Lo que escuchamos en G Music Studio (vol. 1)

Como algunos de vosotros ya sabréis, soy propietario de un estudio de grabación. Aquí no sólo grabamos música. También escuchamos mucha música al cabo de un día. Llevo tiempo queriendo escribir algo como esto para dejar claro que, si bien tengo mis gustos y estoy más o menos especializado en ciertos estilos, aquí abrimos las orejas a todo lo que nos parezca interesante.
Es por eso que hemos pensado que cada cierto tiempo podemos hacer una entrada recopilatoria de lo que suena dentro de las paredes de nuestro estudio / locales de ensayo cuando no hay nadie tocando y tenemos que recurrir a la música enlatada. Algunas cosas seguramente os chocarán si me conocéis un poco, así que agarraos los machos.
CRUCIAMENTUM — Charnel Passages (Profound Lore Records, 2015)
Cruciamentum es una de las bandas de death metal más interesantes de los últimos años dentro de esa ola de grupos “abisales” que parece estar comandada por bandas Portal o Mithochondrion. Su sonido resulta refrescante y original dentro de una escena a la que cada vez más bandas se están apuntando. Por músicos como ellos vale la pena dejarse liar.
Es muy fácil ponerse Necrophagous Communion y dejarse llevar por la carnicería y la barbarie de las letras de estos muchachos ingleses tan sanotes que cuentan con un batería español tras los parches. Escucha diaria garantizada.
New Model Army — The Love of Hopeless Causes (Epic, 1993)
El post punk, si está bien hecho, es una de mis debilidades. Y si lleva la firma de New Model Army, pues más todavía. De ser una banda de la que había oído alguna canción suelta e incluso alguna versión (Sepultura o Anacrusis les han rendido homenaje, entre otros), han pasado a ser uno de mis grupos favoritos de toda lavida.
Me gusta su combinación de agresividad, melodía y sensibilidad, todo ello remozado con ese toque tan british sobrado de flema y sarcasmo. Justin Sullivan es un poeta, y reto a cualquier persona a que lea sus letras y no encuentre atisbos de verdad y belleza en ellas. The Love of Hopeless Causes es una escucha obligatoria casi a diario.
LÓSTREGOS — Alzamento No Norte (Damnatio Ad Bestias, 2016)
Desde que vivo en Galicia se han obrado en mí varios cambios. Uno de ellos es que vivo menos estresado, y el otro que por fin entiendo el black metal. Ha costado, pero lo he conseguido. Imagino que el entorno y el clima han tenido algo que ver, y por fin lo he logrado. Cuando me pregunten por este tema ya no tendré que decir que “algún grupo suelto y poco más”: me gusta el black metal en general.
Durante el último año y medio o así he empezado a prestar atención a los grupos gallegos de black metal (a los que, dicho sea de paso, les encuentro una sonoridad muy propia y característica), llevándome sorpresas gratísimas como la que me han dado Lóstregos, cuyo EP de presentacion se acaba y vuelvo a poner de forma casi obsesiva. Es una de las piezas más celebradas de mi colección, dentro de poco debería llegar su primer larga duración y lo estoy esperando con ansia.
Bokluk — Taphonomy (Memento Mori, 2014)
Uno de mis géneros favoritos es el death metal old school. ¿Por qué? Principalmente porque creo que a muchas bandas modernas se les ha ido de las manos el asunto de la técnica y se olvidan de lo principal: un disco de este estilo debe sonar contundente, fuerte e incitar al público a moverse. Para ver una exhibición de masturbación de mástiles no necesito ponerme un disco o ir a un concierto.
Los coruñeses Bokluk no sólo tienen ese sonido que ando buscando, sino que además tienen un plus de putridez al que me es imposible no sucumbir. Tienen momentos en los que casi suenan a d-beat con voces guturales por encima, espacios donde casi se escucha grindcore… Multitud de matices y detalles que conforman este excelente Taphonomy y que lo convierten en un trabajo único.
Marthyrium — Beyond the Thresholds (BlackSeed Productions, 2017)
Es difícil ser objetivo con gente que:
A) Conoces.
B) Te cae bien.
Dejando de lado estos detalles, tengo que decir que el trabajo que se han currado estos zagalones de la Real Vila de Mugardos tiene una de las portadas más evocadoras que he visto últimamente. Y el contenido musical le va a a la zaga, por supuesto.
Ya os he comentado antes que durante el último año y medio me he ido fijando en multitud de bandas gallegas de black metal, y sería injusto si no dijese que la mayoría de mi tiempo de escucha se la están llevando tanto Lóstregos como Marthyrium. Influencias de Dissection aparte (lo que para mí siempre es un plus, y de los gordos), a mí este Beyond the Thresholds me ha recordado mucho a Adversarial, aunque no sabría decir por qué ni aunque me maten. Para mí es uno de los álbumes del año, así que ya sabéis…
Ayreon — The Source (Music Theories Recordings, 2017)
Cualquiera que me conozca sabe que Ayreon está entre mis proyectos favoritos. En esta ocasión Arjen Lucassen vuelve a historias anteriores (una precuela de 0100100… eso), rodeado por un fantástico elenco de vocalistas donde me ha gustado especialmente el trabajo de Hansi Kürsch.
Como siempre, me es imposible ponerle pegas a un trabajo firmado por Mr. Lucassen. Para mi gusto uno de los discos del año, y otro que suele car casi a diario.
Die Antwoord — Ten$ion (Downtown Records, 2012)
Primera rotura de cintura del día. Seguramente a alguno se le habrá desencajado la cara. Pues tengo noticias: puedo estar escuchando a Disgorge y al minuto siguiente ponerme Die Antwoord casi sin inmutarme. Y sigo metido en la música como si no pasara nada, porque no pasa nada.
La música extrema no son sólo voces guturales, guitarras aullantes y blast beats: Die Antwoord también son un grupo extremo. Su propuesta es diferente y radical, sus videoclips y su apariencia hace sentir incómodas a ciertas personas… y a mí eso me encanta. Buscan provocar una reacción, que la gente gris tenga que adoptar un color. Como experimento musical y artístico me parecen algo fascinante.
The Berzerker — The Berzerker (Earache, 2000)
¿Cuarenta minutos de death / grind fusionado con hardcore techno y a unas velocidades imposibles? Sí, por favor. Dos tazas. Me encantan The Berzerker por los mismos motivos que Die Antwoord: son radicales y diferentes a su manera, buscan provocar una reacción.
Este disco, además, cuenta con una historia muy curiosa (el documental está en YouTube y os recomiendo verlo) que yo tuve la ocasión de conocer de chaval, y que me ayudó a convertirme en técnico de sonido y a querer tener mi propio estudio. Y de momento lo he conseguido. Modesto, pero con medios suficientes como para hacer que algo suene bien. Y algún día no descarto meterme en un berenjenal similar a este discazo.
Y esto es sólo una pequeña muestra. Cuando tenga tiempo subo la segunda parte.
