizando más en algunos puntos, pasando de soslayo por otros, pero en general, aportando siempre su visión sobre la importancia que tiene la familia en la vida de las personas. No es que coincida en todo cuanto expone pero, en líneas generales, el texto me ha gustado bastante. Especialmente el séptimo capítulo, titulado ‘Fortalecer la educación de los hijos’, donde el Papa habla sin tapujos sobre la educación en la familia.

De este capítulo me permito sacar 12 frases o citas que me han gustado bastante y me han hecho pensar. Espero que a vosotros también.

  1. La prudencia, el buen juicio y la sensatez no dependen de factores meramente cuantitativos de crecimiento, sino de toda una cadena de elementos que se sintetizan en el interior de la persona; para ser más exactos, en el centro de su libertad.
  2. La educación entraña la tarea de promover libertades responsables, que opten en las encrucijadas con sentido e inteligencia.
  3. La formación moral debería realizarse siempre con métodos activos y con un diálogo educativo que incorpore la sensibilidad y el lenguaje propio de los hijos.
  4. Es importante orientar al niño con firmeza a que pida perdón y repare el daño realizado a los demás.
  5. Lo fundamental es que la disciplina no se convierta en una mutilación del deseo, sino en un estímulo para ir siempre más allá.
  6. La familia es la primera escuela de los valores humanos, en la que se aprende el buen uso de la libertad.
  7. Una tarea importantísima de las familias es educar para la capacidad de esperar.
  8. Cuando los niños o adolescentes no son educados para aceptar que algunas cosas deben esperar, se convierten en atropelladores, que someten todo a la satisfacción de sus necesidades inmediatas y crecen con el vicio del ‘quiero y tengo’.
  9. Cuando se educa para aprender a posponer algunas cosas y para esperar el momento adecuado, se enseña lo que es ser dueño de sí mismo, autónomo ante sus propios impulsos.
  10. En el contexto familiar se enseña a recuperar la vecindad, el cuidado, el saludo.
  11. Es difícil pensar la educación sexual en una época en que la sexualidad tiende a banalizarse y a empobrecerse. Sólo podría entenderse en el marco de una educación para el amor, para la donación mutua. De esta manera, el lenguaje de la sexualidad no se ve tristemente empobrecido, sino iluminado.
  12. El hogar debe seguir siendo el lugar donde se enseñe a percibir las razones y la hermosura de la fe, a rezar y a servir al prójimo.
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