Preocupación
Preocupación. Esa es la palabra que define mi estado actual. No por nada personal, sino por todo lo que está aconteciendo desde el pasado jueves.
Las horas siguientes a los atentados de Barcelona y Cambrills todos los mensajes que escuchábamos o leíamos (o la mayoría de ellos) fueron mensajes de apoyo y solidaridad. Pero tras esos momentos iniciales comenzó el acoso y derribo al contrario, y por todos lados encontrábamos (y aún hoy podemos encontrar) acusaciones, denuncias, insultos, etc., de un bando a otro, y sí, digo bando porque mientras la guerra real nos acecha nos dedicamos a crear nuestras propias batallas dialécticas y de opinión, lo que hace que el foco lo centremos en cosas que no son las realmente importantes.
Hoy nos hemos levantado con la triste noticia de un ataque a una mujer musulmana en el metro de Madrid por un grupo de chavales. En primer lugar, mostrar mi rechazo a semejante agresión. No podemos permitir que estas cosas sucedan. Dicho esto, con solo echar un vistazo a Twitter podemos encontrar un montón de comentarios donde la gente acusa a tal o a cual de fomentar el odio y ser responsables de este acto.
No. Los únicos responsables de que algo así suceda son los terroristas que asesinaron con sangre fría el pasado jueves, así como aquellos que los adoctrinaron. No hay más culpables.
Dejemos de buscar las causas de actos terroristas en nuestra sociedad. Quien mata basado en el odio no tiene ninguna justificación.
Esto debemos tenerlo claro de una vez por todas. El culpable de un asesinato es el asesino. Una vez asumamos esto, comencemos a buscar de qué manera podemos contribuir para que no vuelva a ocurrir. Pero ya está bien de utilizar el terrorismo, sobre todo el yihadista, como arma arrojadiza contra aquellos que tienen diferencias políticas, religiosas o sexuales, descuidando lo peligroso de frivolizar con un tema como este.
Estamos ante una amenaza global. Quien no lo quiera ver, que no lo vea. De la única forma que podemos vencerla es estando unidos y siendo conscientes de que su erradicación pasa por tomar decisiones dolorosas y controvertidas. ¿En serio alguien cree que esto se soluciona hablando amigablemente con semejantes sanguinarios? Si hay alguien, que se ofrezca a ir a comenzar el diálogo.
Repito: solo hay un culpable, quien asesina. Nadie más.
Preocupación. Mucha preocupación.
Originally published at www.facebook.com.
